En las barberías los hombres cuidan su imagen, se relajan y comparten un rato de charla. Se hacen cortes de pelo y barba, cejas y tratamientos faciales.
Hace algunos años, para muchos hombres, ir a cortarse el pelo era apenas un trámite. Se entraba, se esperaba unos minutos, se pedía "lo de siempre" y en menos de media hora todo terminaba. Hoy la escena es muy distinta. En Neuquén, las barberías se multiplicaron en cada barrio y dejaron de ser simples peluquerías para convertirse en espacios donde la estética se mezcla con la charla, la música, el café, una cerveza y hasta un momento de relax después del trabajo.
Ya no se trata únicamente de un corte de pelo o de acomodar la barba. Cada vez son más los hombres que piden perfilado de cejas, tratamientos faciales, limpiezas de cutis, coloraciones, hidrataciones capilares o asesoramiento para encontrar el estilo que mejor los representa. Los prejuicios quedaron atrás y el cuidado personal pasó a ser parte de la rutina.
"Antes ni siquiera se mencionaba la palabra querer estar más lindo", resumió Lucas Cairo, que lleva 26 años dedicado al oficio y desde hace poco más de un año atiende en su barbería de Diagonal 25 de Mayo. Para él, el cambio fue muy marcado en los últimos tres años.
Cairo aseguró que los hombres se ocupan mucho más de su belleza que años atrás. Y aseguró que incluso algo que era totalmente tabú, como arreglarse las cejas, hoy es completamente normal. "Se liberaron más y ya no tienen esa presión de pensar qué van a decir los demás. Hoy lo tienen asumido como parte del cuidado personal", contó a LM Neuquén.
Tendencias de verse bien: perfilado de cejas y cutis en el hombre
En su local, el servicio más pedido es el corte de pelo, que ya incluye el perfilado de cejas. También realizan arreglos de barba con máquina o un afeitado tradicional con toallas calientes, una experiencia mucho más cercana a un spa que a una peluquería convencional.
Aunque las limpiezas de cutis todavía no son el servicio más solicitado, asegura que cada vez aparecen más consultas. "Si hay mucha gente algunos todavía sienten un poco de vergüenza, pero se hace. El hombre aprovecha y pregunta si está disponible", contó.
Mucho más que un corte de pelo
Las barberías también encontraron otra manera de fidelizar a sus clientes: ofrecer una experiencia. En Barber Rock, sobre calle Montevideo, Gabriel Acevedo observó que muchos hombres llegan buscando bastante más que un cambio de look.
"La gente lo toma como una salida. Vienen, se cortan el pelo, charlan, cuentan sus problemas, hablan de la vida cotidiana y de lo que pasa. Es un rato para ellos", describió.
El ambiente ayuda. Mientras esperan o durante el servicio, suena música, hay café y una atención que busca generar cercanía.
"El servicio que damos es siempre el mismo para cualquier persona que venga", dijo Gabriel, que incluso tiene algunas clientas mujeres, aunque el público sigue siendo mayoritariamente masculino.
Como gesto de camaradería, en algunos casos ofrecen mascarillas faciales o cremas hidratantes, sin costo adicional. "No es un tratamiento profesional de estética, sino un servicio para que el cliente disfrute ese momento", explicó, y contó que hoy un corte de pelo ronda los 20 mil pesos en su barbería.
En Barberemax, en sus sedes de Belgrano y Fotheringham, y de Roca 62, el concepto va incluso un poco más allá. Su dueño, Maxi Villalobos, comenzó cortando el pelo a domicilio en 2018. Después pasó por la industria petrolera durante dos años, hasta que decidió apostar definitivamente por su emprendimiento.
"Hoy la barbería se convirtió en algo mucho más estético para el varón", aseguró. En su local el perfilado de cejas está incluido sin cargo, además del corte y el arreglo de barba.
