Con el inicio de octubre, y tras las nuevas medidas lanzadas por el gobierno, el Banco Central y otros organismos con la intención de restringir la compra de dólares, los ahorristas que si estaban en condiciones de obtener la moneda extranjera se encontraron con un nuevo obstáculo: una fila virtual en home banking.
“Debido a la gran cantidad de visitas, tenemos una pequeña demora para ingresar a esta sección”, fue el mensaje con el que se encontraron los usuarios de diferentes entidades bancarias, luego de introducir su DNI, usuario y contraseña.
La demora, que se extendía en algunos casos a más de un minuto, no sólo abarcaba a quienes tenían la intención de comprar dólares o averiguar si estaban o no en la nómina de imposibilitados, sino a cualquier cliente que quisiera hacer otra gestión, como el pago de su tarjera de crédito, una transferencia o abonar un servicio público.
Porque quienes consiguieron superar la cola virtual, también tuvieron que pasar por otros filtros, como no ser beneficiario de planes sociales, no desempeñarse en una empresa que haya accedido al programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), no haber refinanciado el pago mínimo de su tarjeta de crédito (un trámite que se realizó automáticamente en abril sin requerirse la consulta del cliente) ni tampoco haber accedido a una de las líneas de crédito a tasa preferencial implementadas por el Gobierno.
Tras esos requisitos, no solo deberán pagar el 30% de recargo por el impuesto PAIS sino también un 35% a cuenta del impuesto a las Ganancias, pero además deberán tener en cuenta que para el tope mensual de US$ 200 se incluyen en la cuenta las compras en moneda extranjera que hay realizado con tarjeta de crédito o débito.
La cola virtual
Si bien la novedad no tiene una denominación oficial, el ingenio popular la bautizó de inmediato como “cola virtual”, un tiempo de espera adicional a las restricciones que se fueron acumulando desde el 15 de septiembre.
Esta “cola virtual” había sido usada anteriormente en pocas ocasiones, y en su mayoría por empresas de venta de entradas, ante shows sumamente convocantes, como por ejemplo, el que los Rolling Stone dieron en febrero del 2016.
Ante esto, el termino “home banking” se convirtió en tendencia en las redes sociales.
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