La seño preferida del Huevo: "En el recreo la rompía"

Darma Burgos nos cuenta qué clase de alumno era el crack.

POR FABRICIO ABATTE / Enviado Especial a Zapala

Una foto de época que llegó a nuestras manos bastó para rastrearla y hallarla en el popular colegio 114. Pasaron muchos años, pero ella sigue ahí con las mismas ganas y la vocación intacta; es una referente histórica del establecimiento. En esas cálidas aulas en las que le enseñaba al Huevo a sumar y restar en el modesto barrio Don Bosco de Zapala, derrocha amor y simpatía con los alumnos.

En verdad, algunas cosas cambiaron… Darma Burgos ahora es la directora del colegio, y aquel purrete que estaba más preocupado por el recreo que por la clase en sí creció y está a días de disputar nada menos que un Mundial.

“Chicos, les dije que iba a haber una sorpresa hoy”, dice cuando abre la puerta e invita al equipo de LM Neuquén a ingresar con ella en una suerte de clase abierta sobre el famoso futbolista. “Ellos son de un medio de comunicación y vinieron a hacer una nota, porque ¿quién estudió acá y hoy juega en la Selección?”, pregunta al grupito. “¡El Huevito Acuña!”, responden los chicos con alegría y sus tiernas vocecitas.

¿Qué clase de alumno era?

Suena el timbre, se viene el recreo y antes de la revolución que más adelante narraremos, la maestra revela cómo era el Acuña alumno. “Un poco tímido. Teníamos que estar encima de él para que estudie”, recuerda y sonríe.

¿Qué materias le gustaban? “Las que daba yo, Ciencias Naturales y Matemática (risas). Pero era un chico bárbaro y me genera sorpresa y llena de orgullo que en su familia les hayan dicho que era una de sus maestras preferidas”, asegura la agradable mujer, esposa de otra persona importante en la vida del volante del Sporting Lisboa (ver aparte).

Todos en el recinto expresan su alegría por la visita del diario. Mientras acercan unas tortas fritas deliciosas que vienen bárbaro para enfrentar el frío, la seño destaca la calidad de compañero del primer neuquino que disputará la máxima cita. “Muy cariñoso, siempre atento y mirando al resto a ver qué hacía”, describe la docente sobre el Huevo, a quien tuvo en séptimo y su relación con los libros y otros alumnos.

En el recreo la rompía

Cuenta la seño que en los intervalos entre una materia y otra, “Marquitos hacía lo que quería con la pelota, se la pasaba jugando, y obvio que los gambeteaba a todos”.

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El aliento de toda la escuela

Acostumbrada a planificar, propuso un par de actividades para ilustrar la nota. Por un lado, movilizó con la ayuda de sus colegas a todos los grados para la foto y el video grupal. Fue el momento más emotivo de una tarde inolvidable que quedará grabada en nuestras retinas. Los pequeños zapalinos alentando al Huevo y a la Selección en un griterío tan intenso como conmovedor. “¡Olé, olé, olé, Huevo, Huevo!”, primero, y “¡Vamos, vamos, Argentina! ¡Vamos, vamos, a ganar!”, después, y una frutilla del postre que erizó la piel: todos saltando y entonando un potente “¡Ar-gen-ti-na, Ar-gen-ti-na!”.

La actual directora del colegio 114 de Zapala dio una “clase abierta” sobre Acuña ante la visita de LMN y los chicos cantaron por el Huevo

De yapa, la directora nos guió hacia el jardín lindero y allí también los peques dieron muestra de amor e idolatría por Acuña. En el momento más tierno del día, le mandaron besitos por la cámara (sostenida por Pablo Albornoz) que seguramente le llegarán al jugador, ya concentrado en Rusia.

El timbre vuele a sonar en señal de que los alumnos deben regresar al salón. Dos bellas nenas se acercan y preguntan tímidamente: “¿Cuándo salimos en el diario?”. Darma nos acompaña hasta la puerta. La “señorita maestra” de Acuña sigue dando clases de amor todos los días y cuenta las horas para ver a su querido alumno romperla en el Mundial como en aquellos recreos.

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--> Su marido, también importante para Acuña

Daniel Mellado, marido de Darma Burgos, es también una persona muy importante en la vida de Marcos Acuña. Fue clave para su llegada a Ferro, cuando varios clubes del fútbol grande habían desistido de ficharlo o directamente despreciado, muchos aduciendo su escasa altura. Junto a Gabriel Rouret y Claudio Joselovsky, forma el trío al que Marcos siempre agradece por lo que hicieron por él y su familia.

Lo cierto es que cuando Acuña ya se resignaba, un dirigente del Verde de Caballito contactó a Mellado. “Juan Carlos Gambero, un zapalino que vivía en Buenos Aires, me preguntó por algún jugador que pudiera probarse en Ferro y lo recomendé al Huevo. Lo llevamos a las pruebas en Pontevedra y quedó. Gambero fue clave. Va a ser muy emocionante verlo en el Mundial al Huevo”, sostiene el hombre, mientras su mujer, la seño, lo escucha con una gran sonrisa de alegría.

Darma y su esposo Daniel son dos maestros, sin dudas, y el gran Huevo Acuña lo sabe y lo valora.

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