Adrián Peressini, entrenador y presidente del Club Unión de Mayo de Neuquén, denunció una salvaje agresión en un partido de fútbol – con patadas en el piso- mientras cumplía de funciones como árbitro, y reveló una difícil historia personal, sobre la operación de unos de sus hijos.
El hombre quedó tirado en el suelo durante la discusión de un partido y atribuyó el violento acto al equipo La Favela, de Barda del Medio, y dos jugadores que no sólo lo increparon, sino que quedaron filmados en un video que se viralizó en las últimas horas.
“Hace un tiempo empecé a arbitrar, fue algo que siempre me gustó, y porque, además, necesitaba oxigenar la economía de mi casa. Me fui metiendo cada vez más y árbitro cerca de 30 partidos por semana”, dijo el entrenador, quien además fue vicepresidente de la Asociación Infantil Fútbol Oeste Comunitario (AIFOC).
El árbitro y entrenador, que es conocido en el oeste neuquino, posteó una dramática historia de tras de la salvaje agresión, más allá de cualquier eventualidad que en la dinámica del partido.
“Anoche me pegaron, y me pegaron feo. No les alcanzó con casi noquearme, me patearon la cabeza en el piso, me la pisaron, totalmente indefenso, sin tener miramientos sobre mi vida”, sostuvo Peressini, en el relato que posteó en su cuenta personal de Facebook.
La polémica vino en un partido disputado el pasado jueves por la noche cuando Peressini intervino en una violenta jugada y el fallo arbitral generó una verdadera trifulca, que quedó registrada en las cámaras.
Y acotó: “Somos humanos y como nos equivocamos en la vida diaria, nos podemos equivocar en un fallo o en varios. Nada justifica tanta saña, tanta barbarie, tanta locura”.
“Este mes se volvió una misión extra, arbitrar y juntar plata, después de dos años de pelear con ISSN operan a mi hijo Theo, pero no me cubre parte de la operación y estoy juntando la plata día a día. Cuando llegué a casa, me abrazaban mis hijos, lloraban como nunca los había visto, me pedían que no vaya más, ya está papá, vendemos nuestra Play o nuestras bicis y juntamos la plata. Entendí que en casa las cosas las había hecho bien”, dijo el árbitro, en un posteo que tuvo repercusión y generó el repudio generalizado.
“Hoy más frío, me siento humillado, abatido, totalmente triste, siento que casi no la cuento, me viene el recuerdo de sentir un puntinazo en la nuca y que se me apagó la tele”, sostuvo Peressini, en la descripción del momento de la agresión.
El árbitro agredido le dio intervención judicial a la agresión, pero se lamentó en las redes sobre la situación violenta que atraviesa a un sector del fútbol.
“Me arruinaron, es la verdad, me sacaron del camino. Hoy ellos están en una cancha de vuelta, yo solo quiero estar en casa con mi familia”, expresó.
Según contó en el posteo, “el equipo agresor se llama La Favela y los agresores se llaman F.T. y R. T.”.
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