¿Te acordás de la zapatería “Creaciones Mario”? ¿Recordás las otras históricas zapaterías neuquinas? Diariamente un posteo en forma de pregunta agita la pasión de los memoriosos, desafiando a rebuscar en la imaginación negocios que ya no están o lugares que modificó el progreso en la ciudad de Neuquén, pero que están atados innegablemente al recuerdo de todos los neuquinos.
El grupo de Facebook “Neuquén del Ayer” está por llegar a los 18.000 participantes y cuenta, además de memoriosos aficionados, con historiadores y especialistas en investigación de archivo. Con el aporte espontáneo de muchos vecinos recupera en forma emotiva un caudal de incalculable trascendencia patrimonial, que por lo general está destinado a olvidarse o a perderse.
La publicidad de “Creaciones Mario” es rescatada de una publicación informativa de pequeña tirada del año 1978, en la que a través de una serie de fotos se cuenta una historia. La primera de las fotografías muestra en plano detalle los rutilantes calzados de una pareja que parece haberse encontrado en la calle del modo más casual, en la segunda y tercera fotografía el mismo plano detalle sugiere que emprenden una caminata hacia algún sitio, la última de las fotos muestra los dos pares de zapatos, a quienes sus dueños abandonaron con prisa y desfachatez, junto a una copa de whisky y un cigarrillo consumiéndose a solas en un cenicero, siendo el indicio de que se ha concretado el amor y tal vez sellado el destino de una nueva pareja.
Martha Rinland, emocionada por el recuerdo posteo, escribió: “Que emoción leer los comentarios soy la Sra de Mario Slaen, él partió hace 5 meses y me dejo el mejor legado que un ser humano pueda dejar”.
Al posteo le sucedieron miles de recuerdos sobre la tradicional zapatería y muchas otras como “Casa Tonsa” de Roberto Malcotti, "Al pequeño zapato" que se especializaban en calzados de niños, de la familia Llarín en la calle Olascoaga pegado a “Tabaquería Raimondo”, Calzados Carioca, “Cristal” a pasitos del Monumento al Gral. San Martín, Calzados Bruno, Zapatería “Zanacal”, “Muset”, “El Palacio del Calzado”, “La Ganga”, “El Viejo Botín”, “Monin”, “El Titán del Calzado” y las infaltables zapaterías que funcionaron en el desaparecido “Andresito”.
“Neuquén del Ayer” es administrado por Antonella Sanchez, Gabriela Duffy y Juan José Gonzalez, quien es un neuquino por adopción y misionero de nacimiento.
Neuquén, mi lugar en el mundo
“Soy nacido en Posadas Misiones, hace 31 años que vivo en la ciudad de Neuquén, a la cual conocía solo por lo que contaba un tío que vivía aquí. Fueron tanta mis ganas de conocer la ciudad y la provincia que apenas cumplí los 18 me vine de visita y ya no me fui. Neuquén es mi lugar en el mundo y donde tengo mi familia y mis seres queridos. Aquí estudié y me recibí de fotógrafo. Trabajo en la Policía desde hace 24 años, antes de ello tuve varios trabajos, desde peón de chacra hasta operador de radio, incluso me animé a conducir un programa en una radio que ya no existe. Desde chico me gusto la historia, tanto universal como del lugar donde vivo, y ese amor por la historia me llevo a crear “Neuquén del Ayer” hace 9 años”, contó Gonzáles.
Otro de los posteos que desató una avalancha de aportes de recuerdos de los memoriosos del grupo fue la fotografía del clásico “Kiosco Catedral” de la Avenida Argentina que estaba, como su nombre lo indica, a pocos metros de la Catedral María Auxiliadora de Neuquén Capital.
“A 12 años me perdí, giraba en las diagonales y terminaba volviendo al Kiosco Catedral. Un policía de la garita, que estaba en lo alto, me acompaño finalmente para que pudiera llegar hasta el cole”, recordó una integrante de la comunidad.
“La mitad de mi biblioteca la compré ahí...estaba Julio hombre setentón que decía haber esto en los brazos de Mussolini, y contaba que Duce le dio el pase a su padre para viajar a América. En el “Catedral” estaba Adolfo Gándara junto a su esposa y cuñado Raúl firmes como rulos de estatuas y el loco Ferrari pasaba muy de vez en cuando. ¡Qué época! Don Abraham Gotlip cruzaba la calle para darles los centavos que podía llegar a deberles de los diarios”, posteó Edmundo Rivanera, sumando a la conversación.
“Cruzando la Avenida Olascoaga, cerca de donde estaba el Kiosco de los Pérez estaba el Kiosco Cáceres. Frente al Hotel Confluencia existió el Kiosco de Méndez, más tarde fue de D'angelo y cruzando la Avenida Argentina estaba el Kiosco de Martín”, comentó el periodista Juan Carlos Marín haciendo gala de su enorme memoria.
J.J González se muestra optimista en cuanto al desarrollo y la dinámica de la página sin dejar de recordar que al principio las cosas no fueron tan sencillas como pudieran parecerlo.
