Los relatos que atraviesan al norte neuquino son diversos y la identidad del Alto Neuquén se respalda a través de ellos.
Las historias que atraviesan a Los Bolillos fueron contadas de generación en generación por los pobladores del norte neuquino. Este lugar, ubicado a 19 kilómetros de la localidad de Varvarco y camino al volcán Domuyo, cuenta con relatos pocos conocidos por los neuquinos.
Esta Área Natural Protegida, de rocas de origen volcánico que tiene diversas formas -a raíz del frondoso viento característico de la zona y una antigua explosión de un volcán chileno-, guarda relatos desde el año 1800.
A este paisaje árido de la vasta estepa patagónica, se puede acceder a través de la ruta provincial 43, donde se encuentra un camino de ripio para comenzar una travesía de 4 kilómetros con el objetivo de recorrer esta postal neuquina, y conocer así lugares como la Casa de Piedra, que son cuevas que se encuentran allí, el "Portal del Amor" o el "Cementerio de la Peste".
Damián Hernández, guía turístico de la agencia “Rumbo Norte”, en diálogo con LM Neuquén reveló que a través de este recorrido se cuentan las historias ancestrales de este lugar.
Estos lugares podrán disfrutarse junto a Rumbo Norte con una representación teatral en cada espacio icónico la próxima temporada, entre enero y febrero, que se llevará a cabo una nueva edición de "Camino a las Estrellas- Las Cautivas del Alto Neuquén". Se trata de una propuesta turística que logra vincular el senderismo, con historia y naturaleza de una manera única.
El origen de "Las Cautivas"
Una de las historias que marcó a este lugar es la de los hermanos Pincheira, quienes se proclamaban “defensores del rey de España” y en su nombre, realizaban todo tipo de atropellos, asaltos, robos y crímenes.
En esta zona del Alto Neuquén, los Pincheira se refugiaron creando su campamento en la zona de Los Bolillos, junto al río Varvarco y la desembocadura del arroyo Atreuco. Este lugar fue denominado "Las Cautivas", ya que era donde resguardaban a las mujeres que eran secuestradas por ellos.
La historia comienza hace 200 años, entre 1816 y 1832, cuando los hermanos llegaron de Chile como un pequeño ejército de forajidos. Junto a los Pehuenches que habitaban la zona crearon un ejército que dominó las tierras de la norpatagonia, Cuyo y Alto Neuquén.
En 1832, precisamente el 14 de enero, se realizó la última incursión del ejército de Chile para exterminarlos, tras el grave daño que le hicieron a su país. En las lagunas de Epulafquen se desarrolló esta batalla donde se dio fin con el ejército de forajidos, pero quedó pendiente la existencia del tesoro que acumularon, algo que la leyenda dice que sigue oculto en la región.
Clarita Sotomayor, una de las recordadas cautivas
Muchas de las mujeres del Alto Neuquén fueron cautivas, tanto de los originarios como pincheirinos, aunque otras se refugiaban allí por su propia voluntad. Quizás, muchos neuquinos descienden de aquella población mestiza que se asentó a partir del 1820 en estas tierras, sumándose a la población pehuenche.
Una de elllas fue Clarita Sotomayor, quien era hija del asesinado Gobernador Dionisio Sotomayor de Linares (1823) y fue obligada a casarse en Las Lagunas, Epulauquen, con el teniente Zapata.
Cuando son vencidos los Pincheira, Clarita pide al general Bulnes quedarse a vivir con su esposo perdonado en campos de Varvarco. La leyenda dice que en la puesta de sol o en el amancer, se los puede encontrar abrazados entre las extrañas figuras de piedras de Los Bolillos.
"Algunas de las cautivas pasean por Los Bolillos en los atardeceres de verano. Otras se reflejan en Las Lagunas de Epulafquen por las noches de luna llena. Muchas otras mujeres que habitaron estas tierras del Alto Neuquén se transformaron en estrellas", relató Damián sobre aquellas leyendas que atraviesan al territorio.
El Portal del Amor
Ariel, otro de los guías de Rumbo Norte, relató a LM Neuquén una icónica historia de amor. Según cuentan, uno de los hermanos Pincheira se había enamorado de una de las cautivas.
"Lo que hacía en las tardes, cuando estaba la puesta de sol, siempre se lo veía cruzando el arco del amor con ella", reveló.
La leyenda dice que este lugar es mágico y, si pasas a través del portal con tu pareja, podrán amarse para toda la vida. Incluso, aquella persona que esté buscando el amor verdadero lo encontrarán si cruzan esta roca.
El "Cementerio de la peste"
Otro particular lugar es el "Cementerio de la peste", que cuenta con una entrada muy angosta entre piedras de difícil acceso. Aquí todavía se pueden encontrar algunas cruces entre la vasta vegetación.
En la década del 30', una epidemia azotó a esta región donde se enfermaron y perdieron la vida varios crianceros. Lo que se conoce, según el relato de los pobladores de la región, es que aquí se dio descanso a estos difuntos en una fosa común dado que era un lugar resguardado con difícil acceso y se habría utilizado como cementerio al no poder acceder al que se encontraba del otro lado del río Varvarco, en Pichiñire, observable desde la altura de este nuevo espacio que encontraron.
Algunos crianceros de la zona recuerdan todavía aquella peste de viruela que se caracterizaba por la aparición de sarpullidos. De aquí surge la teoría o asociación a la epidemia de la "fiebre amarilla" que ocurrió en Buenos Aires entre 1852 a 1871, lo cual tiene una diferencia de unos 60 años como mínimo.
Otra versión, por la que pobladores de la región se inclinan, es que se trató de una enfermedad respiratoria llamada "Difteria", que ocurrió en toda la Argentina entre 1880 y 1850, lapso que concuerda con el tiempo en que ocurrió este evento.
El cierre de este trekking de 4 kilómetros por Los Bolillos, de la mano de Rumbo Norte, quienes participan se reúnen en el punto de encuentro de la Planta de Campamento (escuela) de La Matancilla, a dos kilómetros de Los Bolillos, donde se comparte un clásico chivito neuquino, como forma de volver al presente después del viaje en el tiempo.
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