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La masculinidad en la mira: "Es una construcción social en base a mitos"

En una entrevista con el LMN, Marika Combativa analiza y desarma la matriz machista por la que está atravesada la sociedad.

Tras casi tres meses prófugo fue detenido un hombre que era buscado por haber cortado la tobillera con la que mantenía su prisión domiciliaria. Aunque tenía denuncias de su ex pareja por haber intentado electrocutarla, la Justicia neuquina solamente lo buscaba por reiteradas causas de robo. Lo curioso, es que existe un informe que da cuenta de un “riesgo de femicidio cierto y real en este caso”. En su momento, el agresor cumplió días de arresto domiciliario y la víctima tuvo consigna policial con botón antipánico. Casos como este son más habituales de lo que parece, de hecho, según el observatorio Ahora que si nos ven, en 162 femicidios que van en el 2020, en 44 casos existía una denuncia previa o una causa judicial.

De situaciones como esta es que hablan agrupaciones y movimientos de mujeres cuando denuncian una justicia patriarcal, donde resulta normal, que la vida de muchas de ellas sea puesta por debajo de la propiedad privada. En un país donde es asesinada una mujer cada 30 horas, es necesario poner el foco en el término que da origen a su histórico reclamo: femicidio, y por ende, los femicidas.

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Para ello, LMN se ha contactado con la activista argentina @MarikaCombativa, estudiante de Psicología en la Universidad Nacional de Buenos Aires y colaborador en la Red de Psicólogxs Feministas de Argentina, quien, además, tiene a cargo los conversatorios de Masculinidades en Dudas, un espacio para “Pensar y construir el rol de las masculinidades”.

Antes de la entrevista, es necesario conocer un poco sobre el origen del término que, si bien hoy es aceptado por la sociedad en general, deviene de una amplia lucha del movimiento feminista.

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El femicidio se entiende como el asesinato de una mujer en manos de un hombre, por el simple hecho de su género. Es una discriminación, que a su vez, tiene una connotación social sobre cuál es el rol que el patriarcado ha querido imponer sobre el género femenino.

El término fue utilizado por primera vez en Inglaterra, por Mary Orlock, a comienzos de los 70; aunque públicamente fue Diana Russel -activista y escritora feminista- quien lo expuso ante el Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres, en Bélgica en 1976.

En América Latina, los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez -donde desde 1993 se han matado a más de 700 mujeres- fueron el impulso del término en todo el continente.

A su vez, y no de menor importancia, viene a erradicar un concepto erróneo con el que se los nombró durante gran parte de la historia en los medios: el de crimen pasional. Poco de pasión tiene asesinar a una mujer, donde la única intención era la de justificar la violencia machista.

Por suerte, tras décadas de reclamos, apareció en 2012, la “ley de femicidios”, que los introduce en el Código Penal y tipifica delitos ignorados. “Lo que parecía de la vida privada, a resolver en las cuatro paredes de una casa, pasa a ser asumido como algo público, donde hay condiciones de desigualdad de género que originan las causas del crimen. Cuando hubo denuncias previas y concluye en femicidio, hay incumplimiento del Estado. Al haber una ley, hay un indicador de mayor conciencia”, explicó en su momento Diana Maffía quien dirige el Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

Ahora si -después de un pequeño repaso- la entrevista, que obliga a pensar, que detrás de una lucha llevada por las mujeres, hay un objeto común de estudio: la masculinidad y lo que ella representa en la sociedad.

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-Como hombres, ¿tenemos que rehabitar nuestra masculinidad?

No hay que reconectar con la masculinidad, al contrario, hay que deconstruirla. No hay un nuevo principio de masculinidad, y si hay un nuevo principio no es habitarla, sino deshabitarla. La masculinidad es una construcción social en base a mitos, supuestos lógicos y estereotipos de género que utiliza el patriarcado para organizar personas, atribuyéndole un sexo, un género y un tipo de comportamiento y obviamente privilegio o falta de derechos.

-¿Cuánto hay de machismo en el delito?

El problema del delito tiene que ver, principalmente con un estado ausente. ¿Ahora…cuánto hay de machismo? Todo. Tiene que ver con que uno de los pilares fundamentales de la masculinidad es ser triple proveedor, es decir, el proveedor económico, en un contexto desigual en el que no hay posibilidad de trabajo para todes, lo cual puede llevar a un varón a cometer un delito. También tiene que ver con la expresión de la agresividad, el dominio de la fuerza, lo que lleva a que no tenga medición de impulsos ni registro de la otredad.