“Empezar fue una suerte de ensayo, prueba y error, allá por el 2009 decidí hacerme un perfil en la red social Facebook. Para mí, siempre habían sido raros lo términos de "escribir en un muro", "escribir un estado" y “subir fotos”, pero lo que me llamo la atención fue como se empezaban a armar grupos y espacios donde la gente se reunía virtualmente como si fuera un club. A modo de ejemplo recuerdo que había grupos de amantes de las historietas, de los amantes de los “fierros”, de amantes de los perritos y gatitos, y muchas cosas más", dijo.
"En mi caso, que siempre tuve un gran amor por la historia, tuve la suerte de cruzarme con personas, como compañeros de trabajo y amigos, que al saber de mi amor por la historia, me contaban sobre la historia de la ciudad de Neuquén, por lo tanto ya tenía algo de conocimiento, así que pensé en hacer mi propio grupo en el que se pudiera hablar exclusivamente de la historia de la ciudad de Neuquén Una noche cargue la primer foto que fue la del “Chateaux Gris”, hice una breve descripción para dar a conocer a lo que apuntábamos con esta página y la publiqué. Así nació “Neuquén en el Tiempo”, agregó.
González contó que la respuesta del público fue inmediata ya que a los primeros seguidores les encantó la idea. "Me decían que ellos también tenían mucho para contar, pero que era una pena que no podían publicar en “Neuquén en el Tiempo” ¿Cómo que no pueden publicar? pensé, así que revise y me informe, y me di cuenta de que había cometido un error, “Neuquén en el Tiempo” era (y es) una página, en la cual solo pueden publicar los administradores. Si quería que los seguidores participaran, tenía que crear un grupo. De esta manera tuve que empezar de cero, pero de todos modos lo hice, así para que no haya confusión cree el "Grupo Neuquén del Ayer". Entonces la gente sí pudo participar, contar sus historias, compartir recuerdos plasmados en antiguas fotos, de familiares que antes eran conocidos por pocos. Entonces empezaron a contar las historias de sus abuelos, sus padres y las historias propias. Relatos de cuándo todo era nuevo en esa joven Neuquén, de vientos tan fuertes que levantaban piedritas, de los canales al costado de la calle San Martin, de cuando en los primeros años la gente se entretenía solo con dar "la vuelta del perro" que finalizaba casi siempre en la Estación del Ferrocarril”, añadió.
La satisfacción recibida a cambio parece ser enorme para este grupo de personas que en forma gratuita y aficionada revive día a día las más apasionantes anécdotas de muchas de las cuales podrían escribirse volúmenes enteros.
“Hay una anécdota muy especial que nació en un container, en medio de la basura. Un día se comunicó conmigo una miembro del grupo y me comentó que hacía tiempo su papá había encontrado entre la basura de un container callejero, un antiguo álbum de fotografías. El álbum contenía varias fotografías en blanco y negro de una familia que se había retratado en distintos lugares de la ciudad y de la provincia. Yo quería publicar las fotos en el grupo, y ver si alguien reconocía a los protagonistas. Algunas de las fotos tenían fecha de 1936 y 1938 en la parte de atrás y una de ellas fue la que más llamo la atención, no se trataba de la ciudad de Neuquén, si no del mirador Arrayan de San Martín de Los Andes, en la foto se había a un señor mayor acompañado por dos señoritas de unos 20 años de edad más o menos. Al poco tiempo Julio, un miembro de la página, reconoció en esa foto estaba su suegra Rosa Moreno, que aún vive en la ciudad de Neuquén y tiene 107 años. Rosa estaba acompañada en la foto por su amiga Ita Guiñazú y el Señor resultó ser el Comisario Ramón Moreno Torres, Padre de Rosa, fue además el Comisario ante quién se entregó, el fugitivo Martin Besler, uno de los prófugos de la U-9 del año 1916”, dijo González.
La tarea de administrar y sostener un proyecto como el de “Neuquén del Ayer” también trae consigo algunas situaciones lógicas de los conflictos humanos que se trasladan a la virtualidad.
“Mantener el respeto entre los integrantes del grupo es un arduo trabajo. Para empezar, el grupo es privado y solo los miembros pueden ver las publicaciones. Ser aceptado como miembro no es difícil, solo hay que buscar al grupo en Facebook y solicitar unirse, después se deben aceptar las reglas de respeto mutuo, entre las que están "no discutir de política ni de religión", "no realizar publicaciones de ni de compra ni venta", "no usar lenguaje ofensivo" y algunas reglas por el estilo. Incumplirlas da lugar a la suspensión o a la expulsión, pero la gente, lo que menos hace es faltarse el respeto y cuentan sus historias y disfrutan las historias de los otros miembros”, contó el administrador.
Muchas de las historias que atesoran los vecinos de Neuquén y que no alcanzan a ser registradas en los libros, ni llegan a un museo terminarían perdiéndose en una mudanza, en una limpieza general compulsiva y deteriorándose con el tiempo si las virtuales redes no las rescataran del mar del olvido los intrépidos navegantes, como la gente de “Neuquén del Ayer” que con cada oleada de memorias emotivas mantienen viva la historia de nuestra ciudad.
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