El neuquino que es una bolsa de trabajo tremenda en las redes
Dice que es un tipo común. Pero con una idea fija: "Si no soy yo, entonces ¿quién? si no es ahora, entonces ¿cuándo?". No está muy claro quién dijo tal cosa, pero es parte de su filosofía de vida como budista. "Soy un mortal que trabaja, come, tiene hijos y corre la conejera como vos para llegar a fin de mes. Y el mensaje está por encima de mí. Por eso no pongo mi cara", contó.
La historia de Lío Fernández no empezó en 2015, cuando "hurgaba como una gallina" para encontrar un aviso de trabajo en distintos sitios donde más que laburo encontraba quilombo, puterío y rosca política. Entonces ni siquiera sabía cómo hacer su propio CV y conseguir un trabajo que le guste. "Cambiaba de trabajo como de remera", recordó.
Su historia empezó mucho antes, cuando iba a trabajar a la cocina de un comedor comunitario por un plato de comida o salía a vender pan con su mamá a la calle, y en esas salidas alguna vez su madre le convidó mate a un hombre en situación de calle. "Yo le pregunté por qué lo hacía, y ella me dijo 'es Cristo y vos tener que hacerte pan'. La bondad de mi madre es tan grande que a veces me hace enojar", contó.
Lío hubiese querido más de una vez que descanse un poco. Pero ella lo dejaba sin palabras: "Cuando me muera, hijo". Digamos que encontró el mejor ejemplo en una mujer imparable, que nunca se permitió bajar los brazos. Ella lo mandaba a laburar a la cocina del comedor comunitario. Y no cobraba un mango. Iba porque necesitaba llenar la panza con algo, igual que sus cuatro hermanos y no cinco. La mayor falleció cuando él tenía 9 años.
Esa es la historia de Lio, la de un hombre que se hizo de abajo y ahora es un enorme puente para que otras personas encuentren trabajo y crean que sí pueden.
"Pasamos muchas carencias. No porque quisiéramos, nos toco así. Y mi vieja me ayudó a no rendirme". Lio Fernández.
Lio hizo de todo para salir adelante. Trabajó en Seguridad, en el rubro gastronómico, como empleado de Comercio en carnicerías y fiambrerías, hizo control de placas, limpió patios, realizó trabajos de albañilería y hasta destapó cloacas. "Vos podés hacer lo que quieras, te lo tenés que proponer", ese es el mensaje.
Buscando el trabajo que mejor le calce, encontró algo parecido a lo que tiene ahora. También otra chica altruista que subía a sus estados gran cantidad de avisos publicitarios de onda. El problema fue que no se bancó los comentarios de los que critican por criticar nomás, sin aportar soluciones. "Porque en las redes es así, cuando te equivocás te dan entre todos, pero cuando hay que hacer...nadie dice yo lo hago y se pone en primera persona", advirtió Lio.
Entonces Lio tomó la posta y se convirtió con los años en una bolsa de trabajo tremenda que empezó en Facebook y grupos de Whatsapp y ahora se vuelca de lleno a las historias de Instagram. Aclaró que no es el único porque recibe la ayuda de otras personas. "Me piden que publique alquileres o avisos de cuidado de animales, pero yo solo publico avisos de trabajo", contó.
Lio lo hace de onda, sin percibir un rédito económico por esto; y a la pregunta que algunos le hacen, si puede hacer lo mismo para otras provincias, sostuvo: "Yo solo conozco la realidad de Neuquén. Ojalá otros puedan replicar la iniciativa en otros puntos del país".
Dice que no le lleva más que unos segundos publicar los avisos en sus historias. Pero sí se toma tiempo para responder inquietudes y contestar mensajes. Mucha gente le ha pedido conocerlo, y como una forma de agradecerle, también lo invitaron infinidad de veces a comer un asado. Pero Lío prefiere mantener el perfil bajo, como una suerte de enigma que lleva a muchos a buscarlo por las redes, en el afán de poner rostro al hombre que los ayudó a encontrar trabajo.
