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La Mañana Mendoza

La mujer que atropelló a su novio dice que no lo vio

Acusada de homicidio, afirma que sigue enamorada del rugbier.

Mendoza

“¡No lo vi! Si me hubiese dado cuenta de que él se cayó, no me voy. La verdad es que no lo vi”. Julieta Silva, la mujer que atropelló y mató a su novio, Genaro Fortunato, y enfrenta el cargo de homicidio doblemente agravado por el vínculo y la alevosía dio una entrevista en TV y trató de justificar su modo de acción en la madrugada del 10 de septiembre, en la que, con Genaro tirado en el asfalto, ella lo pasó por arriba con su auto.

Silva, además de relatar su (no) visión de cómo ocurrieron los hechos en el momento del homicidio, hizo referencia a lo que sucedió en el boliche, minutos antes del fatal desenlace: “Hubo una discusión, como bien conté, pero no fue entre nosotros, fue con un tercero y eso ya se ha podido comprobar”, dijo la acusada, quien recordó que fue ella quien llamó a la ambulancia luego de que el trapito que estaba en el lugar le dijera que había atropellado a Genaro. “No tenía motivos ni nada. No existió ninguna discusión entre nosotros”, insistió. También explicó por qué razón decidió no ver el cadáver de su novio cuando se dio cuenta de que estaba muerto: “El trapito me dijo que le había pisado la cabeza y no me quise acercar por eso, porque no podía creerlo y tenía esperanzas en la ambulancia”, dijo.

En la entrevista, Julieta Silva contó cómo era su relación con Fortunato, de 25 años, quien jugaba al rugby en Belgrano, y aseguró: “Aún estoy enamorada de Genaro”. Según se dijo desde un principio, Julieta y Genaro tuvieron una muy dura discusión dentro del boliche cuando la mujer se enteró de que Fortunato había dejado embarazada a su ex novia, Agostina Quiroga, con quien estuvo en pareja durante cinco años. Incluso hubo una versión que habló de un mensaje de texto de Quiroga a Genaro esa misma noche dándole la noticia, aunque la futura madre lo desmintió y puso su teléfono a disposición de la Justicia.

La defensa

Astigmatismo, el argumento clave

Los dichos de Julieta Silva, de 29 años, separada y madre de dos hijos (de 10 y 5 años), van en sintonía con el argumento principal de la defensa y es coincidente con lo que testigos relataron que ella gritó cuando tomó conciencia de lo que había hecho, instantes después de sucedido el hecho: “No lo vi, está muerto”. El jueves pasado, Silva se sometió a un peritaje oftalmológico (ella afirma tener astigmatismo) en el hospital Schestakow de San Rafael, en una medida ordenada por la Justicia y que servirá como un elemento más a la causa. El objetivo de los abogados de la acusada es comprobar que Silva no vio a su joven novio antes de atropellarlo y matarlo “por aplastamiento de cráneo”, según reveló la autopsia. Esto cambiaría la carátula y atenuaría la pena.

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