Mecheras aprovecharon el caos y atacaron en el Bajo
Agustina Benatti
En vísperas navideñas, el Bajo neuquino volvió a ser copado por aquellos que van a realizar compras de último momento. Ese vertiginoso caos se convirtió en el escenario perfecto para una numerosa cantidad de robos que concretaron tanto mecheras como mecheros.
Ayer a la mañana, dos hombres fueron encontrados con las manos en la masa en dos comercios del Bajo. "Estaba lleno de gente, pero como lo vi manoteando unas prendas le fui a hablar, siempre amablemente", relató un guardia de seguridad de una reconocida marca de prendas de vestir que se ubica sobre avenida Olascoaga.
El empleado contó que durante la semana fueron cinco a los que agarró in fraganti. "Capaz alguno se me ha pasado y logró llevarse ropa, pero por lo general, si no los encontrás en el momento, ni te das cuenta”, agregó.
"Son mujeres en su mayoría quienes nos roban bajo esta modalidad", estimó el empleado de seguridad de Balbi a LM Neuquén. "También hemos agarrado a varios hombres y ya no se puede identificar fácilmente quién te puede robar, tenés que estar muy atento", aseveró mientras custodiaba las puertas del comercio y la gente le mostraba el interior de sus mochilas al salir.
El hombre es el único empleado de seguridad que tiene el gran comercio, que en la mañana del sábado, en un lapso de tres horas, tuvo el ingreso de más de 200 personas. Trabajadores del local afirmaron que las ventas se dispararon a partir del miércoles y que en lo que fue el fin de semana tuvieron entre seis y siete intentos de robo, sin contar los que quizás se efectuaron y nadie los notó.
12 fueron las mecheras que cayeron in fraganti.
A pocas cuadras de estos locales, en la intersección de Montevideo y Olascoaga se encuentra la Comisaría Segunda, por lo que, en los casos en que se requieren, los móviles acuden rápido. "Por lo general no se llega a llamar a la Policía, te acercás y les hablás", confió un empleado, y al preguntarle por cómo se da ese encuentro dijo que "algunos devuelven las cosas", pero que otros no y "te enfrentan como si no estuviesen haciendo nada".
Los comerciantes, cansados de sufrir robos por parte de mecheras y pungas, se mantienen en alerta y se avisan entre ellos sobre posibles delincuentes.
"En realidad, no es que tienen una caracterización física que las ves y sabés que te van a robar", contó Pablo, encargado de una de las tiendas de Bell’s, y confió que lo intuyen porque preguntan mucho sobre talles, colores y no se muestran interesadas en querer comprar sino en distraer.
Para los trabajadores, la situación llega a su punto de inflexión cuando utilizan a los nenes como pantalla para efectuar los robos. “Ya no tienen escrúpulos”, disparó el guardia de Balbi, quien dijo que cada vez son más los casos en los que involucran a los chicos o incluso que ellos mismos comienzan a delinquir bajo esta movilidad.
Cada vez son más los casos en que llevan nenes para pasar inadvertidas.“Les ponen la ropa nueva debajo de la que llevan, es terrible”, se lamentó un empleado.
Son los casos donde pudieron advertir la maniobra, pero muchas lograron su cometido. En los comercios ya no realizan la denuncia para no perder tiempo, ya que saben que no pasa nada.
Expertas en generar distracciones
Su metodología es sencilla. Siempre se mueven en grupo, de a dos o con nenes con la intención de distraer a los empleados.
Para que no suenen las alarmas a la salida, llevan pinzas o las arrancan de las prendas, sin importar que se rompa la tela. Las más profesionales llevan bolsos o mochilas cubiertas en el interior con aluminio para no ser detectadas. Un empleado recordó que este año descubrieron a una pareja que guardaba las prendas en un tubo de aluminio, simulando ser una alfombra enrollada.
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