Los otros cracks del Rojo y Cipolletti

Detrás de escena. Siempre están, pero silban bajito y hoy saltan al campo. Los cancheros de Independiente y Cipo, cara a cara con LMN.

Sofía Ibáñez y Mauricio Reina

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Neuquén.- El fútbol, se sabe, es mucho más que 22 jugadores dentro de una cancha. De hecho, detrás de cada gol convertido, triunfo o derrota, muchas personas trabajan a diario en silencio, con discreción, pero con una vocación enorme. Detrás del telón, los protagonistas son ellos.

Los clubes de la región no son la excepción. Tanto Cipolletti como Independiente tienen a sus grandes valores tras bambalinas. Son los que le ponen el pecho a las inclemencias del tiempo y no distinguen entre buenos y malos resultados para dar todo de sí en pos del crecimiento de la institución.

En el Rojo, Humberto Romero lidia con las extensas inmediaciones de la chacra neuquina. En el Capataz, Andrés Alberto Torres debió adaptar su trabajo y cambió el riego por el caucho. Ambos, trabajadores de detrás de escena que hoy saltan al escenario principal.

“Lo mío es el fútbol. Uno es grande y el físico no le da pero la mente sí. La satisfacción de estar entre los chicos, convivir con ellos y verlos jugar es algo impagable”.Humberto Romero. Canchero y colaborador de Independiente

“Todavía no vi a Medina, pero lo conozco. Yo creo que los que llegaron son buenos; a mi manera de pensar, este torneo se nos tiene que dar sí o sí”.Andrés Torres. Canchero e hincha del Club Cipolletti

No lo cambia por nada

Del lado del Albirrojo neuquino, Humberto Romero lleva once años haciéndose cargo del extenso predio de La Chacra, en el este de la ciudad. Allí, no sólo se aboca al riego y mantenimiento de las diferentes canchas, sino que también oficia en parte de utilero y colaborador en casi cualquier rubro.

“Es lo que a mí me gusta de estar cerca del fútbol. Tengo relación con todos los chicos del club, tanto los del Federal como los de Primera y los más chiquitos. Me encargo también de lavar la ropa y preparar todo para que los jugadores puedan entrenar día a día”, cuenta el canchero del Rojo.

El hombre de 58 años nació en Río Negro y se crió en la provincia de Buenos Aires, pero llegó a Neuquén en el año 1972 donde encontró en el fútbol su principal pasión. “Soy 90% neuquino. No jugué en Independiente pero alguna vez me tocó enfrentarlo. Ahora la relación que tengo con el club es muy grande y los colores los llevo adentro. Para mí estar acá es un privilegio. Lo que vos vivís acá no lo vivís en ningún lado”, contó el colaborador del Rojo, quien además destacó: “Mis abuelos son neuquinos. Ellos vivían a las puertas del club Pacífico y a mí me tocó estar en la vereda de enfrente”.

Romero es un hombre de fútbol. La pasión por el club y por el deporte es inocultable en su rostro y pese a que no vistió su camiseta, hoy se convirtió en hincha y fiel seguidor. Desde su lugar, continúa la campaña del equipo y festeja y sufre en primera fila cada partido.

“En lo personal, el fútbol es lo más lindo que puede haber. He practicado varios deportes pero lo mío es el fútbol. Uno es grande y el físico no le da, pero la mente sí. La satisfacción de estar entre los chicos, convivir con ellos y verlos jugar es algo impagable”, concluyó.

32 años lleva Torres trabajando en La Visera.

Andrés conoce todos los movimientos en el estadio de Cipolletti. Cada domingo es el primero que llega y el último que se va.

11 años lleva Romero en el club neuquino.

Comenzó haciendo trabajos particulares y luego le ofrecieron quedarse. Hoy es hincha y sigue de cerca las campañas del equipo.

El canchero de cipo, un hincha desde la cuna. El del rojo, con el tiempo y amor al fútbol.

Tres décadas con Cipo

Desde hace dos semanas, Andrés Torres está en su casa. Un descuido subiendo los escalones de la tribuna y un resbalo terminaron con una muñeca quebrada. El canchero albinegro, desde hace 32 años, se sigue lamentando, maldice la falta de atención, pero comprende que “a todos le pasa”.

Está claro que su vínculo con La Visera de Cemento no se rompe con una muñeca enyesada. Andrés está atento a su teléfono, que suena seguido. “Me llaman por teléfono por las llaves, las cabinas… yo le digo dónde está, cuál tienen que usar. Conozco llave por llave”, señaló.

Calcula que le queda menos de un mes de reposo, pero cree que va a llegar al inicio del Torneo Federal A el 21 de agosto. “Voy a estar ahí justito. Fue una estupidez -se volvió a lamentar-, fue justo la muñeca. Se me quebró un huesito”, detalló.

El canchero de Cipo de 57 años confesó que el césped natural le daba más trabajo, pero “era más lindo”. Para estar al tanto de lo deportivo y novedades de Cipo, se mantiene prendida a la radio. No alcanzó a ver la llegada de César Medina, pero sí al resto de los refuerzos. “Yo creo que son buenos eh; a mi manera de pensar, este torneo se nos tiene que dar sí o sí”, dijo el canchero, quien vio y vivió con Cipo años gloriosos.

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