"Nos piden que les saquemos las pelusas, que se los vea prolijos para el trabajo, que la barba quede bien marcada, un corte formal o asesoramiento porque muchas veces no saben qué hacerse", describió.
Una experiencia
Después del afeitado aplican un gel hidratante y desinfectante para evitar irritaciones, y también venden ceras para peinar, uno de los productos que más salida tiene. "Los adultos prefieren las de efecto brillante y los más jóvenes las de acabado seco, con textura", explicó. Pero lo que, según él, marca la diferencia no es solamente el servicio técnico, sino que suma mucho la experiencia.
"La gente viene cansada de trabajar, muchos son petroleros. Les ofrecemos un café, algunos que vienen del norte se toman una cerveza, otros juegan a la PlayStation mientras esperan. Hay buena música y un lindo ambiente. No es solamente un corte, es una experiencia", destacó.
Los peluqueros consultados coincidieron en que muchos clientes jóvenes suelen volver todas las semanas, mientras que los adultos lo hacen dos veces por mes para mantener el corte impecable.
Una barbería en cada barrio
Quienes trabajan en el rubro coinciden en que el crecimiento fue explosivo. "Salís a caminar por cualquier barrio y encontrás barberías por todos lados", dijo Lucas Cairo.
La pandemia aceleró ese fenómeno. Marlen, que tiene una barbería en Parque Industrial y además dicta cursos para mujeres interesadas en especializarse como barberas, comenzó justamente durante ese período, cuando perdió su trabajo y estaba embarazada.
"Arranqué haciendo cortes a domicilio. Después me armé un espacio en mi casa y con el tiempo pude abrir mi local", recordó.
Para ella, el crecimiento del rubro tiene dos explicaciones: por un lado, la demanda de los clientes y, por otro, la cantidad de personas que encontraron en la barbería una salida laboral.
"Muchos quieren aprender porque ven que tiene buena salida y que está en tendencia. Los hombres siempre se van a cortar el pelo y cada vez se preocupan más por su aspecto", aseguró.
Ella presta servicios exclusivamente para hombres y continúa capacitándose al menos dos veces por año. "Hoy ya rompieron todos esos prejuicios. Se perfilan las cejas, se hacen tratamientos capilares, coloraciones, rulos, mechas. Se preocupan por su imagen prácticamente de la misma manera que una mujer", afirmó.
Uno de los trabajos que más realiza es justamente el color. "De diez clientes, nueve se perfilan las cejas. Antes eso era impensado", agregó.
Además comercializa productos para fortalecer el cabello, una demanda que también comenzó a crecer entre quienes buscan prevenir la caída del pelo.
El barbero también escucha
Hay otra transformación silenciosa que todos los entrevistados mencionaron. Los clientes ya no solamente llegan para verse mejor. También encuentran un espacio donde hablar.
Entre máquina y tijera aparecen las historias del trabajo, la familia, los hijos, las preocupaciones económicas, el fútbol o la política.
"Muchas veces terminamos haciendo de psicólogos", dijo entre risas Maxi Villalobos.
Gabriel Acevedo coincidió y dijo que muchos hombres encuentran allí un lugar donde pueden relajarse y conversar sin apuros.
La barbería recuperó, de alguna manera, aquel viejo rol social que alguna vez tuvieron las peluquerías de barrio: un punto de encuentro donde el corte de pelo es apenas la excusa para compartir un rato.
En cuanto a los números de aperturas de barberías en Neuquén, Gabriela Cagol, subsecretaria de Comercio, precisó a LM Neuquén que en lo que va de este año dieron 4 habilitaciones. Abrieron barberías en la zona del Oeste, en el Este y dos en la zona centro sur. El año pasado habían habilitado 7 barberías, en el 2024 9 y en el 2023 otras 7.
Igualmente aclaró que también pueden pedir la licencia como peluquerías y salones de belleza por lo que el número subiría. Las barberías están habilitadas para hacer limpieza de cutis o hidratación, pero nada invasivo.
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