Nicolás Furtado: "Diosito es lo más importante que hice"

El actor dio detalles de cómo será El marginal 2 y de cómo volvió a meterse en el papel de pibe chorro que lo depositó en la popularidad.

Por Paula Bistagnino / Especial

La semana pasada se conoció el tráiler de El marginal 2, la segunda temporada de la serie más exitosa de los últimos años en la Argentina, la que arrasó con los premios Martín Fierro de 2016 y que ahora se estrenará por la TV Pública, Universal Channel, Netlix. Y no sólo Diosito volverá a estar, sino que después del gran éxito del personaje en la versión anterior, ahora será aún más protagonista este chico preso que es en parte víctima de una familia de delincuentes. Y Nicolás Furtado es el actor uruguayo que gracias a este papel –aunque ya se había destacado en Educando a Nina- saltó a las grandes ligas de la ficción argentina.

Pero El marginal 2 no es la continuación de la historia, sino la precuela, es decir, lo que pasó antes de lo que ya se vio. Entonces lo que se verá es poco previsible y hasta el propio Furtado tuvo que interiorizarse en el pasado de su personaje. Y lo hizo con placer. Tanto que a pesar de que tiene un doble de acción, hace todas las escenas que le tocan aunque sean de riesgo o aunque impliquen mucho desgaste. “Estuve toda la vida queriendo ser actor y mientras pueda quiero hacerlas yo”.

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Vuelve Diosito, ¿cómo es volver a hacer un personaje?

No me había pasado nunca hasta ahora, así que es la primera vez. Pero en estos dos años que pasaron desde que se hizo la primera hasta la segunda, lo iba practicando cada tanto porque tenía miedo de olvidarme, o porque quería tenerlo a flor de piel. Así que en casa cada tanto me ponía los dientes y lo hacía.

¿Tuviste que volver a verte?

Claro, a diferencia de otros trabajos que me pongo a investigar busco en internet, en libros o con experiencias de otras personas, esta vez fue un poco volver a verme. Miré mucho mi primer Diosito: tenía que retomar sus guiños, sus gestos, su forma de moverse y, a la vez, contar otro Diosito, porque es el anterior al otro.

¿Qué podés contar de Diosito?

Este Diosito es de tres años antes. Así que todavía no se convirtió en el que todos ya conocen y entonces hay que manejar eso: hay continuidades pero también hay cosas que todavía no estaban en su personalidad y su psicología. Todavía no están las cosas que va a ir ganando con los años dentro de la cárcel. Entonces es un poco más inocente, ingenuo, menos cínico, menos peligroso…

Pero la serie no es menos violenta ni oscura…

No, no. Mucha violencia. Muchas peleas en el patio y en los pabellones. La verdad es que se pone más oscura, más picante, digamos. Hay escenas terribles, en lo que se ve y también difíciles de grabar, y en las que tenemos que coordinar muchas cosas, que somos mucha gente, que tenemos que estar muy concentrados porque es todo muy cronometrado y si sale mal algo hay que hacer todo de vuelta.

¿Cómo es actuar en una cárcel?

Ya hay una energía que creo que nos sirve. Un poco ya nos apropiamos del lugar, así que es medio nuestro y el set que hizo la gente de arte es impresionante. Pero ha quedado mucho si uno recorre los pasillos de arriba, lugares donde no grabamos y que quedaron iguales: ves las paredes escritas y te trasladás a lo que debe haber sido eso cuando funcionaba como cárcel.

¿Imaginabas esto cuando leíste por primera vez el guion?

No, no, para nada, apenas supe de qué era y todo hice todo lo posible para estar ahí.

En la película Perdida sos policía y también tenés una escena muy fuerte…

Sí, es una escena fuerte y me gustó mucho hacerla. Pero además fue una de las razones que me convencieron cuando leí el guion. Además del personaje en sí, que es tan opuesto a mí y tan opuesto a todo lo que hice. No tiene una composición tan grande como otros personajes que hice, no sólo Diosito, pero tiene mucho trabajo desde la apariencia física y de sus pensamientos. Es mucho más sutil y contenido que los otros, y eso también tiene su desafío.

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--> ¿Y Soledad Fandiño?

Esta semana empezó a circular un rumor inesperado. Lo primero que se anunció fue la separación de la actriz Soledad Fandiño del cantante de Calle 13, René, con quien estuvo varios años y tiene un hijo de 3.

Lo cierto es que, junto con la confirmación de la noticia de la ruptura de la pareja, empezó a decirse que ella ya había encontrado consuelo e incluso que hasta esta podría ser la razón de la separación: según contaron en Los ángeles de la mañana, Soledad “cambió a René por Nicolás, quien fue su compañero en la novela Fanny, la fan, ficción que se emitió el año pasado.

Las fuertes versiones indican que los actores se habrían encontrado en un boliche y estuvieron a los besos.

--> ¿Y este chico quién es?

La pregunta empezó a circular cuando Nicolás Furtado apareció en los avances de Educando a Nina, lookeado como un cuartetero cordobés y en el papel de uno de los tres galanes de Griselda Siciliani.

Así, casi sin preámbulos, el uruguayo de 30 años se metió en la pantalla televisiva argentina en su franja de mayor rating y en el programa más exitoso del 2016. Pero detrás de lo que se vio todos los días por Telefe, hay una formación actoral de más de una década desde que a los 16 años decidió que quizá era la actuación lo que lo apasionaba y, a pedido de su padre farmacéutico y su madre docente, se puso a estudiar.

El mensaje había sido: “Hacé lo que quieras, lo que te guste, pero hacé una sola cosa y hacela bien, en serio”. Y así lo hizo. “Tenían razón”, dice ahora Nicolás, de perfil bajísimo y de una parsimonia al hablar que nada tiene que ver con sus personajes en la tevé.

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