La banda vip les dejó marcas de por vida a sus víctimas

Varias se mudaron y otras viven con miedo tras sufrir los robos.

Natalia Perez Pertino
policiales@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
“Me hicieron sentar en el borde de la cama. Estaba con mi nena en upa y mi hijo al lado”, contó una mujer víctima de las violentas entraderas que cometió la banda vip en la ciudad durante el 2014. La traumática situación la obligó a mudarse para no tener que revivir todos los días el recuerdo de esa horrible experiencia, cuando tres personas armadas entraron a su casa para robarle.

No fue la única. Otra familia también cambió de domicilio dentro del radio céntrico de la ciudad. “Tuvimos que dejar la casa automáticamente, nos fuimos a los 10 días del robo”, recordó un abogado que solía vivir en calle Periodistas Neuquinos al 100 y ahora vive a metros de la Municipalidad.

14 robos se investigaron en un principio, aunque sólo fueron juzgados por cinco.

Como sus historias, cientos de familias quedan paralizadas luego de un robo tan violento como el que vivieron las cinco familias que atestiguaron contra los delincuentes recientemente juzgados.

“La situación alteró toda mi casa. Mi hija se mudó al centro a un departamento con seguridad las 24 horas y los demás quedamos todos en guardia”, expresó un empresario neuquino que también padeció el embate de los integrantes de la banda, quienes el viernes pasado fueron declarados culpables de los hechos.

En la mayoría de los casos, las víctimas lograron superar el hecho violento. Sin embargo, hay oportunidades en que por algún motivo la víctima recae. “Mi mujer había superado bastante bien la situación, pero recibió la citación (para el juicio) y le volvieron los síntomas”, aclaró otro de los testigos, mientras que otra víctima declaró: “Son muy malos recuerdos. La mente trata de olvidarse”.

Un robo en una casa es una violación a la intimidad, al lugar seguro que uno eligió. “La casa es como el búnker de uno, y cuando te roban adentro se vulnera la seguridad del lugar y personal”, explicó uno de los psicólogos que trabaja en el Centro de Atención a la Víctima del Delito (CAVD), organismo provincial dependiente del Ministerio de Gobierno y Justicia.

Amenazas violentas
“Me decían que me iban a poner una plancha en la espalda”, “dieron a entender que podían violarla”, “tirate al piso o te voy a matar”, “le decían que me estaban torturando”. Son sólo algunas de las amenazas que recibían las víctimas del violento accionar de la banda delictiva.

En la mayoría de los casos, recuerdan que uno les hablaba más tranquilo y les advertía sobre la “locura” de los demás. Mediante esa estrategia, buscaban que la víctima no se opusiera al robo y que dijera dónde tenía la plata.

“Si nos das todo, no te va a pasar nada”, le dijeron a una mujer. A otros los asustaban con quemarlos con una plancha: “Me decían que ya estaban calentando la plancha para desfigurarle el rostro”.

Pero la violencia no se quedaba ahí. Los golpes eran incesantes y sistemáticos, cómo describió una de las víctimas, quien padeció la virulencia de los golpes durante casi una hora dentro de su casa.

Lo peor para muchos fue escuchar que tocarían a sus hijos. “Le vamos a hacer lo mismo a tus hijos”, “me obligó a sacarle los abridores de oro a mi hija”, “le pusieron una pistola en la nuca y lo tiraron al piso”, recordaron los padres durante sus testimonios. Ninguno de los hijos declaró en el juicio, sea porque aún son menores o porque no pudieron superar el trauma.

Testimonios del terror

“Me dijeron en voz baja que me tirara al piso o que si no me iban a matar. Me pegaron a mansalva”.

“Nunca supimos por qué tanta saña si se les dio todo, no nos opusimos”.

“Tuvimos que salir de la casa por una cuestión de pánico”.

“Me decían una y otra vez que a mí me iban a matar y que mi pareja sería violada”.

“Me amenazaron con que si no les daba todo se llevaban a mis hijos”.

“Le vamos a desfigurar el rostro con una plancha caliente”.

Condena
Robo armado en poblado y en banda

Un tribunal integrado por los jueces Martín Marcovesky, Diego Piedrabuena y Héctor Rimaro declaró culpables a todos los acusados, pero hizo una diferenciación en tanto que entendió que Franco Cisneros participó en dos episodios, mientras que Alberto Vilurón y Benito Pereira Caniullan fueron involucrados en cuatro de los hechos planteados en el juicio.

Asistencia psicológica, social y legal

NEUQUÉN
Día a día, el Centro de Atención a la Víctima de Delito (CAVD) brinda asistencia psicológica, social y legal a las personas que han sufrido algún tipo de violencia. Desde robos de carteras y entraderas hasta casos de violencia familiar y abuso son tratados por un equipo interdisciplinario de profesionales.

“Nosotros actuamos ante la emergencia, somos los primeros en acudir”, explicó Jorge Jamut, director del organismo provincial. Aclaró que ellos brindan la primera asistencia y acompañamiento, a la vez que afirmó que sólo pueden asesorar y no patrocinar legalmente a la víctima, “de eso se encarga la Justicia”.

El CAVD funciona desde el año 1995 con su sede central en la ciudad de Neuquén, pero con el tiempo también comenzó a trabajar en Cutral Co, Zapala, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Chos Malal. Este año se sumó una delegación en Rincón de los Sauces, luego de la preocupación de vecinos, organizaciones y autoridades por los casos de violencia de género. En por esto que se resolvió crear la delegación del Centro de Atención a la Víctima, de manera coordinada con el Consejo de la Mujer local.

Los casos de Neuquén que llegan a través del centro de operaciones de la Policía son en forma espontánea, al presentarse en el lugar o derivados de algún organismo. Destacaron que la mayoría de las personas que acuden o son asistidas por el Centro lo hacen por problemas de violencia familiar.

En cuanto a robos, detallaron que llevan cerca de 70 atenciones a víctimas en lo que va del 2016.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído