Arde Boca. "Eramos tan pocos" y ahora apareció el hermano del Pipa Benedetto. Una foto en Instagram del festejo de Marcos Rojo con Cali Izquierdoz en la cancha de San Lorenzo motivó a Lucas Benedetto a comentarla con un mensaje que le echó más nafta al fuego de la crisis que vive Boca.
El posteo, publicado Tato Aguilera, periodista de TyC Sports que cubre el día a día de Boca, decía "una imagen vale más que 1000 palabras".
Y el hermano de Darío Benedetto le dio "me gusta" a la publicación y escribió, en tácita -pero clara- alusión a Juan Román Riquelme: "¡El Romance se terminó hace muchos años, pero no todos se dieron cuenta! Aguante Boca". Booom.
Unos segundos después, Lucas Benedetto agregó: "Aguante Boca, loros". Y likeó las respuestas de los hinchas que iban en el mismo sentido. Pero minutos más tarde, cuando sus mensajes se hicieron virales y le comenzaron a llover críticas a él y al Pipa, decidió borrar ambos mensajes y suplantarlo por uno insólito: "Y aguante @eltoquecumbion", escribió, aprovechando el "momento de fama" para publicitar su grupo de cumbia santafesina.
La fuerte interna entre jugadores y Riquelme-Consejo de Boca se desató el lunes, un día antes de la revancha ante Corinthians. Ese día los referentes del plantel, con Cali Izquierdoz, Rojo y Benedetto a la cabeza, molestos por el atraso en el cobro del premio por haber ganado la Copa de la Liga y el no acuerdo por los premios en caso de pasar los octavos de final de la Libertadores, llegaron a plantearse la posibilidad de no concentrarse. Eso derivó en una reunión entre ambas partes, que terminó con discusiones muy subidas de tono.
Por eso es que en la última arenga previa a salir por el túnel de la Bombonera a disputar el partido ante el equipo brasileño, se escuchó a Benedetto decir: "Ayer nos trataron de perdedores, así que demostrémosle a estos hijos de p... que nosotros queremos ganar". Más allá de que se trataba de un mensaje para darse fuerza y buscar ese "enemigo" que los motivara aún más a buscar la clasificación, era todo un mensaje contra el vicepresidente del club y su Consejo de Fútbol.
El partido del goleador xeneize fue para el olvido: se erró un gol abajo del arco, pateó un penal al palo en el primer tiempo y otro a la segunda bandeja -literal- en la tanda decisiva, con el agravante de que si ese remate era gol Boca pasaba a los cuartos de final.
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