Miguel Ángel Messineo es un ejemplo del deporte en Neuquén. El ciclismo es la pasión que lo mantiene joven y alegre.
En el gimnasio Alta Barda, en Neuquén capital, donde siempre entrenó y nunca le cobraron ni un centavo, cuando Argentina ganó el mundial de futbol, todos estábamos eufóricos, pero él tenía una razón más. Messi le había dado a Argentina su tercera estrella y él también iba a ganar la tercera. Es el Messi de la bicicleta. No se llama Messi, pero le pega en el palo. Su apellido es Messineo. Miguel Ángel Messineo. Quique para los amigos. Baja estatura, no supera el metro sesenta, flaquito, de pelo blanco y su número de zapatillas es 38, si es posible que sean marca Skechers. Siempre se lo ve en remera y sonriente, esto último porque su cuerpo genera exceso de endorfinas. 80 años cumplidos, no es un pibe. Pero el secreto de su éxito no hay que buscarlo en su físico, está dentro de su cabeza.
Si un deportista entrena 6 horas diarias en doble turno: musculación, natación y ciclismo.
Si lleva una alimentación saludable: platos compuestos en un 40% de proteínas, 30% de carbohidratos y el resto de grasas sanas.
Si tiene además una mentalidad ganadora: ir a competir no figura en su vocabulario, siempre habla de ganar.
Y si esas rutinas se mantienen a lo largo de una vida. ¿Qué podría salir mal?
En el mundial del 2016 se dio la peor combinación: lluvia y mucho frio, tanto que no podía mover las manos para alimentarse. Tuvo que parar 50 kilómetros antes de la llegada en una zona de abastecimiento y comer. Tampoco podía ver con claridad, porque la lluvia mojaba sus anteojos y sufría de cataratas. Llegó segundo. Perdió tan solo por 3 minutos. ¡Si no hubiera parado! Para el siguiente mundial: se operó de la vista ni bien regresó a Argentina y comenzó a llevar camelback de dos litros –era el único ciclista que usaba la mochila para hidratarse – que llenaba con taiwind, un producto isotónico que descubrió en EEUU que además no le hacía orinar. La idea era no parar durante la carrera.
En 2018 salió primero en su categoría, no sin problemas. Había alquilado una bicicleta que no pudo probar el día anterior por la lluvia. Las pulsaciones estaban altísimas, al 95%, en 154 y no bajaban. No entendía que estaba pasando. Paró en la primera zona de abastecimiento para descubrir que el freno trasero estaba trabado. ¡Hizo los primeros 50 kilómetros con la rueda frenada! Y el resto de la carrera sólo usando el freno delantero.
En el mundial de 2019 al ser ganador del año anterior largó VIP, largó adelante junto con los profesionales. Iba en el pelotón y a uno se le cayó una caramañola. La esquivó, pero le dio un culazo al asiento y lo aflojó en la corredera no del caño. Debió andar una hora apoyado sobre los brazos o sobre la panza para no tocar el asiento. Si se salía el asiento tenía que abandonar. Iba pidiendo a los gritos: «Una llave Allen, 9 milímetros. ¿Quién tiene?» Pero ningún gringo le entendía y el no entiende inglés.
Cuando iba por Nueva Jersey vio una pancarta “Arriba México”. Ahí clavó los frenos. “¡Necesito una llave Allen!” “Sí amigo, cómo no”, contestaron. ¡Los últimos 30 kilómetros no podía tener el manubrio del dolor de brazos! Estuvo a punto de abandonar. Tuvo que poner mucho coraje para poder ganarlo.
Y en el mundial de 2023 lo hizo nuevamente, con 80 años cumplidos. Alquiló todo allá y una vez más, no pudo probar nada el día anterior por la lluvia. En la largada se dio cuenta que la computadora que mide el ritmo cardiaco y pulso no encendía. Tuvo que manejarse en base a sensaciones. 5 horas con 57 minutos. “Esta carrera rompe las piernas y explota los pulmones. Cuando sentía que no podía más, meditaba”.
- Tuviste problemas en todas las carreras. ¿Sos yeta?
- No. Siempre pasan cosas. Es lo normal.
Llama mundial al Gran Fondo “Campagnolo” de Nueva York. Por el puente George Washington pasan alrededor de 110 millones de autos al año. No es difícil imaginar que interrumpir el tránsito ocasionaría graves trastornos. Solo se corta una vez al año, para la largada de 6000 ciclistas, de más de 100 países diferentes que recorren 162 kilometros zizagueantes y con grandes subidas y bajadas.
Desde muy pequeño tuvo fascinación por el ciclismo; a los cinco años robó su primera bicicleta. Vivían en Aluminé – debido a que su papá era gendarme – y se la robó a un vecino de 6 años. La enterró bajo un montículo de arena y por supuesto, su plan fracasó.
Deportista nato, se destacó también en futbol. Cuando tenía 13 vino la selección juvenil argentina a enfrentar una selección juvenil de clubes locales. Y ocurrió lo impensado. La selección argentina perdió 3 a 1. Tres goles de Messineo, uno con cada pierna y uno de cabeza. Inmediatamente le ofrecen ir a Buenos Aires al club de futbol Estudiantes de La Plata. Rechaza de plano el ofrecimiento y le pide a su papá que le compre una bicicleta de media carrera. A partir de allí nunca se bajó de la bici.
- ¿Cuál es tu secreto para alimentarte durante la carrera?
- Voy comiendo pedacitos de turrón, que ya llevo cortados.
- ¿Turrón? Pero, ¿turrón, turrón?
- Si, turrón. Turrón común, del que compras en el quiosco.