Un fenómeno parecido pero a otra escala despertó Carla, la chica buena onda de Turismocity que nadie conoce pero todos aman porque manda ofertas de vuelos baratos y le desea a la gente que tenga un lindo día. Ella tampoco se mostraba.
Yo insistí con Lio, pero no hubo caso. Lo más cercano fue conseguir una foto de lejos o pixelada que no logra identificarlo.
Pero volviendo a lo importante, a lo que hace en las redes y en su día a día, reveló que al empezar ni siquiera sabía lo que era una captura de pantalla ni un motor de búsqueda. Entonces decidió ser autodidacta. En Youtube encontró una fuente inagotable de conocimiento práctico; y ahora estudia Programación.
"Una de las razones por las que hago esto es mostrar a la gente que el celular es una herramienta que brinda acceso al conocimiento global. Hoy la tecnología te ayuda a salir de la pobreza, y esa es otra que nadie me la cuenta, yo la viví", sostuvo.
Lio insiste mucho con esa idea porque la gente que se pone en contacto con él por ahí no se anima, tiene miedo de equivocarse. "Lo mismo le digo a todos: por cada cosa que yo te puedo mostrar, me equivoqué 100 veces". Y e nuevo la frase que lo resume todo: "Vos podés hacer lo que quieras, solo tenes que proponértelo".
Más allá de las redes, es un hombre con un trabajo estable. Es lavador de autos y tiene un celular donde almacena más de 300 (audio)libros que escucha en sus tiempos muertos. "Como mi trabajo es repetitivo, entre lavado y lavado, escucho estos libros que me ayudan mentalmente", indicó.
"Curiosamente tengo una vida muy normal. Soy empleado de una empresa; y publicar estos avisos en mis historias me lleva 20 segundos. Pero yo me hago el tiempo de responder", apuntó.
Cada tanto comparte algunas devoluciones de la gente que lo busca, cargadas de optimismo y gratitud. Pero Lio les dice: "Yo no logré nada, lo lograste vos. Lo único que hice fue concentrar información y mostrarte la puerta".
En esa búsqueda de lo posible, reiteró que es clave ser amigo de las nuevas tecnologías. Advirtió que años atrás nadie hubiese creído posible que se pueda trabajar desde la casa o que una computadora sea capaz de crear un CV con un chat GPT de inteligencia artificial. Lo interesante, remarcó, es que las posibilidades son infinitas y se pueden gestionar solo con un celular.
"Pará un toque, fijate qué recursos tenés a tu favor y te vas a dar cuenta que tenés más recursos de los que pensás. Un cartonero con un celular puede sentarse a estudiar programación a través de Youtube con la ayuda de varios profesionales que dan clases online gratis, o puede aprender inglés con Instagram. Lo que busques, información de diseño gráfico o lo que sea, está apestado. El mismo algoritmo te busca lo que quieras aprender. Es decir, no hay nada extraordinario. Es sentarse y aprender. El conocimiento hoy está en la palma de la mano, a eso quiero apuntar", enfatizó.
Ya decía el músico de Almafuerte, Ricardo Iorio, que un celular podía contener la biblioteca de Alejandría "multiplicada por 300 mil" y fue tendencia.
En alguna medida, Lio percibe su iniciativa como un resultado de la falta de trabajo que le enseña a la gente como encontrarlo. "Soy muy rompe con el hecho de que aprendan a armar su CV y escriban sin errores de ortografía. Ahora tienen un celular y un diccionario que los puede corregir. Antes teníamos que estar con el mata burro (el diccionario de mano)", aseveró.
En Facebook y Telegram figura como @liofernandez. En Instagram como @lio_fernandez_laburonqn
"Una frase que llevo siempre es la de Josei Toda, que decía que la revolución humana de un solo individuo pude cambiar el destino de una Nación. Depende de uno, de cuanto estés dispuesto a revolucionarte". Lio Fernández.
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