Armando Pucci, inolvidable vecino de Chos Malal
Cuando el coronel Manuel Olascoaga estableció la capital del territorio neuquino en Chos Malal –Siglo XIX- no imaginaba el crecimiento económico, social y cultural que iba a tener y que la convertiría en una importante ciudad del norte de la provincia.
La primera capital del terrritorio fue establecida primero en Campana Mahuida, sobre el Río Agrio, luego en Ñorquín (1886), después en Chos Malal (1888 hasta 1904) y definitivamente en la Confluencia a partir de ese año.
Neuquén fue territorio nacional desde 1884 hasta 1955, cuando fue provincializado. El primer gobernador territoriano fue el coronel Manuel J. Olascoaga, que dividió el territorio en cinco jurisdicciones con sus capitales. Luego se elevará el número de departamentos. Y en este escenario se fue poblando Chos Malal con migrantes arribados de distintos lugares del país.
Armando Augusto Pucci, Neno, nació en La Falda, Punilla, provincia de Córdoba, el 28 de marzo de 1948. Fue el segundo hijo de cinco del matrimonio de Salvador Pucci, nacido en Cosquín, Córdoba, y de Lydia Teresa Guevara, nacida en Las Rosas, Santa Fe. Los abuelos paternos de Neno eran de Roma y Nápoles, mientras que los abuelos maternos eran españoles.
Neno vivió su infancia en La Falda, cursó estudios primarios en la escuela Teniente General Julio Argentino Roca de Cosquín y secundarios en la escuela técnica de Minería José de la Quintana, también en Cosquín.
Llegó a Chos Malal dos años después que su padre, en 1962, con la finalidad de trabajar en las canteras de mármol en la zona del paraje Vega del Tero: trasladaban el material desde la zona de extracción hasta Zapala. En 1963 llegaron su madre y hermanos Jorge Eduardo y Salvador mientras que la menor, Evelyn la única neuquina, nació en Zapala.
Al no rendir sus frutos la explotación de mármol porque un italiano estafó su padre, que tuvo que vender todo para pagarle a los peones para que pudieran volver a Córdoba, estuvo a punto de volver a su provincia, pero don Lemus le dejó su hotel para que lo trabaje, el clásico Hotel Lemus, en la esquina de 25 de mayo y Lavalle. Durante diez años la familia se dedicó al rubro hasta que Lemus murió y la viuda decidió sacarlos del hotel sin saber el arreglo que había entre los Pucci y su marido.
Salvador, en 1968, inició un juicio que ganó. Sumado a ello se sacó la lotería y volvió a comprar camiones, además del terreno de calle Roca entre 25 de mayo y Sarmiento, donde estaban las bases de la casa que ellos mismos terminaron de construir.
Armando trabajaba a la par de su padre: aprendió el oficio de camionero que lo acompañó de por vida, pero junto al trabajo aprendió lo que era la solidaridad, el respeto, los valores y a darle una mano a quien la necesitara.
Este hombre al que jamás le tembló el pulso ante el trabajo supo desde pequeño lo que era el sacrificio. El 26 de Julio de 1968 se casó con Irma Ruiz en Zapala. Tuvieron tres hijas, Silvia Inés, Lidia Ester y Mariana Anahí.
En 1967 Armando daba sus primeros pasos en el fútbol de la mano del Club Comercial, cuyo DT era Solano Vásquez y donde jugó junto a Héctor y el Chula Bascuñán, Andrés Navarrete y Alberto Britos. Poco tiempo después Club Comercial se disolvió y Armando, que siempre fue arquero, pasó a formar parte de Cooperadora Policial.
Desde 1968 en adelante trabajó como transportista en las minas de Baritina El Alamito/ Vega del Tero donde tenían una casa, cuyas ruinas se pudieron observar hasta hace algunos años sobre la margen derecha de la ruta provincial 43 camino a Andacollo.
En esa época también se dedicó a la extracción y venta de leña en toda la zona norte. Su padre había conocido a don Mafrici en Neuquén, cuya familia contaba con una prestigiosa sodería, y logró la concesión de la Crush y la Gini para vender en la zona, además de la cerveza Bieckert.
