La cantante y poeta se presentará con un recital poético La Loreto y el Pibe. En su gira celebra la música popular con una trama sobre las vidas travestis.
La artista tranvesti sudaca Susy Shock presentará “La Loreta y Pibe Roto”, en formato de lecturas performáticas con música en vivo junto al Dúo Bazán-Bonillo y Garnier. La función será el viernes 17 de abril a las 21 en el Teatro Desafíos donde la compositora aseguró que vuelve para discutir "un futuro y un mundo".
En diálogo con LM Neuquén la "poeta de la barbarie", actriz, también docente y referente del colectivo travesti-trans conversó sobre su gira autogestiva- como su trayectoria, que empezó en su Ciudad de Buenos Aires natal hace 30 años- y por la que recorre el país con una propuesta que mezcla literatura, canciones y escena.
"Ahí estoy yo, no es algo que aprendí a ser, sino que vino conmigo", continúa al respecto de sus orígenes pampeanos y tucumanos a los que llama "mi arrorró". Y afirma: "Es el sentido, sobre todo cuando me empecé a quejar por el mundo, me di cuenta que soy de acá, que soy de esas melodías, que soy de esa forma de pensar, de mirar".
Susy llega "trans pirada", sin pedir permiso, con el recuerdo de cuando se presentó con la Banda de los Colibriés en 2025 y el público de Neuquén llenó la sala, entusiasta por escuchar a la autora del poema sobre los besos que rajan la tierra y al mismo tiempo la construyen, la que propicia continuar el legado de Pedro Lemebel, y que otros sean lo normal, conjura un nuevo encuentro.
Susy Shock presenta La Loreto y el Pibe en Neuquén
—Venís a Neuquén con lecturas performáticas y música en vivo. ¿Qué se va a encontrar el público?
—Estamos recorriendo el país con una propuesta que se inscribe en la historia de los recitales poéticos, donde la poesía da paso a una canción y la canción contesta o reafirma una poesía. Presentamos la novela nueva La Loreto y el Pibe junto a Andrea Bazán y Bonillo, las guitarristas que me acompañan hace tantos años, y Garnier haciendo un personaje que metaforiza ese diálogo entre canciones y poesías. Es un recital poético, un changüí amoroso de canciones al final, recorriendo el país y aportando belleza.
—Tu obra siempre dialoga con la música popular argentina. ¿Qué significa para vos?
—En la música popular me encuentro yo. Esta es mi historia, mi identidad, mis olores, mi forma: mi viejo pampeano, mi vieja tucumana. No es algo que aprendí a ser, vino conmigo. Es mi arrorro. Cuando empezás a viajar por el mundo te das cuenta que sos de acá, de esas melodías y esa forma de mirar.
—Tu gira es autogestiva. ¿Qué implica recorrer el país de esta manera?
—La autogestión es la base de mi aprendizaje con el teatro. Empecé muy joven y ahí aprendí eso. En este contexto de ausencia del Estado, empoderamos esa parte que ya tenemos. Yo conocí el país así: me llevaron grupos humanos de distintos rincones que hacían sus fiestas para juntar plata y llevar a la bandada de Colibríes. Estoy hablando de antes de la ley de matrimonio igualitario. Ese circuito quedó armado, esa red de afectos está instalada y una vuelve a llamar a esa complicidad para construir.
—¿Qué cambia cuando se presenta fuera de Buenos Aires?
—Hay algo de estar lejos del centro que te da otra dimensión. Somos un país andando, contando, cantando, sufriendo, pero también celebrando cosas muy bellas que no son absolutamente propias.
—¿Quiénes son estos personajes?
—La Loreta puede ser cualquiera de nosotras. Pibe Roto es una historia de amor hiperpresente y superreciente. Son distintas épocas donde el recorrido es lo travesti: como identidad, pero también como resultado del camino en un país que dimos vuelta y que nos posibilitó el amor. Somos las mismas personas aunque todo esté absolutamente horrible, nuestra pisada travesti es otra y se va a notar para reconstruir este país.
“El colectivo travesti trans tiene que tirar puentes”
—Tu trabajo mezcla arte y activismo. ¿En qué momento estamos hoy?
—Necesitamos instalarnos desde la idea de construir puentes. El colectivo travesti trans tiene que animarse a salir solamente de lo testimonial y del dolor —que lo tenemos— porque es un mundo que nos debe todo. Tenemos que tener la audacia de construir puentes porque solas no vamos a poder.
—Trabajás hace años con talleres de escritura para identidades travestis y trans. ¿Qué significa escribir?
—Encontrar la voz propia. Para mi comunidad es esencial decir desde una misma, sin interlocuciones ni amadrinamientos. Somos generaciones que estamos escribiendo por primera vez, y es fundamental que nuestra voz se alce.
—Te definís como “artista trans sudaca”. ¿Por qué esa forma de nombrarte?
—Esa definición sintetiza políticamente el punto de partida desde donde quiero dialogar. Desde esa trava sudaca que soy porque desde ahí propongo un mundo. Maite Amaya decía "dejar esos cuerpos cavando tuneles para empezar a ser esos cuerpos construyendo puentes". Yo necesito que nos instalemos y vibremos desde ahí. El colectvo travesti debe animarse a salir de los testimonial y el dolor, que lo tenemos, es un mundo que nos debe todo y ha destruido todo, pero temos que tener esa audacia de construir puentes porque solas no vamos a poder, y porque inclusive nuestra agenda se empieza a abrir. En un momento donde van contra los glaciares, contra los recursos y contra la naturaleza, ser travesti trans tiene que ser la disidencia de decir que por ahí no es. No solo discutir género y sexualidad, sino discutir un mundo y un futuro.
—¿Qué te da miedo hoy?
—Tengo miedo a que el miedo nos impida romper todo lo que hay que romper para construir lo nuevo, aunque incomode o no esté previsto. Ser travesti debería ser sobre todo eso.
—Mirando hacia atrás, ¿qué le dirías a la Susy que empezaba?
—Yo soy quien soñó cuando era chica. No puedo más que estar agradecida con esa audacia de animarme a soñar.
Entradas para Susy Shock en Neuquén a través de Colectiva Fuegas
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