Alberto Fernández en Neuquén: los que dejan de alquilar para vivir en el barrio sindical
El barrio Zabaleta está a unas cuadras de las vías del tren, en un lugar estratégico de conexión entre la ciudad de Neuquén y Plottier, ese conglomerado que en algún momento llegará al millón de habitantes. En este lugar, sí que la ciudad crece y no se distinguen límites ni jurisdicciones políticas. Faltan casas y servicios, pero es un lugar estratégico elegido para construir el complejo de 251 viviendas, para trabajadores nucleados en los sindicatos públicos y privados, que inauguró el presidente Alberto Fernández.
El barrio está en medio de una zona urbanizada, matizada con algunas chacras y viejas alamedas, del antiguo Neuquén, que distan a 10 kilómetros del centro neuquino. A pocos metros está el aeropuerto y los aviones parecen que vuelan bajo, entre las nubes. Un sitio donde, a partir de este miércoles, las familias comenzaron la interminable mudanza, para vivir el sueño de la casa propia, entre penas lavadas y una enorme alegría.
Alberto Fernández llegó a las 14 al complejo de casas ubicado en calle Río Colorado y El Tuyu en medio de un clima inestable, con una tormenta de lluvia en puerta. Fue la cuarta visita a la provincia de Neuquén durante su mandato y la segunda a la ciudad. En otras dos oportunidades, estuvo en Villa La Angostura y San Martín de los Andes.
“Estoy más que feliz… por mí y por mis hijos”, dijo Cintia Guylipan, empleada pública, con tres hijos, que recibió la llave de su casa y no pudo contener el llanto en el momento en que dialogó con LMNeuquén. Y acotó: “Estaba viviendo al costado, en una partecita de la casa de mis viejos”.
Las casas ya están listas para habitar, pero esta vez hubo un acuerdo para que se ocuparan en simultáneo, entre los adjudicatarios nucleados en los sindicatos ATE, UPCN, Gastronómicos, Judiciales de la Nación, Camioneros, Taxistas, Ferroviarios y Madereros.
El frío de la tarde no apagó el calor de la gente que esperaba afuera de la globa instalada en el centro del barrio, exultante de alegría, mostrando las carpetas y el kit de lectura que entregó el gobierno nacional.
Familias ansiosas
La casa propia movilizó todas las emociones de las familias que esperaron durante años, pero esta vez, apoyadas por los sindicatos. Es el caso de Manuel Albornoz y Denis Guiñazú, una pareja joven que se mostró feliz al recibir la llave de su vivienda.
Denis es trabajadora estatal, del Consejo Provincial de Educación, nucleada en ATE, hace mucho que estamos esperando, estamos muy contentos. Estábamos ansiosos, contentos, una mezcla de sentimientos que genera esto de recibir nuestra casa”, expresó Manuel, visiblemente emocionado junto a su familia.
Dejar de alquilar
Denis contó que aún no conocen cómo es la casa de dos habitaciones por dentro, y que estaban alquilando con un precio muy alto por los reajustes, en este clima de incertidumbre que hay con los inquilinos y los dueños de las propiedades en todo el país.
“Vamos a dejar de alquilar, estábamos pagando bastante, así que si Dios quiere el mes que viene nos mudamos, estamos agradecidos”, contó la joven.
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