En noviembre del 1973 falleció su padre y a partir de allí se hizo cargo de todo el trabajo, menos de la administración y los contratos.
Transportó hierro desde el cerro Caycallén hasta Zapala. Trabajó en la construcción de la ruta provincial 6 de enripiado hacia El Cholar, en la empresa Gutiérrez y Belinsky, que tenía su campamento a la margen derecha de la ruta 40, a 8 km de Chos Malal, frente al Aeródromo Oscar Reguera. Trabajó también en el asfaltado de la Ruta 40 en el tramo entre Zapala y Cutral Co.
Para entonces, el poco tiempo libre que tenía lo seguía dedicando al deporte. Con su gente de trabajo en la empresa conformaron un equipo de fútbol que se completaba con Juan Contreras, Charo San Martín, Jorge El Gomero Sosa, Victorino Retamal, el Negro Arias y Cotín Sandoval, entre otros.
A comienzos de las 70 logró su vivienda propia en el barrio Área de Frontera, por entonces el último de los barrios de ese sector. Trabajador incansable, cuando se bajaba de su camión coordinaba con los vecinos, que rastrillaban las piedras de la calle para que él cargara su camión volcador con agua en el chorro y regara las calles.
En la década del 80 se dedicó al rubro de transporte de combustible desde la Refinería de Plaza Huincul hacia todo el norte neuquino (Chos Malal, Andacollo, Las Ovejas, Buta Ranquil).
No importaban las inclemencias del tiempo ni el cansancio que pudiera sentir: jamás dejó sin combustible a la zona norte y mucho menos en invierno.
La década del 80 también fue su paso por el glorioso Club Unión, del que fue presidente entre 1983 y 1988. El fútbol y el vóley fueron dos de las actividades que supo llevar adelante. Siguió como arquero en la primera de fútbol, en un equipo del que formaban parte el Flaco Almendra, Américo Mercado, el Tico Rubio, entre otros.
Junto al Pelado Vargas incursionaron en el vóley: fue sin lugar a dudas uno de los principales impulsores del vóley no solo en Chos Malal sino también en el norte neuquino.
Su hija Mariana estuvo pre seleccionada en el equipo de vóley de la provincia junto a otra chosmalense Carina La Turca Arabia.
Mariana lo recuerda haciéndose un tiempo entre tanto trabajo sacrificado para acompañarla siempre: “Lo dejaba todo para jugar conmigo al ping pong o acompañarme a un torneo de vóley”.
En el galpón de su casa, donde tenía las herramientas de trabajo, fabricó una mesa de ping pong para jugar junto a la nutrida concurrencia de jovencitos que lo visitaban a diario.
Rolando El Piojo Almendra era como un hijo para él. Cuando Neno falleció, El Piojo decidió enmarcar la camiseta de futbol junto a la foto del equipo que su amigo dirigía.
Gustavo Alejandro Sura lo recuerda así: “Neno Pucci, un gran dirigente, una gran persona.”
En 1986 trajo a Chos Malal a la Pre Selección Argentina Juvenil de Vóley, un acontecimiento para el pueblo y para toda la zona norte.
Poli Castillo jugaba al fútbol: “Era como un padre para mí, no solo nos enseñaba a jugar, sino que también nos mimaba y nos hacía jugar a todos por igual”.
“El Neno siempre será un ejemplo a seguir, una gran persona, luego de cada partido nos reuníamos en su casa a tomar el chocolate y las tortas que preparaba Irma”.
“Cuando digo que era como un padre para mí, es porque sentía su cariño, un gran hombre, no habrá en Chos Malal dirigentes y amigos como él”.
“Qué fiestas en tu casa. Qué grandes y genios tus viejos. Irma, una guerrera siempre dispuesta a ayudarnos y Neno un guardabosque. Persona increíble, le debemos mucho a tu viejo fue de las personas que nos hizo ver que mediante el deporte se pueden hacer muchas cosas, que tiempos” le dijo Marcelo Chucho Rodríguez a Lidia, una de las hijas de Neno.
