Todo ocurrió durante el fin de semana de carnaval y aunque se lo reparó de inmediato, la comunidad educativa tiene temor de que vuelva a ocurrir.
En el corazón de Valentina Norte, justo al lado del Club Unión Vecinal, se encuentra la histórica Escuela 101, un establecimiento educativo a punto de celebrar un siglo de existencia, atraviesa un momento complejo y lleno de incertidumbre. Se enfrenta a un grave problema de infraestructura que ha obligado a suspender las clases: se desplomó el cielorraso.
El problema se originó durante una serie de refacciones realizadas durante el receso escolar, en un intento de mejorar las condiciones de la escuela para el inicio del ciclo lectivo 2025. Según el relato de una de las docentes, las obras terminaron justo antes de que comenzaran las clases, con el objetivo de iniciar el 25 de febrero.
Sin embargo, aparentemente la calidad de los trabajos no quedó asegurada, y durante el fin de semana de carnaval, el cielorraso de uno de los sectores de la escuela se desplomó debido a un acumulamiento de agua en las canaletas del techo. Las placas cayeron al suelo, generando un riesgo considerable para la seguridad de los estudiantes y docentes. Afortunadamente, el incidente ocurrió en un momento en que la escuela aún no estaba ocupada por niños, evitando lo que podría haber sido una tragedia.
El relato de Sofía, docente de la institución, contó la situación de incertidumbre que atraviesan, en diálogo con LU5. Todo el personal educativo teme que algo similar pueda ocurrir cuando los estudiantes regresen al establecimiento. "Es una desgracia con suerte, porque no había alumnado", agregó Sofía, al referirse a lo que pudo haber sido una tragedia.
El temor radica en que situaciones como esta no pueden volverse a repetir, ya que los estudiantes corren el riesgo de verse involucrados en accidentes graves si no se toman medidas adecuadas de control y seguridad en las obras que se realicen en la escuela.
La Escuela 101 alberga a aproximadamente 800 estudiantes distribuidos en dos turnos. Sin embargo, mientras los trabajos de reparación continúan, las clases permanecen suspendidas. La incertidumbre persiste, ya que, aunque se firmó el fin de obra, sienten que no tienen garantías de que el trabajo realizado cumpla con los estándares de calidad y seguridad necesarios.
Malestar ante un posible accidente
La indignación entre los docentes es palpable, no solo por los problemas estructurales actuales, sino también por las carencias históricas que enfrenta el establecimiento. Según Sofía, el establecimiento necesita mejoras en muchos aspectos. "La escuela va a cumplir cien años y necesita renovarse en muchos sentidos. Necesita pintura, el jardín no se puede regar adecuadamente porque no tenemos un sistema adecuado, y tenemos que depender del agua de los tanques, corriendo el riesgo de que se quede sin agua", expresó la docente.
Otro de los problemas más graves es la falta de seguridad en el establecimiento. Sofía mencionó que la escuela ha sido víctima de varios actos vandálicos: "Ha habido muchas situaciones de peligro. En muchas ocasiones vandalizaron la escuela, ingresaron a robar elementos". En este contexto, el pedido más urgente de la comunidad educativa es la presencia de un guardia de seguridad para garantizar la protección del edificio y de los estudiantes. Sin embargo, a pesar de los reclamos, aún no se ha podido implementar esta medida.
La situación actual deja a la comunidad educativa con un futuro incierto. Aunque las autoridades afirmaron que las clases podrán reanudarse el lunes tras firmarse el fin de obra, la preocupación persiste. Los docentes se muestran cautelosos y esperan que no surjan nuevos problemas que pongan en riesgo la seguridad de los estudiantes y el normal desarrollo de las clases.
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