Mendoza. Julieta Silva, imputada por el crimen de su novio, el rugbier Genaro Fortunato, a quien atropelló con su auto a la salida de un boliche de la ciudad mendocina de San Rafael, declaró en la primera audiencia del juicio y ratificó que no tuvo intención de matarlo. Dijo que no vio a la víctima y que pensó que había atravesado un pozo en el momento en el que lo arrolló. “Tuve sensación de haber pisado un pozo, no lo vi a Genaro tirado en el piso”, expresó Silva, de 30 años, en un extenso relato que interrumpió más de una decena de veces por llantos.
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