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La Mañana penal

Murió el autor del penal más largo del mundo que inmortalizó Soriano

Eliseo García falleció en Allen a los 90 años por Covid 19. Es el delantero al que le cometen penal y motivó al famoso escritor a elaborar el delicioso cuento.

Murió en la localidad rionegrina de Allen por Covid-19 a los 90 años, Eliseo García, el delantero al que le cometen penal y que fue motivo de inspiración para que el escritor Osvaldo Soriano inmortalizara ese penal en el cuento “El penal más largo del mundo”.

García fue el jugador de Unión Alem Progresista de Allen al que le cobraron el penal en ese partido contra Cipolletti que se jugó una tarde de domingo de 1953 y que dio origen al cuento del escritor. Soriano, quien vivió su infancia y adolescencia en Cipolletti, ubicó su relato en 1958 entre Estrella Polar, “un club de Allen que siempre terminaba más abajo del décimo puesto”, según la pluma del escritor, contra Deportivo Belgrano, al que definió como “el eterno campeón” y alter ego del Cipolletti de esos años.

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Hace unos años, en una entrevista que le hicieron por Radio Uno de Viedma, García confesó que "no fue penal”. El ex delantero y por ese entonces comerciante les explicó “Yo salté a cabecear y el árbitro vio mano".

Lo que nunca iba a saber García que por esa jugada de la que fue protagonista, Soriano escribiría uno de los textos más emblemáticos de su carrera literaria y uno de los más hermosos relatos de literatura futbolera.

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El momento en que se sancional el penal (foto gentileza Cipolletti TV, Familia Benjamín y García)

El momento en que se sancional el penal (foto gentileza Cipolletti TV, Familia Benjamín y García)

"El penal más largo del mundo" es, quizás, uno de los mejores cuentos de fútbol jamás escritos. Un relato bien patagónico que refleja esos partidos donde veintidós jugadores intentan desafiar el viento del sur, dominar la pelota entre piedras y el polvo que se levanta mientras los delanteros atacan y los álamos son testigos de esos gritos y abrazos después del gol.

Por qué no imaginarse que ese pibe que vivía en un chalet en la calle Mengelle de Cipolletti llegó desde su casa hasta donde se jugó ese partido en medio de las chacras, en una cancha rodeada de álamos.

En el comienzo del relato, Soriano escribió “el penal más fantástico del que yo tenga noticias se tiró en 1958 en un lugar perdido del valle de Río Negro, en Argentina, un domingo por la tarde en un estadio vacío”. Un penal que fue sancionado un domingo y finalmente rematado una semana después por los violentos incidentes desencadenados a causa de su sanción.

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Eliseo García, quien resultó víctima del penal que luego recreo Soriano, en la fila de abajo con la pelota en sus manos (Gentileza Club Unión Alem Progresista de Allen)

Eliseo García, quien resultó víctima del penal que luego recreo Soriano, en la fila de abajo con la pelota en sus manos (Gentileza Club Unión Alem Progresista de Allen)

Los personajes en el cuento de Soriano eran Constante Gauna, el pateador, y Gato Díaz, el arquero. El mundo se detuvo a los 42 minutos del segundo tiempo cuando Estrella Polar consigue ponerse arriba 2 a 1. Están acariciando el título, cuando el árbitro Herminio Silva cobra un penal inventado a favor de Belgrano. La inexistente falta provoca las quejas de los jugadores de Estrella Polar lo que obliga a Silva a suspender el partido. Faltaban pocos minutos y un penal por patearse.

Soriano hizo patear el penal a la semana pero en la realidad el tiro desde los 12 pasos se ejecutó dos semanas después. Durante esos días, Pedro “Perico” Riguetti, mediocampista de Cipo, practicó una gran cantidad de penales; en tanto, Otto “Tomate” Benjamin, arquero de Unión “no hizo otra cosa que atajarlos en las prácticas y mentalmente”.

Tras escuchar el silbato del árbitro Orán, Riguetti impactó el balón que se fue mordido a un metro del palo derecho del arquero. Se cuenta que el director técnico de Allen, Marcos Laffita, le aconsejó al arquero Benjamín que si el penal lo pateaba Riguetti, debería tirarse a su derecha. “Un jugador de pie derecho le es más fácil cruzar la pelota a la derecha del arquero que tirar a la izquierda porque al abrir el pie es más riesgoso. El ejecutante se siente más confiado cuando la cruza con un tiro más bien fuertecito”, explicó muchos años después el arquero allense a los periodistas Sebastián Busader y Carlos Andrés Ferreyra.

La recreación de Soriano describió el momento del disparo desde los 12 pasos. “El pelotazo salió hacia la izquierda y el Gato Díaz (alter ego de Benjamin) se fue para el mismo lado con una elegancia y una seguridad que nunca más volvió a tener. Constante Gauna (alter ego de Riguetti) miró al cielo y después se echó a llorar. Nosotros saltamos del paredón y fuimos a mirar de cerca a Díaz, el viejo, el grandote, que miraba la pelota que tenía entre las manos como si hubiera sacado la sortija de la calesita”.

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