Natalí Ruiz de Galarreta
El Índice de Precios al Consumidor en Neuquén arrojó un 21,3% en el último año. Pero en los precios de la canasta básica, aquellos artículos de primera necesidad con los cuales no hay posibilidad de recortar demasiado, el aumento fue mayor. Este diario realizó un relevamiento en los hipermercados de la capital provincial, en el que encontró faltantes y diferencias sustanciales de precios. Comparado con febrero de 2017, hace 11 meses, un neuquino terminó pagando hasta 32 por ciento más por los mismos productos. Elegir a qué negocio concurrir para realizar las compras puede ser fundamental para ahorrar en los gastos del mes.
A partir de datos obtenidos, se encontró, a la hora de establecer un promedio, que el aumento de comestibles en Neuquén alcanzó el 24% de febrero del 2017 a enero de este año, superior al 21,3% que calculó la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de Neuquén para todo el 2017. La suba mínima total fue del 14% en uno de los hipermercados, mientras que la máxima fue la mencionada, del 32% en otro.
Para obtener los resultados se relevaron seis grandes cadenas de la ciudad, tomando los precios de 29 artículos de la canasta básica.
Se promediaron sólo los productos idénticos que se pudieron encontrar en todos los comercios para obtener los datos finales, ya que se notaron muchos faltantes de artículos que se tuvieron en cuenta en relevamientos anteriores. El total fue comparado con datos obtenidos en un informe de las mismas características que realizó LMN en febrero de 2017.
Si se quiere tomar mate, por ejemplo, hay que ver si el bolsillo lo aguanta. La yerba con palo de 1 kilo que antes se podía conseguir a 51,80 pesos pasó a costar un mínimo de 72,40 pesos. Se trata de casi un 40% de incremento.
El agua mineral de un litro y medio que antes se encontraba, en promedio, a 17 pesos pasó a 22,50.
Mientras que si se desea desayunar con un nutritivo yogurt, el valor de un pote firme de vainilla se disparó. Lo que a principios del año pasado se podía conseguir en promedio a 15 pesos hoy cuesta más de 21 pesos, mostrando una suba del 45%.
Por otra parte, comprar productos de limpieza con antelación parece haber sido un buen ahorro. Estos artículos tuvieron una fuerte suba a mediados del 2017, pero se mantuvieron con un ritmo inflacionario menor que el resto de los productos de las góndolas.
Eso sí, el lugar que se escoja para hacer las compras juega un rol fundamental en la ecuación.
Mientras que hoy se consiguen los mismos dos litros de lavandina a 29 pesos en el oeste de la ciudad, los que compran en el centro terminan perdiendo. La lavandina se vende a 42 pesos en los locales más grandes y modernos.
Las diferencias de precios entre un negocio y otro pueden llegar a ser muy notorias. Se comprobó que se puede desembolsar por los mismos productos en diferentes supermercados, en promedio, hasta un 20% más.
Por caso, en el recorrido se encontró un queso fresco de primera marca a 149 pesos el kilo, mientras que en otro local se vende por 261 pesos. El mismo producto se ofrece con una diferencia muy importante.
Una pareja de ancianos que comparaba precios en el sector de los lácteos renegaba del costo sideral del ingrediente más importante que va sobre la pizza. Agarraban el paquete blanco de la heladera y lo devolvían. Conversaban sobre qué marca llevar. Terminaron colocando en el changuito uno de los quesos más económicos. Una costumbre cada vez más arraigada.
Contracorriente
Si lo que se quiere es encontrar el mejor precio, se debe bucear entre las ofertas que ofrece cada supermercado, las mejores aliadas para el presupuesto hogareño. Hay días en que la carne está muy barata en algunos locales en comparación con sus competidores.
La idea de saltar de oferta en oferta, aunque parece acertada desde lo económico, en la práctica termina siendo desgastante para quien la encare en su afán de ahorrarse unos pesos. El tiempo que conlleva la interminable recorrida no es funcional para ningún mortal.
El aumento de los precios, superior a lo que cerraron las paritarias de la mayoría de los gremios de la zona, hace sopesar de todos modos que es la única alternativa a la hora de ahorrar unos pesos.
Ofertas: Las promos son un anzuelo, pero no siempre convienen en compras grandes.
Triquiñuelas que inducen a la gente a pagar más de la cuenta
Recorrer un supermercado no es tarea fácil. Si lo que se quiere es conocer los precios de lo que se está comprando, uno se enfrenta a un escenario caótico en la mayoría de los casos. La falta de etiquetas fue notable en la recorrida realizada. El engaño con los precios, en donde en el estante hay otro producto que no es el que está señalizado por el cartel, se mostró como una constante.
Otro escenario fue el de presenciar los productos marcados como “superiores” (en el caso de la azúcar se vio reiteradas veces) por sobre, o tapando directamente, a los demás productos clásicos de menor valor.
Asimismo, este diario pudo comprobar que los Precios Cuidados están al borde de la extinción. En sólo dos de los seis locales se pudo visibilizar algún que otro cartel del programa. Los más perjudicados por esta faltante son los sectores de escaso poder adquisitivo y los asalariados que hacen malabares para poder llegar a fin de mes.
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