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La Mañana Laurita Fernández

"Los dejo que hablen, porque yo sé cómo fueron las cosas"

Laurita Fernández.- A corazón abierto. Eliminada del "Bailando", dice que sólo la entristece el sueño truncado. De paso, habló de su vínculo con Fede Bal y de las críticas que recibe.

Paula Bistagnino

Especial

Tiene apenas 25 años pero hace casi 20 que empezó a bailar, cuando era muy chica y les pidió a sus padres que la llevaran a danzas. La mitad de su vida ha transcurrido en escenarios y ya lleva seis años en Ideas del Sur y, por lo tanto, en televisión. Quizá por eso, Laura “Laurita” Fernández sabe cómo lidiar con la contracara de la fama: la polémica mediática y la crítica. Un día después de su salida del “Bailando por un sueño”, en la semifinal con Fede Bal –su pareja de baile–, dice que está contenta con el resultado y que sólo lo lamenta por el sueño truncado, que era ayudar al merendero del barrio Almafuerte II La Casita de Don Raúl, aunque de todas maneras intentará cumplirlo por su cuenta. “Estoy muy contenta con lo que hicimos y lo que dimos en el programa. Bailamos con el corazón, dejamos todo. Por muy poco el resultado no nos fue favorable. Pero me fui a dormir feliz y satisfecha, tranquila por haber dado todo. Si a la gente le gustó nuestro baile, lo disfrutó y se divirtió con nosotros, ya está”, dice la bailarina y ahora también conductora, desde este año en Combate y en enero en Los ángeles de la mañana.

-¿Te enoja que no sea el baile la única variable que se tiene en cuenta?

No, es parte del juego. A veces se gana y a veces se pierde. Quizá lo que a uno más le duele de no ganar es que no se pueda cumplir el sueño. No es que nosotros ganemos un premio extra de dinero o algo por ganar. Es el hecho de consagrarte ganador, sí, pero yo ya lo tuve y la satisfacción no pasa por ahí. Es obvio que no siempre gana el que mejor baila, y uno tiene que saber eso. Y además creo que el Polaco tiene todo para ser el nuevo campeón y me pone muy contenta que sea él.

-¿El sueño queda truncado o tenés pensada alguna acción?

Eso es lo que más me entristece y me nace pedirles perdón. Sé que el hecho de que se conozca el sueño ya es un gran avance, aunque mejor sería cumplirlo. Nosotros, desde nuestro lado, vamos a tratar de tocar los muchos o pocos contactos que tenemos para colaborar y seguir en contacto. Realmente, a lo largo del certamen es hermoso lo que pasa, porque uno recibe muestras de amor todo el tiempo y sabe que, de alguna manera, está ayudando. Y es una responsabilidad para uno representar algo tan importante y necesario.

-¿Te conmovió de alguna manera el trabajo que se hace en este comedor de Neuquén?

Lamentablemente no pude viajar porque empecé con Combate. Pero Fede sí estuvo y nos mandó unas fotos y videos hermosos. Todo lo que tiene que ver con chicos moviliza. No nací en cuna de oro, tengo los pies muy sobre la tierra. El “Bailando” es una competencia y un juego que me encanta, pero sé qué es lo importante en la vida.

-¿Haber tenido una crianza barrial en Mataderos te salva un poco de la frivolidad y la confusión?

Sí, mi familia y mis amigas, que son las de toda la vida, son mi cable a tierra. Mi mejor amiga es antropóloga y no mira televisión. Y está buenísimo que en reuniones familiares y de amigos se hable de otras cosas. Salir un poco del mundo de la tele y conectarse con el amor y la amistad. Es un medio en el que te podés confundir fácilmente y perder el equilibro. Por eso es importante de quién te rodeás.

-¿Tus padres siempre te apoyaron en la vocación?

