Buscan voluntarios para cuidar un faro y vivir gratis durante tres meses: el requisito clave que hay que cumplir
La propuesta es con alojamiento gratuito y 30 horas de trabajo semanales. La llamativa advertencia sobre la vivienda.
Una inusual convocatoria provocó la curiosidad de muchas personas. Se trata de una propuesta que busca combinar descanso y un voluntariado especial, con alojamiento gratuito y pocas horas de trabajo semanas.
La propuesta está pensada para quienes buscan combinar un viaje con una estadía prolongada, conocer a otros viajeros y reducir parte de los gastos de alojamiento mientras colaboran con varias tareas. Pero para ser parte es indispensable cumplir con un importante requisito.
La convocatoria fue lanzada por el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, que busca voluntarios para pasar casi tres meses en el histórico faro de Point Reyes, sobre la costa de California. La propuesta es con alojamiento gratuito, pero no se trata de unas vacaciones frente al mar.
Qué trabajo deberá hacer el voluntario
La persona seleccionada deberá trabajar 30 horas semanales, soportar el frío y la niebla del invierno. La estadía comenzará el 6 de noviembre de 2026 y se extenderá hasta el 1 de febrero de 2027.
Para postularse es necesario disponer de auto propio, aceptar vivir en una zona aislada y dejar las mascotas en casa. Pero además hay un requisito clave: tiene que estar preparada para subir y bajar los 313 escalones que separan el faro del centro de visitantes. Un detalle no menor: tampoco recibirá un sueldo.
El puesto es para cuatro jornadas semanales de siete horas y media. Las principales tareas estarán relacionadas con la atención a los turistas que llegan hasta el extremo occidental de Point Reyes, ubicado a poco más de una hora de San Francisco.
El voluntario deberá recibir al público, responder preguntas y ofrecer charlas breves sobre la historia del lugar.
Compartirá las tareas con un guardaparques y otro voluntario, además de recorrer el sector para orientar a los visitantes y comprobar que se respeten las normas.
La convocatoria apunta a personas con facilidad para hablar ante grupos y predisposición para trabajar al aire libre. Advierten que deben tener en cuenta que el clima puede cambiar rápidamente y las jornadas suelen transcurrir entre fuertes ráfagas, humedad y bancos de niebla.
Cómo es la vivienda gratuita y una llamativa advertencia
A cambio del trabajo, el parque ofrece una habitación en una vivienda compartida ubicada a menos de cinco minutos del centro de visitantes. El alojamiento cuenta con cocina, comedor, sala de estar y los electrodomésticos necesarios para una estadía prolongada.
El Servicio de Parques Nacionales cubre el agua, el gas, la electricidad e internet. También hay lavandería, estacionamiento y habitaciones distribuidas en departamentos de dos o tres dormitorios.
Sin embargo, la convocatoria tiene una advertencia bastante particular: existe la “posibilidad de ratones” dentro de los edificios. Para enfrentar eventuales visitas, la administración entrega trampas y elementos de limpieza. Los cuervos también pueden convertirse en un problema.
En la zona suelen acercarse a los vehículos y picotear las partes de goma, por lo que recomiendan prestar atención al dejar el auto estacionado.
La historia del faro de Point Reyes
El faro de Point Reyes se encendió por primera vez el 1 de diciembre de 1870. Durante más de un siglo orientó a las embarcaciones que navegaban frente a una costa conocida por sus acantilados, sus fuertes vientos y la escasa visibilidad. En 1975 dejó de prestar servicio y fue reemplazado por una luz automatizada instalada en las inmediaciones.
El edificio original, junto con su lente de Fresnel, quedó preservado como parte del patrimonio marítimo de California.
El parque que lo rodea reúne playas, bosques, llanuras y más de 1.500 especies de plantas y animales. Desde sus miradores pueden observarse elefantes marinos, ciervos californianos y ballenas grises durante la época de migración.
La oferta puede resultar tentadora para quienes buscan vivir una experiencia distinta sin pagar alquiler. Pero la letra chica es clara: son tres meses de trabajo sin sueldo, en pleno invierno y lejos de la ciudad. La vista al Pacífico está incluida; el frío, los 313 escalones y los posibles ratones, también.
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