-¿La expresión de la agresividad está relacionada a la crianza que tenemos desde pequeños?

Sí, obvio, tiene que ver con eso. Nos socializan para poder ejercer violencia, reprimir las emociones, no tener un registro de nuestros sentimientos, esconder la vergüenza, el dolor, la tristeza, la inseguridad. Y lo único que se puede expresar es el dominio, la fuerza, el poder.

-¿Cuál es el lugar de los adultos y adultas en la crianza?

Los y las adultas son responsables, el círculo familiar, madres, padres, hermanos mayores, docentes, colegios, clubes de barrio, entrenadores, toda la sociedad adulta es responsable de la reproducción sin interpelación de una masculinidad tradicional y tóxica que lo que hace es que nos matemos entre nosotros. Y en todo esto está el Estado ausente, como, por ejemplo, sin implementar la ESI (Educación Sexual Integral) como una política de Estado.

-¿Macho se nace?

No, nada se nace, todo se hace. Macho, mujer, puto, peronista, nada se nace, no existe la esencia, no existe la biología. Todo es una construcción social y dependiendo de quién te cría y en qué contexto social y económico va a dar un resultado completamente diferente.

No hay que resignificar el dolor del hombre heterosexual, hay que significarlo directamente, el hombre heterosexual no expresa dolor, al contrario. Es el que infringe dolor, tiene que empezar a admitirlo, de otros varones heterosexuales y de ellos mismos. Reconocer los sentimientos, las emociones… Que un varón llore a mí no me dice nada, porque claramente después de cagar a palos a una mina lloran, porque se arrepienten, porque tienen miedo y porque no saben hablar. El llanto no es nada. El tema es aceptar las emociones y registrarlas. El hombre se tiene que hacer cargo del daño que le causó a otra persona, y eso lo va a hacer cuando entienda su propio dolor, que generalmente se lo causó otro varón.

-¿Qué significa hacerse cargo de ser un macho?

Hacerse cargo de la condición de macho es hacerse cargo de que tiene privilegios, de que hay que cederlos, que hay personas que no tienen los mismos derechos que él y que lo que tiene que hacer justamente es ceder el espacio, porque está viviendo en un mundo creado por y para varones, por lo que todo lo que no sea un varón blanco cis y heterosexual, va a ser oprimido. Por lo tanto, ese varón lo que tiene que hacer es empezar a ceder los lugares de poder. Tiene que darle el lugar a las compañeras, el lugar a las diversidades sexuales y de género y reconocer toda la mierda que hizo, no tiene que ver con identificarse para separarse de eso.

-¿La masculinidad se construye como una oposición a lo femenino?

Ser hombre es básicamente no ser mujer, es rechazo. La masculinidad se construye como un rechazo a lo femenino. Es un concepto que se llama protofeminidad. El varón para ser varón tiene que rechazar todo lo que sea femenino que hay en él. O sea, los sentimientos, las emociones, la “debilidad”, la pasividad erótica. Todas estas cosas significan la construcción. No hay una reconstrucción de la masculinidad, es una masculinidad diversa. Es una nueva masculinidad, simplemente que no se le llama nueva porque no se le da el estatuto de masculinidad, por eso se la degrada. Porque ser puto y ser mujer es ser inferior a ser hombre. El machismo y el racismo nos atraviesa siempre. Obvio que va a haber putos machistas, como va a haber negros racistas, como hay pobres de derecha, como hay mujeres de derecha. Todas las personas somos machistas. La diferencia entre el puto, el gay y la marica, es que el gay es el homosexual que no renuncia al privilegio de ser varón. Que elige mantener esa estructura para seguir oprimiendo desde ahí. Obviamente que desde un lugar que no es como el del heterosexual. Ninguna masculinidad se tiene que salvar.

-¿Qué lugar hay que darle al femicida en la sociedad?

Ningún lugar. El de la resocialización, ya sea desde un sistema penitenciario en el cual no creo porque no me considero punitivista, pero obviamente a esa persona hay que condenarla. Aislarla de la sociedad porque es muy peligrosa y hacer un trabajo de resocialización con educación. Hay que apartarlo de la sociedad porque es un asesino. Y no solamente un asesino, es una persona que no reconoce que la mujer es una persona, es directamente un objeto que se rompe.

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