“Neno formó parte de nuestra niñez y adolescencia, un hombre humilde, de sentimientos reales y nobles, estoy muy agradecido de que haya sido parte de mi vida”, dijo Marcelo.
“El papá siempre estará en la memoria y corazones de todos los que lo conocieron porque fue una gran persona, buen padre, trabajador, luchador, valiente, honesto, tenía un gran corazón y ayudó a los demás desinteresadamente” se emocionó su hija Lidia. “Recuerdo cuando los fines de semana salía con la mamá hacia el interior para acompañar el equipo de vóley a los torneos, siempre aconsejando a los jóvenes en lo deportivo y personal”.
“Desde el 83 al 88 practiqué vóley y siempre estuve acompañada por él y mamá, siento un gran orgullo de su personalidad y lo que sembró en los corazones de quienes lo conocieron. Hoy todos lo recuerdan con gran cariño”.
“Tengo el mejor recuerdo de mi padre” sostiene Silvia, la mayor de sus hijas, que agrega: “se fue joven pero el legado que me dejó es inmenso, un privilegio haber tenido un padre como él”.
“Mi padre organizaba eventos con mucho sacrificio y era convocante porque acompañaban las familias. Ponía todo de sí para que los chicos pudieran participar de eventos a nivel local, regional y provincial, logrando que tanto quienes practicaban vóley como fútbol contaran con el equipamiento completo de indumentaria que identificaban al club, medias, camisetas, camperas y pantalones”.
Su solidaridad y generosidad no conocían límites. Así lo recuerda César Argentino Jara, un chosmalense que compartió momentos de fútbol y que desde hace algunos años vive en Corrientes: “El Neno…. un gran arquero, una persona de gran corazón y muy gaucho, porque al momento de hacer gauchadas no le temblaba el pulso”.
Recuerda que en una oportunidad en que lo acompañaba haciendo viajes con cargas de ripio y arena “encontró un chico con el calzado roto, prácticamente descalzo y no dudo, sacó el que llevaba su hija y se lo colocó de inmediato”.
El 14 de abril de 1988 Armando Augusto Pucci se levantó temprano y junto a su esposa Irma y sus hijas Lidia y Silvia, a bordo de una camioneta Ford cargada de jóvenes se dirigieron a Taquimilán a jugar al fútbol.
De regreso tuvieron un accidente en la ruta 40, al pasar el puente sobre al arroyo Taquimilán. Quiso el destino que ese día el corazón de Neno Pucci, hombre de gran corazón, gran temple y carisma sin igual, dejara de latir, pero como en palabras de su hija Silvia “los grandes hombres no mueren, muere el que transitó sin dejar huellas”, siempre hay alguien que recuerda al gran dirigente, amigo y vecino que dio en la vida hasta lo que no tenía.
En 2004 se realizó el Torneo Integración de la Zona Norte en su homenaje. Participaron en mujeres Chos Malal B, El Rejunte de Chos Malal, el CIART 4, el Club Chos Malal, Mami Voley de Chos Malal, Andacollo, Buta Ranquil, Barrancas, El Cholar, Huinganco y Tricao Malal.
En hombres, el Club Bancarios, Jóvenes Unidos, Dinos del Norte, El Cholar, Barrancas, Huinganco y Taquimilán.
En 11 de diciembre del 2004 la Subsecretaría de Deportes y Juventud colocó una placa en el gimnasio municipal en Homenaje a don Neno Pucci “Por su labor en pos del vóley en la zona norte”.
En el 2011 Armando Macías, secretario de la Liga de Fútbol del Norte Neuquino y Darío Ocampo, presidente de la institución, organizaron el Torneo Apertura 2011 de la Liga de Futbol del Norte Neuquino y en forma unánime se decidió denominar al torneo Armando Neno Pucci.
El 5 de abril de 2018 la municipalidad de Chos Malal le rindió homenaje en la Sección Deportes en el Recuerdo.
Historias de vida chosmalenses que damos a conocer por intermedio de la incansable labor del Archivo Histórico de la ciudad del norte neuquino. Hombres de una sociedad hermanada por el trabajo. Hoy lo honramos y honramos su recuerdo, presente y vivo en todos los que lo conocieron y quisieron.
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