Superando la crisis institucional: la fortuna y la virtud de los neuquinos
La destitución de la ex vicegobernadora Gloria Ruiz, las secuelas en el gobierno de Rolando Figueroa y una oportunidad única que brinda Vaca Muerta.
La política neuquina sin dudas ha recibido un cimbronazo importante. La mujer elegida por el pueblo para conducir uno de los tres poderes del Estado, el Legislativo, ha sido destituida por una sucesión de irregularidades con el manejo del dinero público, que, tras un vergonzoso intento de defensa mediatizado, ha empeorado aún más su imagen, sentenciándola no solo a la expulsión de la presidencia de la Legislatura, sino también a una salida sin retorno de la vida político-partidaria de Neuquén.
Nicolás Maquiavelo decía que la fortuna es responsable de la mitad de las acciones de las personas, mientras que la otra mitad depende de la virtud. Para el filósofo italiano, la fortuna les da a quienes detentan el poder político, la oportunidad de ejercer su virtud, pero que, de no aprovecharla, la suerte tan caprichosa y azarosa como solo ella puede serlo, tarde o temprano se acabará, y con ella todo el poder obtenido.
Ya descubiertas las desprolijas maniobras contables de la Legislatura, da miedo pensar que hubiera sucedido con el patrimonio del Estado de haber obtenido Gloria Ruiz, los 6000 millones de pesos anuales en fondos discrecionales que intentó amarrocar hace tan solo un mes atrás, cuando la protagonista de esta historia, empujada por una sucesión de eventos afortunados pasó en solo cuatro años, de ser empleada municipal a intendenta de Plottier, de allí a vicegobernadora, para finalmente intentar ser gobernadora.
Sin dudas que, durante ese período de tiempo, la fortuna se puso del lado de Ruiz, quien, como la mayoría de los inexperimentados que aterrizan en las altas esferas de la política, rápidamente se creen iluminados y se contagian de toxinas que los hacen creer impunes y ajenos a las reglas que rigen sobre los demás mortales. Hasta que un día la buena ventura, se les acaba.
Distinta es la semblanza del gobernador Rolando Figueroa, quien es conocido por ejercer la política con astucia y determinación, más virtud que fortuna. Con el paso de los años ha demostrado conocer las formas y los tiempos políticos y como prueba de ello solo basta recordar como logró, luego de 60 años, derribar a un MPN que parecía invencible.
Dando vuelta la página de esta historia, Figueroa sabe que la vergonzosa crisis institucional vivida en Neuquén, de alguna manera afectará la imagen del espacio Neuquinizate. Sin embargo, dicha afectación no debería ser necesariamente negativa.
Si la ciudadanía votó en el 2023 en contra de “la casta política”, los privilegios, la corrupción y la impunidad, el hecho de que Figueroa no haya intentado cubrir las manchas dejadas por su excompañera de fórmula, podría ser bien visto en la sociedad. Especialmente si de aquí a las próximas elecciones legislativas, se ejerciera el poder con austeridad y claridad y si adicionalmente se tomaran medidas de fortalecimiento institucional tendientes a la transparencia.
Los desafíos que se vienen para Neuquén y Rolando Figueroa
La provincia de Neuquén tiene 2 desafíos por delante de aquí a la próxima generación:
El primero es aprovechar la ventana de oportunidad de 30 años que la transición energética brinda para los hidrocarburos neuquinos, que traerán abundante riqueza a los sectores público y privado, en lo que se constituye como la última gran chance de reconversión de la matriz productiva, que Neuquén hasta ahora solo ha soñado, pero no concretado.
El segundo desafío es como ejecutar el presupuesto público. Luego de décadas de malos manejos, el electorado está atento como nunca a las formas de la política, que ahora se observan con mayor exigencia.
Tal vez la concreción del tan mentado Ministerio de Planificación, Innovación, y Modernización, presentado por el gobernador y aprobado en la Legislatura en octubre pasado, sea la oportunidad de Figueroa para implementar estas políticas en Neuquén. Sin embargo, dicho anuncio se ha hecho esperar más allá de lo esperado. Figueroa, que de tiempos políticos sabe, quizás esté guardando esa carta para usarla como herramienta que canalice las recientes turbulencias institucionales a su favor.
El alcance y las funciones de dicho ministerio no generan tanto interrogante como si lo hace el misterio respecto de quién será la persona designada para conducirlo, de quien se espera solvencia técnica y sobre todo aptitudes morales y éticas intachables.
Impulsar Vaca Muerta, gestionar los recursos del estado con eficacia, eficiencia y transparencia, es la pelota que ahora le ha caído a los pies de Figueroa. Con suficiente tiempo y recursos a disposición, dependerá de él y de nadie más, meterla en el ángulo o patearla a la tribuna.
Neuquén es una tierra afortunada que fue bendecida con recursos naturales inconmensurables, ¿tendrá la virtud de saber aprovecharlos?
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