- ¿Y cómo lo conseguís en Estados Unidos?
- Me los llevo en la valija.
Neuquén tiene su Messi: una vida llena de éxitos
En 1970 se casó con Betty, quien siempre lo acompañó y a allí radica gran parte del éxito de su carrera y en sus carreras. Para esa época contaba con 172 trofeos y medallas. Hoy ya ha perdido la cuenta. 30 títulos de campeón argentino de duatlón y triatlón, tres mundiales en bicicleta, dos veces ironman, seis sudamericanos entre triatlón y ciclismo, dos panamericanos y dos iberoamericanos de triatlón y la lista de trofeos puede continuar con medallas como expositor canino, raza galgo afgano –hoy en día se ha volcado a rescatar perros de la calle– y como tirador deportivo en las categorías de fusil, carabina y pistola. Imposible saber cuántos trofeos ha ganado porque muchos de ellos los ha ido regalando por falta de espacio. Deportista ilustre de la provincia de Neuquén por resolución de la legislatura en 2016, embajador de buena voluntad del Rotary Club Latinoamericano y recientemente ha recibido la llave de la ciudad que tanto ama, Neuquén capital. También es autor: en 2022 la Honorable Legislatura de Neuquén publicó un libro sobre su vida, libro que escribió el mismo.
- ¿Existe alguna estrategia para ganar una carrera?
- No, no existe. No te conviene ir adelante del pelotón porque vas cortando el viento, pero si me toca ir adelante, voy. Hay que pedalear las 6 horas lo más fuerte se pueda durante todo el tiempo, pero siempre controlo que las pulsaciones se encuentren debajo del 85% de mi frecuencia máxima, que es cuando el cuerpo comienza a genera ácido láctico y la pierna se ponen duras y tenés que abandonar. El ácido láctico te intoxica.
Las personas asocian comúnmente meditación con un almohadón, en un ambiente oscuro y silencioso. ¿Cómo se medita en el medio de una carrera? Cuenta que sintiendo que sus cuádriceps revientan –correr duele–, que las pulsaciones se aceleran y que está llagando a su límite, en el medio de todo el alboroto que es la carrera, donde en cualquier momento por un error de los que van adelante podés quedar en el medio de una rodada, medita. Empieza a meditar y hacer respiraciones muy profundas y lentas. Cuando baja ese estrés, va recuperando aire, piernas, la parte neuromuscular, cardiopulmonar. Le enseño a meditar su hija Marcela, otra de sus acompañantes de fierro, incondicionales, junto con Betty.
- Correr en bicicleta, ¿duele?
- Imagínate si me duele: catorce huesos quebrados, dedos, muñeca, costillas, hombros y codos. Tengo un hombro que lo reemplazaron con una prótesis. En 2010 gané el Triatlón de Pucón, pero tuve un infarto óseo en la rodilla derecha. A partir de allí que no pude correr más y solo pude seguir con la bici. Me duele muchísimo, pero el dolor se compensa. ¿Sabés qué?
- ¿Que?
- Que cuando entrenamos nuestro cuerpo genera endorfina, y la endorfina es la hormona de la felicidad.
A los 14 años salió a la ruta a entrenar con su amigo Cesar Bucarey y fue testigo de cómo, en una bajada, se estrelló contra la caja de un camión de Vialidad Nacional. La ruta es un lugar peligroso. Una cruzada que le llevó mucho, demasiado tiempo fue construcción de una pista de ciclismo para Neuquén capital. Comenzó en el 84 cuando bajo la consigna “queremos un circuito de ciclismo en Neuquén”, donde él junto a otros ciclistas unieron Bariloche con Neuquén de un solo tirón, Neuquén-San Martin de los Andes ida y vuelta y CABA con Neuquén, evento, este último, llamado “cruzada del deporte neuquino”. Sin embargo y a pesar de los múltiples reclamos, la pista no llegaba. Hasta que un día perdió la paciencia. Invitado a una cena en el tenis club donde iba a estar el candidato a gobernador Omar Gutiérrez. Había más de 300 personas. Después de cenar levantó la mano pidiendo la palabra y dijo frente a toda la prensa: «Buenas noches. Yo voy a hablar en nombre del ciclismo. Creo que hay una deuda pendiente con los ciclistas de la zona. Creo que vendría bien tener un lugar para entrenar para que no nos maten. Nos matan como moscas. Yo tengo una lista, si quieren les puedo decir quienes han muerto por entrenar en la ruta». Gutiérrez contestó: «Te conozco y se quien sos. Si yo asumo vamos a hacer el circuito». Y cumplió. Cesar Bucarey era el primero de su lista.
Si bien le había prometido a Betty que el del 2023 sería su último mundial, ahora quiere uno más. Y no le costó demasiado convencerla. Lo que falta es el dinero. Con ingresos provenientes una jubilación y la renta de un local que alquila, no es suficiente. Para él nunca nada fue imposible, pero ahora, por primera vez siente que no le va a alcanzar, que a como está el dólar, no va a poder solventarlo. Messineo tiene cuerda para rato. ¿Sera posible que el apoyo financiero aparezca?
- ¿Qué aprendiste?
- Aprendí a hacerme amigo del viento, el frío, los malos caminos y del sufrimiento sobre la bicicleta. Aprendí que hay que ponerlo todo, menos excusas. Aprendí que, si doy lo mejor de mí, es el mejor premio. Aprendí que hay que correr con la cabeza, no solo con las piernas.
- Suponiendo que el dinero aparece y podés ir a ganar el mundial el año próximo.
- Voy a obligar a Messi a que gane otro mundial. Ahora quiero ir yo adelante.
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