Malena Guinzburg: "Siempre fuimos graciosas, pero no nos daban el lugar"

A reírse. La humorista habló sobre el éxito de Pucha, show de monólogos totalmente nuevo que llega mañana al Cine Teatro Español.

Por Analía Castro / castroa@lmneuquen.com.ar

El Cine Teatro Español recibe otra vez a cuatro íconos del stand up porteño. Tras su visita en 2016, Malena Guinzburg, Pablo Fábregas, Diego Scott y Fernando Sanjiao regresan con Pucha, un espectáculo dirigido por Diego Reinhold que conjuga monólogos, coreografías y una gran puesta en escena con música, teatro negro y pantallas gigantes.

“La última vez que fuimos hicimos monólogos, pero no llevamos el show completo”, dijo Malena antes de arribar a la ciudad para la función que brindará mañana a las 20. “La gente se va riendo. Si tenés ganas de pasarla bien, lo lográs. Creo que el boca en boca funciona mucho y después, cada uno tiene su público”, agregó sobre el éxito que viene cosechando desde hace tiempo junto con sus compañeros de Canchero.

Hija del inolvidable Jorge Guinzburg, actriz e integrante de Morfi, todos a la mesa, Malena es parte de una camada de comediantes femeninas que pisan fuerte en la escena del stand up y en los medios. Sin ir más lejos, en estos días confirmó que hará la segunda temporada de La culpa es de Colón: especial mujeres, el ciclo televisivo de Comedy Central y Telefe en el que compartió pantalla con Dalia Gutmann, Fernanda Metilli, Connie Ballarini y Natalia Carulias.

¿Qué se traen entre manos con Pucha?

Está buenísimo, queda mal que lo diga yo pero es verdad. Hacemos monólogos cada uno, aunque también tenemos partes en común. Tenemos coreografías y un gran despliegue tecnológico. Te reís desde que empieza hasta que termina. Ya desde el anuncio de celulares te estás riendo.

¿Tiene una continuidad con Canchero o Más canchero?

No, es todo nuevo.

¿Con cuáles temas se meten ahora?

Fernando habla mucho de él, su hijo y su padre, de la convivencia. Scott es el presentador y hace como una charla TED, nos divierte reírnos un poquito de eso y de las neurociencias. Pablo hace un humor más crítico, se ríe de la idiosincrasia, de esta cosa que tenemos por el lugar de origen. Yo siempre voy por el lado de reírme de mí, de los fanatismos, porque me siento tibia en algunas cosas. Hablo también de los chats, los chats eróticos.

En este caso, las dietas ya no están…

Siempre forman un poco parte, pero en este show hablo menos de eso. Ahora me río un poco y estoy empezando a agregar cosas, de que de pronto soy influencer de dieta y me causa gracia.

Como grupo funcionan muy bien artísticamente y, además, cada uno tiene éxito por separado. ¿Cómo logran ese engranaje?

La pasamos muy bien, somos muy amigos. Nos divertimos y esa es la gran conjunción. Vamos a comer después de la función, desde lo social está todo perfecto. Nos juntamos más allá de estar haciendo algo juntos o no. Somos familia.

¿Cómo te sentís entre esta camada de mujeres que está pisando fuerte en un género que históricamente fue más reservado para los hombres?

Para mí es buenísimo. Creo que las mujeres siempre fuimos graciosas, pero tal vez no nos daban el lugar. Se pensaba que había que mostrar el cuerpo o ser muy fuleras para poder hacer reír. Ahora, por suerte, se dan cuenta de que somos graciosas. Siempre lo fuimos, pero hay más lugar para mostrarlo.

O sea , creés que tiene que ver más con un cambio cultural que con la emergencia de artistas…

Sí, creo que tiene que ver con un cambio cultural y eso, obviamente, hace que más mujeres se animen a hacerlo. Es un círculo, porque si vos no tenés un lugar para mostrarlo, ni se te ocurre hacerlo. La llegada del stand up a la Argentina posibilitó la facilidad de subir a un escenario. Después, que seas gracioso o no es otra cosa. Nosotros aprovechamos la estructura del teatro para ponerle un poco más, pero todos hemos hecho humor con nada.

¿Hay competencia dentro del ambiente estandapero?

Por más que sea algo súper individual, es un ambiente muy solidario y sano. Uno se alegra cuando al otro le va bien porque eso también te sirve a vos. Hay una onda de camaradería, de acompañarse y ayudarse, recomendarlo. De hecho, con La culpa es de Colón, somos cinco comediantes y una jugaba para una y para las otras. A mí me sirve que todas sean graciosas porque si no, no va a ser gracioso el programa. Obvio que hay excepciones, pero en general es así.

Yendo al plano personal, hace tiempo contaste que sufriste bullying de chica. ¿Cómo te acompañaron tus padres en ese momento, en especial Jorge?

Una a veces no cuenta tanto. Creo que se daba cuenta y trataba de ayudar desde donde podía, estando o diciéndome que no les diera bola.

En marzo se cumplieron 10 años de la partida de tu papá, ¿cuáles son los recuerdos que más te acompañan?

Es muy difícil decirte ‘te cuento esta anécdota’. Lo recuerdo todos los días, lo extraño, más allá de que hayan pasado 10 años. Me encantaría que estuviese en este momento y compartir con él lo que me está pasando. Era crítico y exigente, pero siempre me apoyó en todo.

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