De recorrer los Siete Lagos a liderar su propia agencia: la historia de un referente del cicloturismo neuquino
Diego Rovelotti convirtió su pasión por la bicicleta y la naturaleza en un emprendimiento turístico que crece en muchos rincones de la provincia.
El amor por la naturaleza y la bicicleta definió desde muy joven el camino de Diego Rovelotti. Lo que comenzó como una inquietud personal en la adolescencia terminó transformándose en un proyecto de vida que hoy lo posiciona como uno de los referentes del cicloturismo en Neuquén.
Sus primeros pasos en esta actividad se remontan a sus 15 años, aunque fue a los 18 cuando realizó uno de sus viajes más significativos: el recorrido por el circuito de los Siete Lagos, uno de los trayectos más emblemáticos de la Patagonia. “Lo hice cuando gran parte del trazado era de ripio”, recordó, marcando el contraste con la actualidad.
Con una vocación clara, decidió formarse profesionalmente e ingresó a la carrera de Turismo en la Universidad Nacional del Comahue, donde años más tarde obtuvo el título de licenciado. Esa base académica le permitió consolidar su perfil y proyectar su desarrollo en el sector.
El paso siguiente fue la profesionalización dentro del cicloturismo. Se habilitó como guía en la provincia y en 2016 obtuvo su certificación en la Asociación Argentina de Ecoturismo y Turismo Aventura, lo que le permitió ampliar sus conocimientos y fortalecer la calidad de sus servicios.
Camino a la agencia turística
Su vínculo con la actividad desde lo económico comenzó en 2012, cuando decidió formalizar su trabajo. “Habilitarme como guía tuvo un doble propósito: emprender y, al mismo tiempo, acercarme a mi profesión”, explicó.
Con el tiempo, ese camino derivó en la creación de su propia agencia de viajes, inicialmente conocida como Cicloturis Patagonia. En la actualidad, el emprendimiento avanza en un proceso de crecimiento y rebranding, y ya cuenta con habilitación nacional bajo el nombre de Cicloturis Travel, denominación que próximamente también adoptará en la provincia, confirmaron desde el Gobierno provincial.
En sus inicios, la propuesta estaba pensada para turistas que llegaban a la ciudad de Neuquén sin un plan definido. Sin embargo, el crecimiento del turismo de naturaleza modificó ese escenario. “Muchas personas se acercaron a actividades como el SUP, el trekking y el cicloturismo, lo que hizo crecer tanto la demanda como la cantidad de prestadores”, señaló.
Para Rovelotti, el rol de quienes trabajan en este sector es clave. “Somos facilitadores de experiencias. Nuestro objetivo es que la gente disfrute en un marco de seguridad y con una adecuada gestión de riesgos”, sostuvo.
Experiencias al aire libre
A lo largo de su trayectoria, no todo fue sencillo. Reconoció que hubo momentos de incertidumbre, especialmente en contextos de baja en la demanda. Sin embargo, nunca pensó en abandonar el camino elegido. Hoy, su agencia funciona como un emprendimiento familiar que además articula con prestadores locales en cada destino, generando un impacto positivo en las economías regionales.
“Promovemos el trabajo asociativo. La contratación de servicios locales genera dinamismo y beneficia a las comunidades receptoras”, destacó.
La propuesta de Cicloturis se distingue por la atención personalizada, el acompañamiento constante y el cuidado en cada detalle. Entre los aspectos más valorados por quienes participan de las experiencias, se encuentra la alimentación durante las salidas, un punto que consideran fundamental para garantizar el bienestar de los viajeros.
El crecimiento de la actividad también está vinculado al acompañamiento estatal. En ese sentido, Rovelotti valoró la difusión que se realiza desde el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, así como herramientas como el programa “Viajá Neuquén” y los planes de financiación del Banco Provincia del Neuquén, que facilitan el acceso a este tipo de propuestas.
Desde su experiencia en el territorio, remarcó la importancia de la infraestructura para el desarrollo turístico. “La accesibilidad es una variable determinante”, afirmó, al tiempo que consideró que invertir en turismo es clave para diversificar la matriz productiva de la provincia.
Amor por Villa El Chocón
A lo largo de los años, sus recorridos lo llevaron por destinos como Villa Pehuenia-Moquehue, Aluminé, Villa Traful, Caviahue y el paso Pino Hachado, entre otros. Sin embargo, hay un lugar que ocupa un sitio especial en su historia: Villa El Chocón.
“Quedarme con un solo destino no sería justo, pero tengo un vínculo sentimental con ese lugar”, expresó. Allí, asegura, se conjugan la naturaleza, la cultura y la tranquilidad en un entorno único.
Para Diego, viajar en bicicleta no es solo una actividad recreativa, sino una forma de conectar con el entorno y descubrir nuevas experiencias. Su historia es, en definitiva, el reflejo de cómo una pasión puede convertirse en un proyecto sostenible que, además de generar trabajo, invita a otros a descubrir Neuquén desde otra perspectiva.
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