Beijing, China > Lorena Briceño ya se instaló en esta ciudad y mientras espera su día “D” para competir –será el 14 de agosto, “aunque todavía no sé la hora”, confiesa- divide su tiempo entre el entrenamiento y el esparcimiento. La foto la muestra en un tramo de la imponente Muralla china, maravillosa obra de largo recorrido que -juego de la imaginación mediante-, puede ser también un símbolo de su propio derrotero para llegar a la cita máxima del olímpismo.
¿Cuáles son tus sensaciones por estos días, cuando falta tan poco?
“Estoy muy ansiosa y también contenta por ser partícipe, de volver a darle a Neuquén la posibilidad de estar representada en los Juegos Olímpicos”.
¿Cómo imaginas ese momento, cuando estés a punto de entrar al estadio detrás de Ginóbili, el abanderado de la delegación Argentina?
“Creo que va a ser el momento más emotivo de los juegos. Toda la delegación Argentina entrando detrás de la bandera. Imagino, ese instante como algo único porque es lo que todos los deportistas estamos esperando. Creo que recién ahí voy a caer y darme cuenta de todo lo que estoy viviendo. Pero por ahora mi pensamiento está orientado habituarme a estos horarios, al escenario. Por suerte viajamos antes y me estoy adaptando sin problemas”.
Beijing te llega luego de dos procesos olímpicos en los que te quedaste afuera ¿Cómo tomás ésta chance?
“Con mucha alegría. La verdad fue bastante difícil el camino para poder estar aquí. Problemas ajenos a mí me impidieron estar en Sidney 2000 debido a una decisión de la confederación argentina y en Atenas, las lesiones fueron la razón por la que me quedé afuera. Esto fue muy difícil de sobrellevar, pero también me dio fuerzas para seguir peleando y conseguir este lugar. El sueño de todo deportista es poder llegar algún día a un juego olímpico y no me podía ir sin intentarlo”.
¿Y hoy te sentís mejor que en las anteriores oportunidades para afrontar este desafío?
“Creo que llego en uno de mis mejores momentos. La experiencia que sumé y los conocimientos de otras experiencias, me dan tranquilidad para disfrutar lo que es un juego olímpico. En el 2000 cuando recién gané la plaza era muy chica, para mi era algo inalcanzable y ni siquiera tenia la confianza de poder estar en una olimpiada y eso, quizás, me hubiera jugado en contra a la hora de competir. Pero ahora estoy bien y más segura de lo que voy a hacer”.
«Con sacrificio se puede llegar»
¿Cómo entró el judo en tu vida?
“Empecé haciendo patín carrera, luego gimnasia, vóley y handbol, pero fue el judo el primer deporte que me llevó a competir a nivel nacional y como me fue bien, me enganchó y no lo pude dejar de practicar”.
¿Y tu familia cómo vive todo lo que te está sucediendo?
“Con mucha felicidad. Sobre todo después de todo lo que pasé. En las épocas de mis lesiones no querían que siguiera porque fueron momentos complicados, pero siempre me apoyaron y eso es lo importante, que hayan estado conmigo cuando lo necesité”.
¿Quién puede ocupar tu lugar en los próximos años?
“Hay varios chicos que han viajado, tienen buen nivel y van sumando experiencia como Martín Bustamante, Nerea Salas y Nadia Fernández, pero siempre que entiendan que no deben aflojar y se den cuenta que esto es todo sacrificio y entrenamiento”.
¿Te afectaron los problemas internos que tuvo la federación neuquina?
“En lo personal no, tanto porque yo viajaba mucho a Buenos Aires y no lo viví tanto porque estaba muy preocupada en entrenar, pero si creo que afectó al judo y por eso muchos chicos dejaron”.
¿Cómo te marco el judo, qué cosas te enseñó?
“Respeto. Me hizo crecer. Si bien el judo es un deporte individual necesitas todo un grupo para llegar”.
¿Y qué te gustaría decirle a los chicos que sueñan como vos alguna vez llegar a un juego olímpico?
“Qué con sacrificio y entrenando mucho, se puede llegar. No hace falta tener una buena posición económica para alcanzar tus objetivos. En esto creo que soy un ejemplo y lo quiero transmitir”
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