Si hay algo incómodo para cualquier gobierno es llegar a una cita con las urnas con salarios retrasados respecto a los precios, en medio de una incertidumbre infinita sobre el futuro de la inflación. Alberto Fernández lleva al Frente de Todos por ese camino en la recta a la bandera a cuadros por la próxima presidencia. Se bajó de la reelección de lo mal que le va a su gestión.
Fernández pudo torcer la historia con otro plan, a diferencia del resto de los actores que este año enfrentaron las urnas o lo harán. En la coyuntura diseñada por los efectos del gobierno de Fernández perdió por primera vez el MPN el gobierno provincial, aunque el resultado no se explique lisa y llanamente por la crisis de ingresos que prima de la mano del plan presidencial.
En la provincia, la situación salarial tiene sus particularidades también: en promedio está en el podio de las provincias con mejor salario. La disparidad de ingresos en el sector privado es fuerte.
La actividad petrolera, que es el motor de la economía como del elevado promedio salarial, contiene de forma directa al 16,5 por ciento de los trabajadores del sector privado formal, siendo la rama con más empleados registrados. La que sigue en cuanto capacidad de emplear es el comercio. Con un sueldo promedio petrolero se pueden pagar casi cuatro salarios medios del sector mercantil de Neuquén.
En la economía nacional, crece el PBI, el empleo registrado y la pobreza, todo a la vez. Los sectores económicos con poder económico y de desestabilización se aprovechan de la debilidad del gobierno.
Los salarios, que son uno de los insumos costosos para esos sectores económicos, son el blanco más agujereado por las balas del modelo que adoptó Fernández a instancias del Fondo Monetario Internacional, al que se asoció desde que asumió con la excusa de tener su apoyo en la negociación con los acreedores del default que dejó Mauricio Macri.
El Presidente llegó a la instancia de las definiciones electorales sin aliento o sin dólares, que es lo mismo en este caso, expuesto a operaciones de poca monta, cuya factibilidad se indexa cuando se transita hacia las urnas.
El INDEC informó este viernes el índice salarial de febrero. Corrobora la senda de la destrucción del poder adquisitivo. Creció 6% en un mes, 0,6 punto por debajo de la inflación, mientras que en el acumulado del bimestre inicial del año electoral el salario perdió por dos puntos con la inflación. En un año, el índice salarial se incrementó 97%, contra el 102,5% de inflación anual, según el INDEC.
El crecimiento mensual del índice del salario se debe a subas de 6,9% en el sector privado registrado, 3,8% en el sector público y 7,1% en el sector privado no registrado.
En términos interanuales, el incremento del 97,4% se conformó con subas del 99,3% en el sector privado registrado (50% del total de asalariados), 104,2% en el sector público (30% de los trabajadores) y 80,5% en el sector privado no registrado (20% del universo). El índice salarial de los trabajadores en negro perdió en un año por 22 puntos porcentuales contra la inflación; pero también perdió el índice de los trabajadores formales privados por más de tres puntos.
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