Este será un domingo frío en Neuquén, pero muy caliente para los corazones que palpitan una jornada especial. Los detalles del pronóstico.
Son las ocho de la mañana y Neuquén todavía duerme a medias. El termómetro marca 3°C, la humedad está en el 97% y el cielo tiene esa nubosidad gris y baja que parece pedir paciencia. Pero hoy la ciudad no le presta demasiada atención al frío: hay algo más grande dando vueltas en el aire, y no es meteorológico. A ocho mil kilómetros, en Nueva Jersey, el MetLife Stadium se prepara para recibir la final del Mundial 2026 hoy a las 16 entre Argentina y España.
En las casas se preparan las camisetas y las banderitas. Y en cada esquina de Neuquén se repite la misma escena, la de siempre antes de una final. Alguien preguntando dónde la va a ver, y otro respondiendo con la certeza de quien ya lo tiene decidido desde hace días. Es el ritual de cada Mundial, pero este tiene un condimento aparte: Lionel Messi, con 39 años, juega la que promete ser su última función en un campo de estas dimensiones, con la chance de sumar la cuarta estrella a un escudo que ya tiene tres.
El clima, esta vez, parece un socio más de la fiesta. El Servicio Meteorológico Nacional anticipa una mañana de 5°C con nubosidad predominante que irá cediendo con el correr de las horas, y una tarde —la tarde del partido— que trepa a 10°C, todavía con nubes pero sin una gota de lluvia en el pronóstico.
La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas coincide en el diagnóstico, con una máxima diurna de 11°C y apenas lluvias débiles y dispersas que no deberían meterse en el medio de los noventa minutos, ni del alargue, si es que hace falta.
Clima en Neuquén: cómo estará el tiempo por la tarde
Así que el neuquino que dude entre la vereda y el living tiene, por una vez, el respaldo del cielo. Se puede armar la previa afuera, sacar el termo y juntar sillas. Va a hacer frío —de eso no hay dudas, es julio y es la Patagonia— pero no va a llover mientras el árbitro esloveno Slavko Vini pite el inicio del partido que define al campeón del mundo.
La cosa cambia cuando el sol se esconda y acá habrá otro partido. Con la noche, el termómetro baja a 8°C según el SMN —hasta 2°C, más crudo, según la AIC—, el viento gira al noreste y se pone más intenso, entre 13 y 22 kilómetros por hora, con ráfagas que la AIC calcula en hasta 24. Y ahí sí aparecen los chaparrones, con una probabilidad de entre 10 y 40%.
El cielo, como todo buen hincha, parece guardarse la emoción para el final: se porta bien durante el partido y recién después, con el resultado ya puesto, deja correr algo de agua. Sea para lavar la algarabía de una nueva estrella o para acompañar el orgullo mezclado con bronca. Neuquén va a terminar la noche mundialista mucho más cerca de la lluvia para apaciguar toda una jornada caliente.
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