La historia del neuquino que quedó aislado por viajar en Buquebus: "Fue de las peores cosas de mi vida"

Tomás Oses, quien juega en Uruguay, finalmente llegó a Neuquén y compartió detalles de la odisea con LMN. Tilda de irresponsable a quien causó que más de 400 personas debieran permanecer bajó observación en hoteles porteños y admite que fue "de las peores cosas que viví".

Por Fabricio Abatte-abattef@lmneuquén.com.ar

Debió llegar, en condiciones normales, el viernes pasado a Neuquén. Por una irresponsabilidad ajena, recién llegó a la capital en las últimas horas y tras soportar una increíble pesadilla. Tomás Oses, de las grandes promesas futbolísticas de la región, fue uno de los 404 pasajeros del Buquebus que quedaron aislados por haber compartido el viaje desde Uruguay con una persona con coronavirus que ocultó tener síntomas para que no lo “bajaran”. El drama comenzó el jueves pasado en el propio barco y se extendió hasta este martes, tras permanecer solo y encerrado en un hotel porteño por cuestiones de seguridad sanitarias.

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El joven atacante de 22 años formado en Patagonia contó a LM Neuquén la odisea que le tocó afrontar y no duda en calificarla como “de las peores cosas que me sucedió en mi vida, realmente la pasé mal”.

Para colmo, todo ocurrió en plena adaptación a su nuevo equipo, Villa Teresa de la segunda división charrúa, entidad a la que arribó en febrero a préstamo procedente de Estudiantes de La Plata, propietario de su pase.

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En ese contexto, “surgió este problema del coronavirus". "En el club suspendieron las practicas normales y estábamos entrenando en grupitos de cuatro jugadores. El miércoles 18 me avisaron que me podía ir dada la situación, entonces saqué pasajes para el jueves pasado en Buquebus", contó.

Fue de las peores cosas que me sucedió en mi vida, realmente la pasé mal

"Me apuré porque vendían hasta el sábado, solo a pasajeros argentinos y cerraban fronteras. Abordé a las 15 el micro de Buquebus que te lleva de Montevideo a Colonia, lugar del que salía el barco las 18.30. Pasé migraciones sin problemas y el viaje hasta ahí todo bárbaro. Pero antes de llegar a destino nos advirtieron que iba a subir sanidad para corroborar si estaba todo en orden. Fueron a buscar directamente al sospechoso. Yo estaba en la parte de arriba, él abajo. Le hicieron el control y nos dijeron que posiblemente tenía coronavirus y que si era así nos íbamos a quedar aislados por las dudas, todos en cuarentena…”, relató.

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El suplicio recién comenzaba. “Llegamos a Argentina a las 19.10. Lo bajaron primero al sospechoso para hacerle estudios. Nos dijeron que teníamos que quedarnos en el buque hasta que se supiera todo. En el medio nadie nos informaba nada. Empezamos a enterarnos por las noticias de los medios, estando ahí adentro, que nos iban a llevar a hoteles 14 días para hacer la cuarentena. Hasta la 1.30 de la mañana permanecimos allí y tras más de seis horas de esperar para bajar, nos llevaron a un SUM de la terminal del Buquebus. Ahí nos confirmaron que nos iban a derivar a distintos hoteles para prevenir que nadie se haya contagiado. Estuvimos hasta las 6 de la mañana dando vueltas porque empezaron a repartir gente en combis a tres hoteles y tardaron un montón”, repasó Tomy, que fue compañero en inferiores de Joaco Torres, neuquino ex Newell’s que triunfa en Grecia.

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Momentos de tensión por una “irresponsabilidad”

La incómoda situación y las molestias ocasionadas por imprudencia y malos manejos de otros pusieron los pelos de punta a los pasajeros, admite Tomás, que pese a su juventud trato de no perder la paciencia ni la calma. “La gente estaba totalmente indignada, era un descontrol, estaban todos asustados. En un momento habíamos pasado mucho tiempo encerrados y la gente se cansó. Al chico casi no lo vimos, pero se enojaron todos con los cuatro amigos que quedaron en el barco durante la espera, porque ellos si sabían que el pibe tenía síntomas o estaba esperando estudios fueron irresponsables igual que él en no decir nada, en viajar con su amigo, o en no pedirle que se quedara en Uruguay. Hubo nervios, los hicieron quedar más lejos del grupo y luego se los llevó Gendarmería porque seguramente iba a terminar a las piñas”, describe los momentos de tensión que se vivieron con el entorno del muchacho que dio positivo.

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La sociedad ya condenó la negligencia y Oses, que la padeció en carne propia, aún más. “Me pareció una irresponsabilidad total, por todo lo que generó. Había mucha gente, dejó a más de 400 personas en cuarentena, montón de personas grandes. Fue muy inconsciente. Yo estaba re caliente, me volvía para estar con mi gente en Neuquén tomando todos los recaudos y tuve que quedarme solo varios días en un hotel en Buenos Aires”, reniega de su suerte aunque celebra que todo ya pasó...

Faltaba otra interminable espera para Tomy, en este caso en un hotel porteño, el céntrico y colonial Escorial. “Allí estuve aislado, sin síntomas, me sentía bien, hasta este martes que me dijeron que podía irme a casa”, agrega el rubio atacante.

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Por último, también debió armarse de paciencia en el ansiado y eterno viaje de retorno. “Me consiguieron una combi y me trasladaron hasta Neuquén, éramos cinco y fueron repartiendo a todos. Tardamos 24 horas porque primero fuimos a La Plata, después a Olavarría, luego a Tandil y el último que trajeron fue a mí", explica detalles del insufrible viaje. Un combo insoportable.

A todo esto, los que quedaron a mitad de camino y preocupados fueron sus padres, quienes “fueron a buscarme a Buenos Aires y no alcanzaron a llegar a Capital. Se tuvieron que volver porque cerraban las rutas y no iban a poder pasar. La pasaron mal por toda la situación. Y en lo personal yo también, fue una cosa increíble, de las peores cosas que viví”, resume el pibes Oses, mientras cumple “al pie de la letra con la cuarentena, sin estar en contacto con nadie, solo en mi habitación acá en Neuquén. Estoy bien por suerte”.

Agradecido al club uruguayo

Sobre su futuro deportivo, Tomás no tiene en claro que ocurrirá, ante este delicado panorama mundial a raíz de la pandemia. En principio “estoy 6 meses a préstamo y después se iba a ver si sigo en ese club”.

Lo que sí sabe y destaca es que Villa Teresa “se preocupó por mí, estuvimos en contacto todo el tiempo con los técnicos, con los Profe y dirigentes”.

Pese al calvario, los sueños de Tomás en el fútbol no naufragan y se ilusiona con llegar a buen puerto… ¡Vamos, crack!

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