La Argentina de luto
Entre el 3 y el 5 de octubre sentiremos qué impacto tuvo”, me dijo un médico cuando le pregunté sobre qué esperaba del nuevo banderazo, del Día del Estudiante y de la llegada de la primavera. La semana que pasó y el fin de semana que compartimos por estas horas –luego de cumplirse seis meses de pandemia– no dejan dudas de que hay una marcada preocupación.
Ayer los terapistas salieron con un crudo comunicado: “No alcanzan las camas, no alcanzan las manos. No alcanzan los recursos económicos ni los humanos”, afirmaron. Horas después, un nutrido grupo de vecinos y varios referentes del macrismo salieron a reclamar porque la “Argentina está de luto”, porque no hay libertades, ni justicia, muchos menos república. Incluso alguno se animó a repetir que no hay pandemia y que es todo un invento.
Un invento que ya padecieron más de 6500 neuquinos, de los que más de un centenar fallecieron y otros quedarán con secuelas. Al respecto, la Asociación Neuquina de Anestesia, Analgesia y Reanimación (ANAAR) enfatiza en otro párrafo: “El problema está, existe y es real. Detrás de él se alinean las opiniones. Pero ninguna opinión en contra frena los contagios”
Y los positivos se multiplican y no solo en esta capital, donde casi todos ya conocemos a alguien que tuvo o tiene el virus, sino que comenzó a golpear en el interior en localidades insospechadas como Las Coloradas, Chorriaca o Santo Tomás.
“La proyección es preocupante si la gente no toma conciencia y no se cuida”, reconocen puertas adentro en el Gobierno, que por el momento sigue sumando equipamiento y reforzando el sistema sanitario. Pero no alcanza, ni con bocinazos ni con banderazos, si no somos responsables.
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