Los carteles que reviven el pasado de la ciudad

En las calles permanecen anuncios de comercios que cerraron hace tiempo.

ANDREA DE PASCALIS
depascalisa@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Aunque ya no quedan muchos, sí aparecen de vez en cuando y dejan el rastro de una ciudad joven pero con historia. Los viejos carteles que quedaron en el olvido, pero que aún permanecen suspendidos en lo más alto de la zona comercial, recuerdan que ahí, en ese mismo lugar donde hoy la moda arrasó con lo viejo, hubo un local que fue parte del trajín diario de la capital.

Algunos con más años y otros con menos, muestran cómo el paso del tiempo y el avance incesante del consumo, la moda y la tecnología dejaron sepultados lo que en algún momento tuvo su esplendor.

En un recorrido por las calles del Alto y el Bajo, se observan varias de estas publicidades viejas, decoradas con tipografías que parecen sacadas de una revista de moda de antaño. Las calles Sarmiento y Mitre son las que más mantienen vivos estos recuerdos, aunque Avenida Argentina y San Martín también se suman a esta galería de recuerdos.

Frente al Museo de Bellas Artes, un cartel desdibujado recuerda Más Hogar-Casa Estelec.

Frente al Museo Nacional de Bellas Artes, un cartel no muy grande y desdibujado recuerda Más Hogar-Casa Estelec, el anuncio de venta de artículos del hogar, radios y televisores. Un rubro que hoy sólo detentan las grandes cadenas nacionales e internacionales y algún que otro comerciante local que logró ubicarse en medio de la competencia empresarial. En ese lugar hoy se venden remeras estampadas con dibujos que impone la moda urbana, las películas y los videojuegos.

En calle Belgrano un cartel indica que se venden medialunas, pero al llegar al lugar hay una librería artística.

Más adelante, sobre la calle Sarmiento, se puede observar otro enorme cartel con la inscripción de Tienda Ranch, un viejo comercio que intenta subsistir aunque, en la actualidad está cerrado por refacciones después de más de veinte años. Según los vecinos de la zona, el lugar busca modernizarse y ponerse a tono con el nuevo siglo, por eso el cartel mantiene el dibujo de un caballo y dos cactus.

Cambio En el Alto, por su frecuente renovación comercial, los grandes anuncios comienzan a desaparecer.

Unos metros más adelante chocamos con un local que vende accesorios para celulares de todos los modelos, aunque los rastros del pasado reflejan que por ahí pasó la tienda de ropas para bebés y niños Mary, y que en otro momento funcionó la fábrica Papazzi.

Viento y pedazos
El viento patagónico también hizo estragos y con su furia arrancó lo nuevo dejando al descubierto lo que en algún momento hubo. Sobre Mitre, donde hoy funciona una comercio que vende calzado se ve un letrero que dice "Todo Lanas", perteneciente a un viejo local que echó raíces en otra zona de la ciudad.

Si bien el viento hizo hilacha varios carteles modernos, otros se hacen fuertes y permanecen, enteros o en pedazos, en el lugar de origen manteniendo su forma y firmeza. Uno muy antiguo perdió algunas letras hace mucho tiempo, pero anuncia su nombre a pesar de la ausencia: Sportman, un comercio que desde hace años vende ropa formal para hombres en el Bajo neuquino.

En otros lugares, los carteles se borraron o volaron y quedó sólo la estructura pintada de blanco, borrando así cualquier tipo de recuerdo del comercio antiguo, ese que dejó sus huellas en algún rincón de Neuquén.

En el Alto, donde la renovación comercial parece ser más frecuente, muchos grandes anuncios empiezan a desaparecer. Sin embargo, aún quedan algunos que marcan espacios tradicionales en la ciudad. Uno de ellos es Galetto, ubicado en Diagonal Alvear y San Martín, el restaurante que funcionó en una esquina de ladrillos y muy recordado por el paso del mozo ofreciendo variedades de carnes asadas en pinches tipo brochette.

Sobre la Avenida Argentina, Librería City dejó el recuerdo de este comercio que tiene más de una década y se identifica por su logo desde lejos: edificios grises con ventanas negras. No cerró, se trasladó, pero entre los árboles de la avenida aún se ve el logo de esta tradicional librería.

En el Alto, lo que se fue no tiene tantos años como lo que cerró en el Bajo. En la calle Belgrano un cartel indica a lo lejos que a metros de Rioja se venden medialunas, pero al llegar a ese punto una librería artística ofrece variedad de opciones que nada tiene que ver con esa factura.

No son muchos los que quedan. La cartelería parece renovarse con las mudanzas, los cierres y las inauguraciones, pero lo que quedó perdura inmóvil y dejó la huella de una ciudad que crece y que expande sus zonas comerciales un poco más allá, todos los días.

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