La neuquina que creó un museo con juguetes de todo el mundo

Se trata de Estala Maris Ferrarese, una profe de educación física jubilada. En el corazón de San Lorenzo Sur, la docente montó un refugio para los objetos más preciados por todos los niños del planeta.

Por Sofía Sandoval - ssandoval@lmneuquen.com.ar

Una rayuela de colores indica el camino hacia el Museo del Juguete Étnico. Detrás de una puerta blanca, en Casilda 417, se puede encontrar un refugio para los objetos más preciados por los niños del mundo entero. Allí, en el corazón de San Lorenzo Sur, Estela Maris Ferrarese resguarda juguetes milenarios y otros más nuevos, que alegraron las infancias de distintas culturas a través del tiempo.

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Estela es profesora de educación física jubilada y sus 31 años de trabajo en escuelas primarias la pusieron en contacto directo con los juegos y las formas en que se divierten los niños. Desde los años 80 comenzó a viajar por el mundo para investigar los juguetes de distintas culturas y, en 2014, se decidió a plasmar todo su conocimiento en una colección que pudiera ser visitada por los niños de Neuquén.

En 2014, la profesora adecuó la cochera y el patio de su casa para crear este Museo. Un rincón escueto de la vivienda, pero con mucho para ofrecer. En la planta baja creó una pequeña tienda de juguetes étnicos que los voluntarios recrean en el taller y que sirven para que los niños neuquinos se lleven un juego maya, tehuelche o africano para sumar a sus pelotas y muñecas.

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A través de una empinada escalera se accede a la planta alta, donde Estela monta su exhibición. La última se llama “Juguetes y cuentos que te acercan a otras infancias” y repasa la niñez de distintas latitudes, con juguetes fabricados de los materiales más disímiles. Canastitas de mimbre, pajaritos de barro que emiten sonidos y soldaditos de latón. Hay hasta muñecas confeccionadas con huesos de avestruz y cuero de oveja.

Aunque cada objeto tienta a la interacción, Estela los resguarda detrás de una cuidada vitrina porque cada uno de ellos tiene un valor antropológico. “Yo no soy coleccionista, pero investigo la forma de cada juguete en los viajes y después los recreamos en el taller”, dice sobre el galpón que tiene al fondo de su casa y donde los voluntarios fabrican nuevas piezas de madera.

En total, en el museo trabajan cuatro personas ad honorem. Además de fabricar réplicas de los juguetes y preparar las colecciones, elaboran juegos reciclados que donan a los hospitales y otras entidades benéficas. “Somos uno de los pocos museos privados de la provincia y hacemos todo a pulmón”, afirma Estela, y aclara que se financian con la venta de juguetes de la tienda y otras donaciones.

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Ella, por su parte, entregó su vida a la causa que la apasiona y que ocupa gran parte de su propia vivienda. Allí, en el barrio San Lorenzo, recibe a los estudiantes de las escuelas y a las familias que quieren compartir con ella la pasión por el juego. Entre esas mismas paredes aún conserva una cuerda con mangos de madera que saltaba durante su infancia, y que atesora como su juguete más querido.

“Nací en un pueblo ranquel de Córdoba, en una familia de inmigrantes italianos pero muy abierta y que recibía a las comunidades originarias, a los gitanos y a gente de toda nacionalidad”, dice y aclara que de ese sincretismo nació su amor por descubrir cómo juega cada cultura. Eso la llevó a recorrer distintos países en el marco de sus investigaciones, que plasma luego en cada exhibición.

En un mundo en el que prima la publicidad y todos parecen desear juguetes costosos hechos con plásticos y baterías, Estela asegura que “todo sirve para entretener a las infancias y para ser feliz”. Por eso, con su trabajo viaja miles de años en el tiempo y descubre cómo los objetos más simples y los materiales más rudimentarios pueden dibujar una sonrisa en el rostro de un niño.

¿Cómo visitarlo?

Para visitar el Museo del Juguete Étnico se recomienda reservar una cita previa a través del teléfono (0299) 156-310-385. El espacio se encuentra en la calle Casilda 417 de la ciudad de Neuquén.

El Museo recibe tanto a grupos escolares como a visitantes particulares, y cuenta también con una tienda donde se pueden adquirir alternativas originales a los juguetes típicos de los establecimientos comerciales.

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