"Ya no estamos esperando la lluvia, sabemos que vamos a tener que arreglarnos solos", dijo Luciana Ortiz Luna, a cargo del operativo por el incendio forestal.
Después de más de 20 días de un combate extenuante contra el fuego, el pronóstico meteorológico sigue dando malas noticias. El comité operativo a cargo de apagar el incendio forestal más grande de la historia de la provincia no espera lluvia por al menos una semana, pero celebró los avances de los últimos tres días, con 400 brigadistas en terreno y 17 medios aéreos que lograron controlar más el perímetro afectado.
El incendio en Valle Magdalena, cerca del paso internacional Mamuil Malal, ya ocupa unas 23 mil hectáreas. Desde el gobierno provincial se realizó una fuerte inversión en recursos y personal en un operativo coordinado con Parques Nacionales y el Sistema Nacional de Manejo del Fuego. Aunque llegaron brigadistas de otras provincias y hasta un avión Boeing 737 de Santiago del Estero, las malas condiciones del tiempo complicaron el escenario y mantienen el incendio forestal activo, aunque sin afectación sobre zonas pobladas.
"Hace tres días con un panorama muchísimo mejor, mucho más alentador. con la llegada de los medios aéreos más grandes, ha cambiado absolutamente el panorama. Ya llevamos dos días sin que se forme la columna convectiva", explicó Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencias y Gestión del Riesgo de la provincia, en una entrevista radial. Según indicó, la falta de lluvia y los vientos son los factores que más complican el operativo para controlar las llamas.
El tiempo sigue complicando la lucha contra el fuego
"Ya no estamos esperando la lluvia, ya sabemos que vamos a tener que arreglarnos así solitos. Pero con 17 medios aéreos y con 400 brigadistas y con un panorama mejor, seguramente vamos a tener otro escenario", aseguró.
"El viento no frena, pero además se da una característica en ese tipo de orografía que el viento hace lo que quiera. A la mañana tenemos viento del este, a la tarde roto para el norte, después para el sur, hace una calesita. Y nos está dando una ventana hace ya cinco días que no se levanta hasta las dos o tres de la tarde. A esa hora cuando se levanta se forma lo que ellos nos enseñaron, que se llama una cuña y hay que evacuar a los brigadistas porque el viento gira", agregó.
Ortiz Luna afirmó que no hay pronóstico de lluvia al menos hasta el 26 o 28 de febrero, por lo que el combate contra el incendio se podría prolongar el tiempo. Sin embargo, destacó la fuerte inversión que hizo la provincia: aclaró que es inédito tener 17 aeronaves para combatir un incendio de 100 kilómetros de extensión. "El gobernador salió a conseguir helicópteros de donde no había", expresó.
Los medios aéreos, claves para detener el incendio
"Nos da mucha esperanza. Tenemos 400 brigadistas desplegados y tenemos 17 medios aéreos operando. Nunca tampoco se había dado esta posibilidad de tener tal cantidad de recursos", dijo y agregó: "El avión grande es el 737 de Santiago del Estero, carga agua en Chapelco, tira 15.000 litros y vuelve cada 45 minutos. Detrás de él está operando el helicóptero Black Hawk, que es el que tiene el balde que tira 4.000 litros, y hoy se suma el otro helicóptero, el Super Puma, el de 3.500 litros".
Con respecto al retraso en la llegada de este avión, explicó: "No vino antes, primero porque estaba trabajando en los incendios de Bolsón y después se terminaban sus horas de vuelo, tenían que entrar a hacer, había dos repuestos que no existían, es un avión público, es un avión del gobierno de Santiago del Estero".
Además, explicó que el uso de esta herramienta debe darse en un marco de cuidada logística, ya que no es posible combinar su accionar con los brigadistas trabajando de manera terrestre. "Toda la coordinación porque imagínense donde tira el grande no puede haber brigadista ni nadie cerca porque el impacto de 15.000 litros es fuertísimo. Puede tirar árboles incluso", aseveró
Ortiz Luna aclaró la situación de los brigadistas que trabajan en el lugar, luego de que se difundiera que algunos de ellos habían sufrido intoxicaciones. "El brigadista está bien, está bien atendido, está súper bien alimentado Esto para traer tranquilidad, incluso a las familias que habían escuchado que las viernes estaban en mal estado", dijo y agregó: "Esa información no es así Nosotros estamos haciendo un total de 630 viandas por día y tuvimos 10 casos de gastroenteritis que tiene que ver mucho con el cansancio, con el agua de los arroyos muchas veces, les hemos dado goteritos con lavandina, pero bueno son usos y costumbres".
El estrés y el cansancio acumulado también le juegan en contra a los combatientes, y podrían derivar en algunas afecciones. La secretaria aclaró que se planifican relevos para ofrecerles el descanso adecuado. Sin embargo, el compromiso de los combatientes es tal que muchos quieren prolongar sus guardias. "Se hace recambio de los brigadistas cada 10 a 12 días Hay algunos que se quieren quedar igual, no quieren despegarse Incluso los de la Secretaría no se quieren ir", aseguró.
Desde el comité operativo celebran los últimos tres días de control del perímetro. "Nosotros nos mantuvimos firmes en la estrategia de atacar la cola del incendio y cuidar las comunidades. Y eso dio resultado. No es casualidad que no haya llegado a las casas. No es casualidad que no hubo personas damnificadas, no hubo animales que sufrieran. Y ese riesgo quedó atrás", dijo Ortiz Luna, que quejó por las críticas que sugerían un combate más agresivo contra el incendio o la priorización de algunos sectores sobre otros.
Aunque el enorme despliegue de recursos logró surtir efecto, la lluvia necesaria todavía no llega y el comportamiento cambiante del viento también puede sumar complicaciones al escenario. Por eso, el trabajo se mantiene después de más de 20 días de combate: hasta ahora, los esfuerzos coordinados son la única herramienta para apagar el incendio.
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