Oreiro se desata y manda a todos al infierno

La actriz regresó a la pantalla grande con una comedia en la que pierde los estribos y se rebela ante las situaciones en las que se sentía subordinada. Diego Torres, Fernán Mirás, Radagast y Gimena Accardi completan en elenco de la remake de Sin filtro.

Luego de sorprender con su corte de pelo, conquistar a la platea futbolera con el hit del Mundial de Rusia “United by love” y calentar la pantalla con los avances de Re loca, Natalia Oreiro ya está en las salas con la remake argenta de la comedia chilena Sin Filtro (2016), para hacer reír y cumplir el sueño de muchos espectadores: desatarse y mandar a todo el mundo al infierno.

En la ópera prima del director Martino Zaidelis, la actriz se pone en la piel de Pilar, una especialista en publicidad que ve cómo su mundo comienza a desmoronarse a partir de la mirada ajena, pero también de su continuo agachar la cabeza y cerrar la boca ante situaciones que la exasperan y subordinan. Su pareja (Fernán Mirás) se aprovecha de ella, el hijo de este la vive, su jefe (Agustín Radagast) la minimiza y prefiere que dé un paso al costado en decisiones estratégicas, y su ex novio (Diego Torres) la ronda mientras prepara su boda con una wedding planner obsesiva (Gimena Accardi).

Anestesiada por sus vínculos, un día, por obra de un amuleto, no sólo comienza a darse cuenta de la verdadera cara de quienes la rodean, sino que se anima a gritarles su verdad, la que comenzará a posicionarla en un lugar incómodo para todos.

“Esta película llegó en el momento justo, porque tenía ganas de volver a la comedia familiar, venía de muchos dramas. Desde el primer momento me encantó, me sentí identificada con mi personaje”, aseguró Oreiro.

Basta: “La película te invita a hacerte preguntas que tienen que ver con la dignidad”, sostuvo Natalia.

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