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La Mañana Antártida

Los pioneros que levantaron la bandera argentina en la Antártida 116 años atrás

Izaron el pabellón un 22 de febrero y, desde entonces, se mantuvo una presencia ininterrumpida en el continente.

POR SOFÍA SANDOVAL - [email protected]

El 22 de febrero aparece como una fecha más en el calendario. A menos que coincida con el Carnaval, nadie celebra esa jornada, que pasa como un día cualquiera. Pocos saben que el 22 de febrero es el día de la Antártida Argentina y que este año se recuerdan los 116 años de presencia argentina en el continente blanco.

La historia de la Antártida está llena de datos imprecisos. Resulta casi imposible determinar cuál fue el primer explorador que se aventuró a enfrentar el gélido viento del sur para descubrir qué había más allá, al sur del sur, y aquel que vio con sus propios ojos un pedacito de esa tierra blanca que hoy se convirtió en un terreno privilegiado para la conservación ambiental y la investigación científica.

Corría la segunda década del 1800 cuando el inglés William Smith llegó a Valparaíso y anunció que había visto tierra más allá del paralelo 60°. Nadie le creyó, por lo que decidió hacer un segundo viaje para dar crédito a sus ojos. A su regreso de Valparaíso, volvió a desviarse alcanzando el 16 de octubre de 1819 la isla 25 de Mayo. Bautizó al archipiélago como Nueva Bretaña del Sur y tomó posesión de él a nombre de la corona británica, dando a conocer sus descubrimientos al llegar a Montevideo.

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En 1819, el estadounidense Nathaniel Palmer siguió a los barcos foqueros argentinos que se dirigían a las islas del sur, más allá de las Shetland del Sur, y que regresaban a Buenos Aires cargados con miles de cueros. Para los historiadores, el hecho de que estos foqueros se dirigieran a las islas con rumbo fijo suele ser considerado como prueba de que las conocían anteriormente.

Entre 1819 y 1821, un barco ruso viajó rumbo al inhóspito océano antártico. Era Fabian Gottlieb von Bellingshausen, que en 1821 avistó una isla a la que bautizó como Tierra de Alejandro I en honor al zar de Rusia. Fueron quizás sus ojos, los de Smith o los de Palmer los que avistaron la tierra antártica por primera vez, aunque nadie pueda determinarlo.

Por ese entonces, no existía una Antártida Argentina. Y no la hubo hasta 1904. Sin embargo, los argentinos fueron los primeros en ocupar el territorio de manera permanente e ininterrumpida desde ese año, cuando la bandera celeste y blanca flameó en el cielo gélido de ese rincón del sur.

En 1902, el explorador escocés William Bruce emprendió viaje hacia las islas Orcadas para hacer investigaciones científicas. Iba a bordo del Scotia, pero su barco quedó prisionero de una pared de hielo que, en ese mes de marzo, avanzaba rápidamente por el mar. El aventurero decidió afrontar el invierno en el sector, por lo que encomendó a sus compañeros la tarea de construir un albergue.

Así surgió Omond House, la primera casa en Orcadas del Sur, una pequeña casilla de madera protegida por fuera con piedras que los exploradores recolectaban de las faldas de los cerros próximos. El nombre de esa habitación se dio en honor a uno de los patrocinadores de la expedición. Bruce pasó aquel invierno de 1903 en espera de que el deshielo le permitiera salir con el Scotia hacia el puerto de Buenos Aires. El objetivo era regresar con provisiones a la isla.

Mientras tanto, los hombres no permanecían inactivos. Levantaron otra pequeña casilla de madera para depósito del instrumental de magnetismo terrestre en un lugar próximo a Omond House, además de pequeños abrigos para observaciones meteorológicas instalados en la playa de Bahía Scotia.

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En la actualidad, la Argentina tiene varias bases diseminadas por la Antártida.

En la actualidad, la Argentina tiene varias bases diseminadas por la Antártida.

En diciembre de ese año, el Scotia llegó a Buenos Aires, en donde la Antártida comenzaba a despertar la curiosidad y atraer la atención de los ciudadanos. Mientras tanto, un grupo de seis pioneros antárticos se mantenía en la base.

Sin perder el tiempo, en enero, y bajo la presidencia de Julio A. Roca, el gobierno argentino adquirió las islas descubiertas por Bruce. En ella se instaló un observatorio meteorológico, donde funcionaba también una oficina de correos.

El 21 de enero, el Scotia partió nuevamente hacia las islas, con un grupo de pioneros que harían historia antártica. Edgard C. Szmula, empleado de la oficina Meteorología Argentina, Hugo A. Acuña, de la división de Ganadería y Luciano H. Valette, de la oficina de Zoología del Ministerio de Agricultura, serían los primeros pobladores del continente. Tras una parada en las islas Malvinas, ataron las amarras en la Antártida el 14 de febrero.

A partir de la iniciativa de Francisco Moreno, que insistía en la importancia de defender la soberanía argentina en la Patagonia y en el extremo sur, se decidió llevar al antigua Omond House una oficina de correos. El jefe sería Hugo Acuña, miembro de la comisión, que fue designado para esa tarea por el entonces Director de Correos y Telégrafos de la Nación, Manuel García Fernández. Subió al barco provisto con una valija postal con formularios del correo nacional y un matasellos para anular las estampillas argentinas utilizadas por el personal del observatorio.

El 22 de febrero de ese año, a escasos días de su llegada y cuando aún estaba instalando su campamento, Acuña fue el encargado de izar por primera vez la bandera argentina en el territorio. Tenía apenas 18 años y era empleado del Ministerio de Agricultura de la Nación. Desde hacía algunos días había estrenado un nuevo título, el de jefe postal de una nueva estafeta de correos en el punto más austral del mundo.

No sabía entonces que se convertiría en un prócer olvidado: un pionero del correo antártico y aquel que inició la ocupación argentina del continente, en una permanencia que se mantiene de manera ininterrumpida hasta la actualidad y que convirtió al 22 de febrero en un día con nombre propio, aunque muchos no lo conozcan.

Tras el Scotia llegó la corbeta Uruguay, que enfrentó los primeros viajes a un océano inhóspito y batalló cientos de tormentas para continuar la comunicación entre el territorio argentino y el suelo antártico. Durante 40 años, los argentinos fueron los únicos ocupantes de las islas ya que recién en 1944 se sumó un segundo país, los Estados Unidos, como habitantes de ese suelo blanco.

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Los integrantes del grupo de Bruce y los tres argentinos fueron los primeros de un número incontable de expedicionarios que, en estos 116 años, visitaron la Antártida para contribuir con sus fines ambientales y científicos, pero fue Valette el primero en dar testimonio del entorno de ese pedacito del sur.

“El panorama que nos rodeaba era constituido de cerros escabrosos cubiertos de eterno hielo, témpanos formidables y enormes ventisqueros”, señaló en su libro, Viaje a las Orcadas del Sur, de 1906. En sus memorias, relata de la habitación poco confortable pero sólida y de cuán fríos y empapados enfrentaban las ráfagas impiadosas de viento, las tormentas violentas y un escenario que, a la salida del sol, ofrecía un paisaje inolvidable.

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