La fuerte caída de ventas se llevó puesta a una librería
Neuquén.- “No se pudo, lo intenté pero no se pudo. Y realmente estoy cansado de remarla”, afirmó apenado Javier Fernández, el joven escritor y dueño de la librería Factotum, ubicada en el Bajo neuquino, al anunciar el cierre definitivo del comercio que abrió hace ocho años.
En julio de 2016, Fernández, de 33 años, había anunciado el cierre de la librería de la calle Alcorta 219 a causa de una baja del 50 por ciento en las ventas y el aumento de los servicios, además de un fuerte incremento en el monto del alquiler. Pero gracias a una campaña de ofertas y liquidación de libros, que tuvo un gran apoyo por parte de los clientes, pudo revertir la difícil situación y al cabo de unos meses decidió continuar.
“Ahora es definitivo”, sostuvo el librero que mañana bajará la persiana. “El verano fue durísimo, en enero y febrero no se vendió nada. Ante la evidente crisis y con la oferta de libros digitales, la gente ya no compra libros en papel y los buenos lectores que antes se llevaban tres libros ahora compran uno, y los lectores ocasionales directamente no compran”, explicó.
Hace unos días, a través de las redes sociales el librero anunció el cierre lo que motivó que clientes, amigos y desconocidos se acercaran para aprovechar las ofertas y darle una mano.
“Definitivamente, el modelo económico de este nuevo país no está a favor del pequeño empresario o comerciante y mucho menos de alguien que se preocupa de la cultura como un bien de lo humano”, comentó. Y soltó una reflexión acerca del mercado del libro: “Todo el circuito de vida del libro está en caída. Hay como un visto oscuro para con el futuro del libro”.
Paradójicamente este apasionado de la literatura -como escritor ha cosechado varios premios nacionales e internacionales- mañana cerrará las puertas de ese ámbito plagado de libros con el consiguiente dolor: “Es lo que hice toda mi vida, es mi oficio”.
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