Desde el día cero: cuando tenía 5 años y ya era la payasa del jardín, dije que quería ir a danza y me mandaron, me apoyaron, me llevaban y traían, me pagaban las clases, me esperaban con la comida tarde... Lo valoro mucho, porque para los padres es un gran esfuerzo. Pero también me inculcaron la perseverancia y la disciplina, entonces cuando estaba cansada me decían que tenía que seguir y que si había asumido un compromiso, tenía que responder y ser responsable.

-¿Sacrificaste mucho por esta carrera?

Sí, con mucha felicidad y por elección propia. Pero dejé de hacer un montón de cosas: iba al colegio doble escolaridad y, cuando salía, me iba al estudio hasta la noche, volvía, hacía la tarea, comía y me iba a dormir. Así, todos los días, desde los 11 años.

-¿Se parece esta realidad a lo que soñabas en el momento en el que descubriste la vocación?

Sí, quería vivir de esto y tengo el privilegio de poder hacerlo. Sin dudas, todo valió la pena. Igual, es un día a día, y hay que seguir estudiando y formándose. Para mí la experiencia fue la mejor escuela y aprendí más que estudiando, pero estudiar es la base y es fundamental. Como todos, tengo errores y defectos, pero creo que soy una chica común que hizo un camino en busca de lo que quería y lo logró. Sin tener padres ni amigos ni conocidos que le abrieran puertas. Lo hice con laburo, perseverancia y disciplina.

-Estos días tuiteaste que vos no tenés empleados que te banquen, algo que se leyó como un tiro por elevación a tu ex pareja, Federico Hoppe. ¿Fue para él?

No, no, me preguntaron por quiénes me criticaron durante el año a raíz de mi separación y dije que quienes me criticaron son allegados a él. Y es lógico que eso suceda, porque salí con alguien del medio y, encima, con alguien que tiene poder. Pero él no tiene la culpa. Hace seis años que trabajo en Ideas, siendo y no siendo novia de él, y conmigo siempre se portaron bien, me ayudaron a crecer… Creo que está a la vista quiénes son. No sé si lo hacen porque son amigos o porque quieren quedar bien con él. Pero no es responsabilidad de Fede.

-¿La pasaste mal este año con ese lado B que la fama genera?

Siempre me apoyé en el laburo, en la profesión. Eso me hace sentir entera y segura, me ayuda a hacerme más fuerte y resistente a las críticas, que antes me dolían más, y a defenderme mejor. Estar en un lugar de exposición genera esto. Uno no le puede gustar o caer bien a todo el mundo. Es así. No tengo problemas con la crítica positiva y con un fin constructivo. Las palabras lindas y los halagos son divinos, pero son las críticas las que te ayudan a crecer. Así que para mí fue un año de mucho aprendizaje en lo laboral y en lo personal.

-Este año estuviste en el centro de varias polémicas. ¿Elegís no salir a desmentir?

Creo que hay que estar tranquilo porque no se puede salir a lidiar y a pelear con todo el mundo. El día que tengan una prueba de todo lo que están diciendo, bueno, hablamos. Pero nunca hubo una prueba de nada de lo que dicen ni de lo que me acusan. Es gente que ni siquiera me conoce. A raíz de un invento de la ex de Fede se armó toda una historia que para muchos hubiera sido muy jugosa. Pero no hay ni una prueba… Y sí, al principio me dio impotencia y prendía la tele para ver qué decían. Pero después me quedé tranquila, porque sé que no van a tener ninguna prueba. Así que los dejo que hablen. Si total, van a hablar igual. Me mantengo segura de mí porque sé cómo fueron las cosas.

-Bal tiene una denuncia por violencia. ¿Cómo lo vive él y qué pensás vos?

Ya hablé en su momento. Lo conozco como compañero, pero no como pareja. Y cada pareja es un mundo. Pero como compañero y como persona lo conozco mucho. Y sé de su esencia y de sus valores. Y sé cómo es con nosotros y en su día a día. Pero no me voy a meter en algo que se va a resolver en la justicia.

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