Llegó hace más de una década a la Comisaría Primera y nunca más se fue. Acompaña los patrullajes en bicicleta, tiene su propio colchón en la seccional y se transformó en el compañero incondicional de los agentes que recorren la ciudad.
Nadie sabe exactamente cómo ni cuándo llegó. Tampoco si en algún momento tuvo dueño. Lo cierto es que hace más de diez años apareció en la esquina de Ministro González y Mendoza y, a partir de ese instante, escogió a la Comisaría Primera de Neuquén Capital como su hogar.
Puchero -el nombre de bautismo que recibió en la unidad- se ganó con el tiempo el cariño de todo el personal. A medida que transcurrieron los años, la mascota se transformó en un efectivo más: el animal tomó la costumbre de acompañar a los agentes en sus patrullajes, especialmente a los bicipolicías que recorren las diferentes zonas de la ciudad.
Nemesio Lagos, Milton Cruz y Aldana Campos son tres de los bicipolicías a los que Puchero escolta en sus rondas diarias. Cada uno repasa los detalles de la personalidad y el comportamiento en la calle de este amigo fiel.
Los Bicipolicías nacieron en el año 2000 como una propuesta innovadora liderada por el Comisario retirado Mario Barros. Junto a un grupo de agentes recién ingresados de la ciudad de Cutral Co, Barros comenzó a patrullar las calles en bicicleta.
Lagos, oriundo del paraje rural Butaco -ubicado en el norte provincial, a unos 15 kilómetros de Barrancas-, conoció al perro apenas ingresó a la fuerza de seguridad: “Lo conocí cuando ingresé y actualmente llevo nueve años en el trabajo. No sabemos bien cuándo llegó”, asegura.
"Aparte de ser un compañero, es el primero que está listo para salir a la calle a hacer las tareas de prevención. Nos sigue a todos lados. Cuando pedaleamos siempre hacemos una parada fija para no cansarlo demasiado", agrega Lagos.
En esas salidas diarias, Puchero no solo hace guardia en el histórico edificio de la Policía Provincial -fuerza establecida formalmente el 17 de abril de 1957-, sino que recorre distintas jurisdicciones: la Comisaría Segunda, el sector del hipermercado Jumbo y el área este-oeste.
"En varias oportunidades se va solo porque ya conoce las distintas unidades. Sabe dónde ir porque él es de la casa. Hay semanas que está acá tranquilo (por la Comisaría Primera) y después se va a la División de Policía Motorizada (situada en Petróleo e Intendente Carro). Si no, a la unidad Segunda", detalla Lagos.
Aldana, quien hace tres años se desempeña en la fuerza tras arribar desde Tucumán, señala que Puchero ya es un perro veterano: "Podemos asegurar que ya está bastante grandecito. Se le nota el pasar del tiempo. Debe tener unos 12 años o un poco más".
Un personaje urbano
El andar constante por los diferentes puntos de la ciudad transformó a Puchero en un verdadero personaje urbano. "Al ciudadano común le llama la atención que el perro ande suelto y a la siga de nosotros", comenta Lagos.
"Lo que siempre nos pregunta la gente es si el perro es nuestro. En realidad, no, porque Puchero no tiene una jurisdicción. Un día está en la Primera y otro día en otra delegación. Toda la policía sabe quién es Puchero", acota Aldana.
En ese trajinar diario, la mascota se volvió una cara familiar para los transeúntes, y muchos se detienen a sacarle fotos o filmarlo mientras marcha a la par de los bicipolicías. "En mi caso no me ha tocado, pero tengo compañeros que me han contado que chicos y no tan chicos se han tomado una foto con Puchero", relata Lagos. Encontrárselo en la calle es motivo de alegría para los vecinos, que buscan acercarse a darle un abrazo.
Aldana destaca, además, que el sabueso es totalmente sociable y nada agresivo con otros animales: "Hay algunos perros que lo quieren pelear, pero él es como que está en otra. Los ignora".
