María Teresa Jabat, pilar de la educación especial

En Neuquén luchó por la inclusión de chicos sordos e hipoacúsicos.

Por Elsa Esther Bezerra - Miembro de Número de la Junta de Estudios Históricos del Neuquén

En el recuerdo de los neuquinos y de quienes hemos tenido la suerte de conocerla y compartir con ella sus anhelos, no dudamos que María Teresa Jabat de Bianchi fue el pilar fundacional de la educación especial en la provincia de Neuquén.

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Es un orgullo poder evocar su trayectoria, se destacó por su perseverante vocación de servicio y su solidaridad con las personas con capacidades diferentes.

Fue una mujer que luchó por su proyecto para que la provincia pudiera otorgar nuevas oportunidades e igualdad de posibilidades a quienes padecen alguna discapacidad auditiva.

En su vida profesional entregó su amor, solidaridad y compromiso para lograr su objetivo: “reeducar y reinsertar en la sociedad a los niños y jóvenes con discapacidad auditiva”.

Llevó a cabo con fervor una tarea cotidiana para derrotar el mundo del silencio de los niños sordos de Neuquén.

Hija de Quintín Jabat y María Pilar Arina Cadarzo, quienes llegaron desde Viana, provincia de Navarra, España, y se instalaron en el norte de la provincia de Neuquén. María Teresa Jabat cursó sus estudios primarios en la Escuela 13 de Loncopué, donde concurrió hasta tercer grado y continuó en el Colegio María Auxiliadora de General Roca.

Se recibió de maestra normal nacional en 1952 en el Colegio Nacional San Martín de la ciudad de Neuquén, junto a la primera promoción de maestros egresados en el territorio.

En 1956 en la Universidad Nacional de Buenos Aires se recibió con el título de fonoaudióloga. Fue la primera profesional con esta especialidad de Neuquén. Al regresar a su provincia se presentó en el consultorio del doctor Emilio Zingoni (padre) para anunciarle que había obtenido su título profesional. Emilio, con la cordialidad que lo caracterizaba, la felicitó y al instante le trajo de la mano a una niña de tres años, quien sería su primera alumna, era Inés Santarelli, quien con el tiempo fue docente de la escuela especial. Así comenzó a ejercer la profesión de fonoaudióloga.

Peregrinaba en busca de los alumnos casa por casa cuando los padres aún desconocían la importancia de la educación especial.

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Apoyada y guiada por Zingoni, reeducó a la primera niña sorda de toda la Patagonia.

Continuó realizando numerosos cursos de perfeccionamiento sobre la educación para discapacitados con problemas auditivos en niños de edad escolar, como neurofoniatría, didáctica del lenguaje, planificación de la educación especial, audiología, problemas de la comunicación, entre otras.

En 1957, en el domicilio de sus padres, atendió a niños con discapacidad auditiva. Peregrinó en busca de los alumnos casa por casa cuando los padres aún desconocían la importancia de la educación especial. Esta labor la realizó incansablemente durante varios años.

Ante los numerosos casos detectados de niños con diferentes problemas auditivos, gestionó frente a las autoridades provinciales la creación de un centro que posibilitara la atención de los niños con problemas especiales.

En 1961 el gobernador Asmar firmó un decreto para crear una comisión provincial de rehabilitación del lisiado, que la flamante maestra integró. Como resultados de los estudios de esa comisión, el Gobierno también creó dos centros de rehabilitación para la sordera en Neuquén y Zapala, uno de ellos funcionó en su domicilio.

Sin embargo, con la creciente demanda, se asignó un nuevo local en la calle Láinez que también resultó chico debido a que la matrícula era cada vez mayor. Las familias iban tomando conciencia de la importancia de la rehabilitación de sus hijos con problemas para posibilitar su inserción educativa y social.

Fue incansable su vida profesional en la búsqueda de soluciones para un grave problema social, “reinsertar a la sociedad al niño discapacitado”. Dejó su estela en este aspecto. Hoy hay docentes y ciudadanos que manejan la lengua de señas argentinas. Es una forma de reconocer el derecho de acceder a la información, a la comunicación y a la cultura de las personas sordas y eliminar barreras de comunicación entre los que padecen esa discapacidad y el resto de la sociedad.

Una luchadora incansable para un problema social

A partir de incansables gestiones de María Teresa, el gobierno provincial creó la Escuela Diferencial Nº 1, con maestras especializadas, fonoaudiólogas y reeducadoras psicomotrices.

El nuevo local escolar estaba ubicado en Santiago del Estero 310 de esta ciudad.

Allí se crearon talleres complementarios de manualidades, cepillería y cestería, estando estos a cargo de Irene Todero y Francisco Caldentey.

Considerando la necesidad de contar con elementos para los talleres se gestionó con éxito el apadrinamiento del Rotary Club Neuquén.

Por último, a fines de la década del 70, se reservó un terreno destinado a la construcción de la escuela especial en Córdoba y Ministro González, que finalmente se concretó e inauguró en diciembre de 1980.

La realización de este establecimiento tuvo como pilar fundamental a María Teresa Jabat, quien murió en el Hospital Británico de la ciudad de Buenos Aires el 10 de octubre de 1990.

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