Lleva tres años viviendo con un policía de custodia

La mujer recibió amenazas de muerte de su ex pareja. Una vida trastornada.

Cipolletti.- Andrea Valenzuela, de 32 años, vive desde hace tres años con un policía a su lado por las amenazas de muerte de su ex esposo. Hoy la mujer tiene una vida totalmente trastocada porque hasta para hacer las compras o salir a caminar tiene que ir con un efectivo policial a su lado.
Recientemente tuvo su primer encuentro con un fiscal de Cipolletti. Esto se produjo a casi cuatro años de su denuncia por violencia de género amparada en la ley provincial 3040. Antes, sólo había sido atendida por empleados de las oficinas ubicadas en España y Urquiza de esa localidad.

Para otras personas quizás sea un tema menor, pero para Andrea es un paso muy importante en su lucha por protegerse de las agresiones del ex y reclamar los derechos de su pequeño hijo de 8 años.
"Hace un año que no veo un peso de cuota alimentaria", enfatizó a LM Cipolletti, refiriéndose a otra de las causas judiciales que no registra avances.

El malestar de la joven madre creció con el tiempo debido a que las soluciones brindadas por el Poder Judicial están muy lejos de conformarla.

Cada ocho horas me cambian el policía, son tres por día. Esto me lo pusieron como una medida parche".Andrea Valenzuela. Víctima

Desde 2012, su vida se desarrolla con un policía al lado porque consideraron que debe tener una custodia permanente por las amenazas de muerte de su ex pareja. Lo que en un principio dio tranquilidad a la víctima, con el transcurrir de los años se transformó en un enorme trastorno: no le quieren dar trabajo, tiene que llenar extensos formularios en la escuela adonde concurre su hijo y una simple salida a la plaza motiva la presencia de un integrante de las fuerzas de seguridad.
"Cada 8 horas, vos tenés un policía, son 24 horas. Obviamente esto me lo pusieron como parche", se quejó Andrea.

La decisión judicial de una custodia permanente se dio tras una exposición pública de su situación en los medios.

Por este motivo, Andrea no oculta su enojo con los jueces y fiscales por las demoras en las respuestas y las trabas burocráticas para trámites como el de la cuota alimentaria o el juzgamiento de su ex marido por el delito de lesiones.

De manera paralela, Andrea destacó que el denunciado hace su vida sin mayores trastornos y hasta se permite violar cada tanto la restricción de acercamiento.

Molesta, contó: "Esta persona sigue haciendo su vida, él sigue lo normal. Pero uno no puede llevar una vida así todo el tiempo, son casi cuatro años".

Por las golpizas reiteradas, Andrea decidió separarse en 2008 y al poco tiempo, además de las denuncias por las agresiones, inició el pedido para que se cumpla con el pago de la cuota alimentaria.

A pesar de las decepciones, Andrea no baja los brazos y confía en que podrá caminar tranquilamente por Cipolletti junto a su hijo, sin ningún policía a sus espaldas.

El hombre paga cuando quiere

"Entre el 2008 y 2012 depositó cuando quiso. La cuota fijada es de 350 pesos. Ni un juez se pone una mano en el corazón y ve el expediente. Mi hijo está casi desnutrido. Yo vivo con mis papás, pero mis papás no son ya como su padre", contó Andrea.

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