Preocupación por la contaminación en el río Chimehuín: piden soluciones urgentes
Vecinos y guías de pesca alertan por el vertido de efluentes cloacales sin tratamiento en uno de los ríos más emblemáticos de Neuquén.
El estado del agua en el río Chimehuín, que bordea la localidad de Junín de los Andes y es reconocido mundialmente por la pesca deportiva, volvió a encender las alarmas. Guías, vecinos y especialistas advierten desde hace más de dos décadas sobre la contaminación creciente y la falta de obras que garanticen un tratamiento adecuado de los residuos cloacales.
Cristian Nordahl Olsen, vocal titular de la Cámara de Guías y Profesionales de la Pesca Deportiva de Neuquén, recordó que las advertencias no son nuevas: “Hace 20 años, ya que se detectó esta situación. En aquel entonces hicimos análisis por cuenta propia, pagando estudios privados para demostrar que los efluentes terminaban directamente en el río”.
Según explicó, la ciudad de Junín de los Andes experimentó un fuerte crecimiento poblacional en las últimas décadas, acentuado en los últimos años tras la pandemia. Ese incremento saturó las piletas de oxidación, un sistema de tratamiento rudimentario que resultó insuficiente.
Ante la saturación, se habilitó la colocación de un caño de gran tamaño que descarga directamente al río. “Ese caño de 400 milímetros larga los nutrientes crudos sin ningún tipo de tratamiento. Estamos hablando de fósforo y nitrógeno, que funcionan como fertilizantes permanentes en el agua”, advirtió Nordahl Olsen en diálogo con AM Cumbre.
Impacto en el ecosistema y en la salud
Los efectos de esta contaminación ya son visibles. El guía detalló que las aguas del Chimehuín presentan una proliferación masiva de algas y caracoles, lo que altera el equilibrio del ecosistema. “El fondo del río está cubierto y empiezan a aparecer enfermedades vinculadas a este desequilibrio”, alertó.
El problema no solo afecta a la fauna acuática, sino también a los vecinos. Un informe reciente elaborado por el Conicet, la Universidad del Comahue y el Hospital de Junín de los Andes reveló un aumento de los casos de diarreas y problemas digestivos vinculados al consumo de agua. “Esto ya es grave porque impacta directamente en la salud de la población”, sostuvo Nordahl Olsen.
La situación del Chimehuín recuerda a lo ocurrido en San Martín de los Andes, donde el lago Lácar atravesó un proceso de contaminación similar. En ese caso, se avanzó con obras que lograron revertir la situación. “Si en San Martín se pudo solucionar, acá también debería ser posible. Lo que hace falta es decisión política y un proyecto concreto”, señaló el referente de la Cámara de Guías.
El gobernador neuquino, aseguró Nordahl Olsen, manifestó que existen fondos disponibles, aunque todavía no se presentó un plan específico que permita encarar la obra de una planta de tratamiento de última generación.
La urgencia de una solución
El río Chimehuín no es solo un recurso vital para la comunidad de Junín de los Andes. Es, además, un símbolo de la pesca con mosca y un destino reconocido a nivel internacional. “Está en los ojos de todos los pescadores del mundo. Si no lo cuidamos, no solo perdemos un recurso natural, también un atractivo turístico y cultural que nos representa”, subrayó Nordahl Olsen.
En cuanto a la pesca, aclaró que la actividad continúa sin restricciones y bajo la modalidad de captura y devolución obligatoria. Sin embargo, insistió en que el deterioro ambiental amenaza a largo plazo el equilibrio del ecosistema y el acceso al agua segura para los vecinos.
Mientras tanto, el Chimehuín continúa recibiendo diariamente descargas cloacales sin tratamiento, una situación que compromete no solo la salud de la población y la biodiversidad, sino también la imagen de Neuquén como destino turístico y pesquero.
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