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Las trabajadoras del principio y el final de la vida

En el Día del Trabajo, una neonatóloga y una empleada del cementerio comparten sus vivencias laborales.

“Tonto, al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles”, dice un obrero moribundo, en sus palabras finales, en un relato del escritor uruguayo Eduardo Galeano. Con esa frase le entrega a su hijo su legado, el origen y la presencia de la fuerza de los trabajadores y trabajadoras en la vida.

Aunque pueda parecer una simple metáfora, en el transcurso de la existencia, que comienza con una inhalación y culmina en un último aliento, son trabajadores quienes reciben y despiden a todos los seres humanos.

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En el Día los Trabajadores y las Trabajadoras, LM Neuquén entrevistó a una médica neonatóloga y a una trabajadora municipal encargada de un cementerio. Las similitudes y las diferencias son casi anecdóticas, los testimonios del paso que, obligadamente todos hacemos desde un punto a otro de la vida, nos devuelven imágenes, en las que no es posible, dejar de vernos reflejados.

La Dra. Betina Gigena nació en la ciudad de La Plata y llegó al Valle a los nueve años. Cuando terminó la secundaria regresó a su ciudad natal, en la que cursó la carrera de Medicina, al terminarla retornó a Neuquén para realizar su residencia de Pediatría y Neonatología en el Hospital Castro Rendón, en el que trabaja desde hace más de 23 años.

"Soy médica neonatóloga y trabajo en el sector de Internación Conjunta, que es el área dónde están las mamás embarazadas y una vez que tienen al bebé, se internan en conjunto", explicó.

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- ¿Son los primeros trabajadores con los que entra en contacto una persona al nacer?

Sí, en el área en que me desempeño trabajamos junto con las enfermeras del sector, los obstetras, ginecólogos y los neonatólogos cada uno con diferentes funciones. Las obstétricas y los ginecólogos obstetras son los que se encargan de controlar el embarazo y que todo esté en condiciones y llevan adelante junto con la mamá el parto, ya sea de forma natural o cesárea. Los neonatólogos tenemos algunas charlas previas con las mamás antes de tener al bebé, en las clases de preparación para la maternidad que se dan unos meses antes del nacimiento. Nuestra función básica es recibir al bebé, ayudarlo a colocar en la teta y en fin acompañar a la mamá en el proceso de cuidado del recién nacido. Esta revisación y atención es siempre en conjunto con todo el equipo.

- ¿Y en el momento del parto?

La función básica de los obstetras es recibir al bebé, ayudarlo a colocar en la teta y en fin acompañar a la mamá en el proceso de cuidado del recién nacido. Los obstetras reciben a los bebes y los colocan en la panza de la mamá y los neonatólogos los secan, les cortan el cordón conjuntamente con la enfermera que colabora también en ese trabajo en equipo. Los neonatólogos trabajamos en tres sectores del hospital: en la terapia intensiva con bebes que requieren algún cuidado especial, en terapia intermedia o cuidados intermedios y el tercer sector que el sector internación conjunta”

- La escena que vemos en las películas antiguas con los padres fumando en la sala de espera, ¿cómo es hoy?

El Hospital trabaja en consonancia con las iniciativas del "Hospital Amigo de la Madre y el Niño”, somos promotores de la Lactancia Materna y mantenemos también los estándares de “Maternidad Centrada en la Familia” y parto respetado.

Todos en el equipo de salud se preocupan y se ocupan de que la madre tenga una atención sustentada en el estímulo, respeto y protección de los derechos de la mujer embarazada y el recién nacido en todo momento. Por supuesto que es fundamental la participación de toda la familia, la madre puede estar acompañada en todo momento por la persona que ella desee ya sea que se trate de una amiga, su pareja o una vecina. Bajo el estricto cuidado y seguimiento de los obstetras, es la mamá la que elige siempre en que forma va a tener al bebé”

- ¿Existe una ley que lo reglamenta?

“La Ley 252029 que rige en todo el país, garantiza los derechos de la madre, el recién nacido y la familia, establece todo esto desde el respeto por la madre hasta la posibilidad de que sea ella la que elija quién la va acompañar durante el trabajo de pre parto, parto y post parto. Además de que, si las condiciones clínicas del bebé lo permiten, pueda estar todo el tiempo junto a su madre. Que tanto ella como la familia reciban en todo momento información clara y precisa de la evolución del parto y el estado de salud del bebé y obviamente garantizarle los beneficios de “dar la teta” durante las primeras horas de vida. Como así también dar a conocer los aspectos negativos del tabaco, alcohol y drogas durante el embarazo”

- ¿Alguna vez sentiste que se volvió rutinario?

