Una banda experimentada desactivó las alarmas y cámaras en una bodega para cargar 30.000 unidades exclusivas en dos camiones.
Una experimentada banda de delincuentes concretó el mayor robo de vino en la historia de Italia, tras sustraer más de 30 mil botellas de alta gama valuadas en cinco millones de euros de una bodega ubicada en la región de Toscana.
El hecho tuvo lugar el último fin de semana en el centro de logística y distribución de la emblemática bodega Marchesi y Antinori, donde el cargamento se encontraba completamente embalada y listo para su exportación a todo el mundo.
En específico, son lotes pertenecientes a la cosecha 2023, con etiquetas conocidas internacionalmente como Solaia, Tignanello y Guado al Tasso, que tienen una importante demanda entre coleccionistas y un valor que oscila entre los 120 y los 300 euros por unidad.
Las investigaciones formales para dar con el paradero de la mercancía quedaron a cargo de los Carabinieri y de la Policía Estatal, luego de que el personal del establecimiento descubriera el faltante durante la mañana del lunes, al reanudar la actividad laboral.
Cómo se llevó a cabo el robo
Según explicaron medios italianos, los delincuentes anularon el sistema de alarma e inutilizaron las cámaras de vigilancia internas y externas.
Según las reconstrucciones iniciales citadas por medios regionales, la banda estuvo integrada por un mínimo de siete personas que ingresaron al recinto con dos camiones de gran porte y utilizaron la maquinaria propia del lugar, como los montacargas y carretillas elevadoras, para desplazar y subir la carga a los vehículos antes de escapar.
Renzo Cotarella, director ejecutivo de la empresa damnificada, definió a los autores del asalto como un grupo con un elevado nivel de preparación y logística.
En sus declaraciones, Cotarella enfatizó que “sin duda se trata de una banda altamente entrenada” y sugirió la hipótesis de que se trate de la misma célula criminal que en los últimos meses realizó incursiones similares en otros establecimientos productores del país.
Asimismo, el ejecutivo recalcó que un robo de esta magnitud económica y de tal volumen de producto no cuenta con precedentes en el territorio italiano.
La logística de la banda y el mercado paralelo
Según se cree, la banda llevó a cabo una fase previa de inteligencia operativa que habitualmente demanda varias semanas de vigilancia para recopilar datos clave sobre las rutinas de seguridad de la bodega.
Los investigadores sostuvieron que este tipo de operaciones de gran escala se ejecutan por encargo previo, garantizando de antemano la infraestructura para resguardar las cajas y canalizar su posterior inserción en circuitos comerciales ilegales.
Frente a esta situación, la conducción de Marchesi Antinori emitió un aviso formal a su red de clientes en el plano internacional para recomendar máxima precaución ante eventuales ofertas por fuera de los canales de distribución oficiales.
La firma recordó que todos los envases robados disponen del mecanismo antifalsificación y trazabilidad implementado por la bodega, al tiempo que advirtió que la adquisición de este material ilícito constituye el delito de receptación conforme a las normativas penales vigentes.
En ese sentido, Cotarella manifestó mantener “mucha fe en los investigadores” y señaló la dificultad de mantener ocultos dos vehículos de transporte sin dejar rastros en la vía pública.
En sus intervenciones ante medios de comunicación como el Financial Times y el Corriere della Sera, el directivo subrayó que todavía espera poder encontrar el vino. “Dos camiones no pueden simplemente desaparecer”, expresó.
Según se supo, la póliza de seguro contra robos suscrita por la empresa no cubre una cifra tan alta como los cinco millones de euros sustraídos en el centro de Cortona.
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