Incluso en un mundo dominado por la tecnología, con millones de usuarios que no despegan los ojos de su pantalla, las agendas de papel sobreviven como una apuesta llena de nostalgia y romanticismo que promete una planificación más estética y terrenal del día a día. En Neuquén, el emprendimiento Lima llena estos objetos de diseño y frases inspiradoras con un guiño para sus clientas.
Johana y su hermana Juli hicieron nacer Lima en 2015, cuando querían vender algo para el Día de la Madre y así ganar unos pesos extra. Con su formación como diseñadora gráfica, Johana se propuso diseñar frases para estampar en tazas o algún otro objeto que le gustara a las mamás, hasta que se inspiró en un curso previo de encuadernación y se animó a hacer cuadernos artesanales.
"Los queríamos vender entre las amigas de mi mamá, justo era el Día de la Madre así que compramos cartones y telas para hacer cuadernos", explica la joven diseñadora. Su primera producción incluyó cuadernos forrados en tela y cosidos por dentro, con hojas lisas para escribir y una receta en la primera página. El éxito llegó pronto y le dio la valentía para continuar.
Por la cantidad de pedidos, que se repitieron también para la Navidad de ese año, Johana quiso apostar a más. Se animó primero a comprar una agujereadora para colocar anillos plásticos, y luego un nuevo equipamiento para hacer agujeros cuadrados y así colocar anillos metálicos, que son los más solicitados por las clientas.
Al principio, la diseñadora se ocupaba de todos los pasos del proceso, que incluían también el proceso artesanal de la fabricación de las tapas. Luego, y ante el incremento del volumen de ventas, optó por tercerizar algunos pasos y dedicarse de lleno al diseño y las decisiones estéticas que giran en torno a las agendas de Lima.
Johana se ocupa de pensar frases inspiradoras que se alejen de los lugares comunes. Y planea todo con cuidado: las cintas, los elásticos, los colores que va a usar cada año. Analiza las reacciones de sus clientas para proponer cambios para el año siguiente, con stickers que las diviertan, frases que las sorprendan y separadores que las llenen de inspiración.
A eso suma otra tarea que afronta cualquier emprendedor, que incluye el vínculo constante con las clientas, las ventas y las entregas a través de un centro de distribución en el centro de la ciudad y de un servicio de mensajería. "Todavía no tengo página web, vendo sólo a través de Instagram o de Whatsapp", aclara.
Aunque las tareas demandan demasiado tiempo para una sola persona, Johana mantiene su trabajo en relación de dependencia. Sin embargo, relata orgullosa que Lima creció con constancia y sin pausa para ser una marca reconocida por un público ya definido.
"El papel sobrevive casi como un milagro", dice Johana. Y aunque reconoce que muchos prefieren la practicidad de las alarmas del celular, hay algo romántico en las agendas de papel que hace que muchas clientas las prefieran para sumergirse en el ritual de intervenirlas con stickers, lapiceras de colores, resaltadores y notas adhesivas.
"Para la vida diaria, la agenda es una buena compañía", explica la diseñadora, que busca que siempre haya un factor sorpresa en su encuadernación, con una frase semanal que alegre a sus clientas o un separador mensual que les inspire nuevas metas para el mes que se inicia. "El celular es más chato, con la agenda te sorprendés", dice.
Johana inició su actividad como un hobby, pero cada día suma más profesionalismo y disfruta del intercambio con el público, que reacciona a sus procesos creativos y renueva la apuesta interviniendo las agendas con su propia impronta. Así, también se dedica a elaborar agendas específicas a pedido, que desafían aún más su aptitud para diseñar.
"A veces tengo una clienta que es abogada y tiene una necesidad particular que no puede cubrir con una agenda tradicional, con un Excel o con la computadora", dice y agrega que, para ese tipo de pedidos, diseña el interior de las agendas con una estética que les permita planificar puntos específicos de su profesión.
Mientras observa el crecimiento de su proyecto, Johana asegura que todavía no definió los pasos a futuro. Dice que quiere seguir diseñando agendas para sus clientas más fieles, aunque también piensa en plasmar su creatividad en otros objetos como tazas o lonas para la playa. Sin embargo, e incluso en medio de los embates de la tecnología, no planea renunciar al romanticismo de sus queridas agendas de papel.
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