Protector de sus fieles y protagonista
El can suele dormir en la unidad de Ministro González y Mendoza, donde cuenta con su propio colchón, tiene las vacunas al día y goza de buena salud. "Come en los destacamentos. Hay compañeros que también le traen alimentos. Previo a llegar desde la Policía Motorizada, había un grupo de colegas que se ocupaba de llevarlo al veterinario", resalta Lagos.
Aldana revela que Puchero es bastante "protector" con el personal cuando deben realizar algún procedimiento en la vía pública: "Sucede con las personas en situación de calle. Se da cuenta enseguida: solo se pone a ladrar para dar alerta, pero no pasa de eso". Y agrega: "A nosotros nos acompaña en todos los procedimientos. Se ha formado al lado del personal policial”.
“Puchero ya ha sido protagonistas de un procedimiento y salió en las noticias. Hace unos meses atrás se encontró una persona sin vida en un cajero de un banco. Todos pensaban que era el perro de esa persona en situación de calle que había fallecido”, recordó la tucumana.
“Creían que se había quedado desamparado, sin dueño. En realidad, siempre está presente en los procedimientos. No se pierde una”, acota con gracia.
En todos estos años de convivencia con los agentes, jamás recibió entrenamiento formal para defensa o detección. "Es como que capta el actuar de uno y él también actúa acorde a lo que esté pasando", reflexiona Lagos. Cabe recordar que en las instalaciones de la División Montada y Canes de la Policía del Neuquén se adiestran caballos y perros para tareas de seguridad y rescate, sumado al trabajo del Departamento Antinarcóticos con animales especializados en detectar drogas en rutas, terminales y espacios públicos.
Intentos de adopción: no hubo caso
Milton Cruz, oriundo de Jujuy, lleva siete años de servicio en la provincia. Aunque muchos no recuerdan cómo surgió el nombre del pichicho, Cruz rememora que en su primer contacto lo llamaban de otra forma: "De nombre era 'Luchito'. Después le pusieron de sobrenombre 'Puchero'", confiesa.
Por estos días de frío, Puchero luce sobre el torso un chaleco impermeable confeccionado por la agrupación Patas Unidas Neuquén, el cual lleva estampada una frase concientizadora: "No me lo robes... yo también tengo frío". Desde el grupo, integrado por voluntarias que cosen mantas para los perros callejeros, señalan en sus redes: "No somos modistas. Lo hacemos de corazón y a pulmón".
Al verle el chaleco, muchos transeúntes asumen que el perro busca hogar. Sin embargo, no está en adopción. Hubo vecinos interesados, pero el animal —fiel a su patrulla policial— nunca quiso saber nada con irse. "Me contaron que lo quisieron adoptar, pero no pasó nada. Se quedó en la jefatura. Tampoco nunca hubo reclamo de alguien. Ya es de acá", opina Aldana.
El escollo de los alquileres
El propio Cruz consideró en su momento llevarse a la mascota a su casa, pero se topó con las habituales trabas inmobiliarias: "Tengo una perra caniche, pero me ha costado alquilar. Es todo un tema que te acepten con mascota. Si es de raza pequeña, son pocos los que hacen una excepción; en el caso de Puchero, que es un perro grande, se complica más", sostiene.
"He llegado a pagar un porcentaje más para que me dejen ingresar con el perro. Después hubo casos de perritos que llegaron como Puchero y varios compañeros se encariñaron y se los llevaron a sus casas", agrega.
Nadie sabe con precisión el día exacto en que pisó por primera vez la Comisaría Primera, pero cada efectivo sumado en la última década guarda su propia anécdota con él. En su marcha diaria, Puchero cosechó el cariño de toda la comunidad: un perro libre y un compañero incondicional que ya es parte de la identidad neuquina, al igual que en su momento lo fue Doki, aquel entrañable perro de cola verde teñida que llamaba la atención de todos los neuquinos.
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