No, no es para nada rutinario, es un trabajo muy dinámico, cambiante y en dónde vivimos diferentes emociones porque cada nacimiento, cada mamá y cada bebé son diferentes.

Una de las cosas que nunca me olvido es una vez que recibimos en la guardia a una mamá y a su bebé que había nacido en un auto y de cuyo parto habían participado el taxista y un policía. Esas son cosas de las que nunca te olvidas, fue muy emocionante. También nos movilizan mucho las situaciones de emergencia cuando todos salimos corriendo al quirófano porque se produce un caso de desprendimiento de placenta y podemos acudir a tiempo y suelen ser situaciones en las que todos lloramos y nos emocionamos cuando tienen un buen desenlace. Somos un equipo, sola no podría hacer nada si no tuviera a mis compañeros. El trabajo más importante lo hace la mamá y nosotros estamos ahí para ayudarla.

Del otro lado del camino

Luisa Gabriela Larena trabaja en el Municipio de la Ciudad de Plottier desde el 1989 y hace 11 años lo hace como Directora del Cementerio Municipal.

"Llegué al cementerio con el programa “Atención Inmediata al Indigente” con la gestión del entonces intendente Andrés Peressini y posteriormente asumí como Directora del Cementerio. Esto me permitió entre tantas cosas conocer la historia de nuestra ciudad ya que aquí descansan muchos de los pioneros como los hermanos Plottier y otras familias ilustres como los Martellota, Rodríguez, García, Goméz y tantos otros. Mi abuelo decía siempre, que quien no conoce la historia es imposible respetar la cultura propia. Hoy me siento orgullosa de saber que en su gran mayoría nuestros seres queridos están ahí", contó a LM Neuquén.

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- ¿Cómo es el día a día en el Cementerio?

Antes de comenzar cada jornada agradecemos estar con vida y luego mientras charlamos las cosas diarias y comentamos las noticias nos ponemos a realizar lo de todos los días: acondicionar las fosas, cortar el pasto, pintar las cruces y realizar todas las tareas de mantenimiento.

También recibimos a las familias dolientes, hoy se están realizando 7 inhumaciones diarias. Nosotros no podemos dejarlas ingresar hasta que no se termina la inhumación por protocolo y eso hace que todo sea aún más doloroso a veces. Al término de las inhumaciones se les permite a los familiares que ingresen, pero siempre con barbijos y respetando el distanciamiento y proveyéndoles sanitizantes.

- En algún momento, ¿se pudo acostumbrar a convivir con tantas emociones de pérdida y de dolor?

Para mi es un honor acompañar a quienes pierden a un ser querido. De esas situaciones una aprende tanto las cosas buenas como las malas, aunque yo soy, de las que generalmente toma lo bueno. Generalmente se hace catarsis todo el tiempo. Yo trato siempre de compartir mi experiencia. Después viene la parte de regresar a mi casa y dar gracias a Dios porque mis hijos y familia estén bien.

Es imposible no sufrir las pérdidas de familias conocidas, más aún si se trata de algún joven que se quitó la vida o que la perdió repentinamente en un accidente. Para nosotros sentir que las familias que se retiran del lugar lo hacen con muestras de tranquilidad y confianza nos hace sentir muy bien.

Quienes tienen que sobrellevar la mayor carga psicológica es el personal que realizan inhumaciones. Muchas veces me dicen: ¡Qué terrible Luisa, yo lo conocía y tuve que echarle tierra! En cómo se les transforma la cara podés darte cuenta de eso.

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- ¿Puede recordar alguna anécdota graciosa entre la amargura?

Sí, en el cementerio hay nichos desocupados, no están cerrados por lo que el personal de seguridad tiene que efectuar rondines de noche y hace como 4 años atrás uno de los guardias que efectuaba su recorrido escuchó que le decían desde adentro de uno de los nichos: "¿Me puede decir la hora?". Era un borracho que, al parecer, se había tomado toda la vinería y quedó encerrado y cuando se despertó desorientado casi mata de un infarto al pobre guardia.

- Seguramente se lo deben haber preguntado muchas veces, ¿pero alguna vez tuvo miedo de trabajar en el cementerio?

No, nunca tuve miedo, es más siento que me dan energía de la buena. Trabajar acá me hace sentir que lo material no importa tanto, que tengo que disfrutar de los seres que me aman y me lo hacen saber. Hasta creo que diría gracias, gracias por mi trabajo y por las personas que me rodean y también a mis difuntos.

Alguien nos recibe en esta vida y es un trabajador. Alguien nos despide al momento de partir y es un trabajador también. El trabajo compone nuestra vida, la vuelve digna y le da significados más allá de nuestro breve paso por este mundo.

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