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La Mañana San Martín de los Andes

Todo listo en San Martín de los Andes para la Fiesta Nacional del Montañés

La tradicional celebración cordillerana tendrá una nueva edición con sus tradicionales atracciones. Hay un "Plan B" en caso de condiciones meteorológicas adversas.

La ciudad de San Martín de los Andes se prepara para vivir una nueva edición de la Fiesta Nacional del Montañés, una de las celebraciones populares más representativas de la Patagonia.

La 45° edición tendrá lugar el domingo 23 de agosto en el centro de la localidad y, en caso de condiciones climáticas adversas, se realizará el domingo 30 de agosto. La organización estará a cargo de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de San Martín de los Andes.

Con más de cuatro décadas de historia, la Fiesta Nacional del Montañés representa uno de los principales encuentros culturales de la región y constituye una expresión de la identidad histórica de la ciudad. La celebración pone en valor las tradiciones de montaña, el trabajo forestal y el patrimonio cultural que forman parte de la historia de la comunidad.

Hacheros, preparados

Como cada año, el tradicional Concurso de Hacheros será la actividad central de la jornada. También se desarrollarán las competencias de Hacheras, Hacheritos, Motosierra y Sierra Corvina, que convocan a participantes de distintas localidades y mantienen vigente una práctica que combina destreza, esfuerzo y tradición.

La programación incluirá además el desfile tradicional, la presentación de la Fanfarria "El Hinojal", la entrega de premios y el sorteo de la rifa oficial de la fiesta. Estas actividades estarán acompañadas por la participación de instituciones locales y propuestas que fortalecen el carácter comunitario del evento.

Uno de los momentos más esperados volverá a ser el encuentro alrededor del chocolate caliente y las tortas fritas, una tradición que año tras año reúne a familias, vecinos y turistas en un espacio de convivencia que refleja el espíritu de la celebración.

La Fiesta Nacional del Montañés convoca a más de 4.000 personas en cada edición y se ha consolidado como un atractivo turístico y cultural de relevancia para la provincia. La propuesta combina competencias tradicionales, expresiones culturales y actividades recreativas que permiten a los visitantes conocer parte de la historia y las costumbres de la región.

De esta manera, San Martín de los Andes renovará una celebración que forma parte de su identidad y que, a lo largo de los años, ha logrado preservar el legado de las comunidades de montaña, fortaleciendo el vínculo entre la cultura, la naturaleza y el turismo en uno de los destinos más emblemáticos de la Patagonia.

Ruta de los Siete Lagos

La Ruta de los Siete Lagos es uno de los grandes clásicos de Neuquén. Un camino recorrido, fotografiado y contado miles de veces que, con la llegada del invierno, vuelve a sorprender. La nieve se posa sobre las montañas y las ramas de los árboles, el bosque adquiere otros tonos y los lagos conservan ese azul profundo que, entre tanto blanco, parece todavía más intenso.

Entonces el viaje cambia. La ruta deja de ser solamente el camino que une San Martín de los Andes con Villa La Angostura y se convierte en parte de la experiencia. Cada curva descubre un paisaje diferente; cada claro entre los árboles deja asomar una montaña; cada mirador invita a detenerse unos minutos y contemplar el silencio de la cordillera.

El recorrido forma parte de la Ruta Nacional 40 y atraviesa dos de las áreas naturales más importantes de la Patagonia: los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi. A lo largo del camino aparecen los siete lagos que dan nombre al circuito: Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo.

El viaje puede comenzar a orillas del Lácar, en San Martín de los Andes. Desde allí, la ruta se interna progresivamente en la cordillera, acompañada por lengas, coihues y cipreses que durante los meses más fríos dibujan un paisaje completamente diferente al del verano.

Machónico sorprende desde su mirador, rodeado por el bosque. Más adelante, Falkner y Villarino aparecen casi como una pausa entre las montañas, separados por un breve tramo de camino. El Escondido se descubre entre la vegetación y, hacia el final del recorrido, Correntoso y Espejo anticipan la cercanía de Villa La Angostura.

En invierno, incluso los lugares conocidos parecen otros. Una nevada durante la noche, una nube descendiendo sobre el bosque o un rayo de sol atravesando la montaña pueden cambiar completamente una postal en cuestión de minutos. Quizás por eso este recorrido nunca es exactamente el mismo.

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