Agentes especializados de la Dirección General de Aduanas secuestraron un cargamento de caños de cobre importados de manera irregular desde Bolivia. Además, se cree que la mercadería, valuada en más de $6 millones, habría ingresado al país por un paso fronterizo no habilitado. El operativo fue realizado por agentes aduaneros junto a Gendarmería Nacional.
Todo comenzó cuando un automóvil procedente de Bolivia que se dirigía al interior del país llegó a un control de ruta en Aguaray, Salta. Al personal aduanero le llamaron la atención 11 cajas de gran tamaño que iban a bordo del vehículo.
Ante las preguntas de los agentes de la Aduana, el conductor dijo que transportaba caños de cobre y fue en ese momento que le solicitaron la documentación para verificar la legalidad de la mercadería. En ese momento, el hombre produjo un remito que tenía importantes inconsistencias.
Tras ello, los agentes aduaneros verificaron el contenido de las 11 cajas y constataron la presencia de 70 rollos de caños de cobre —comúnmente usados para refrigeración—, todos de diferente extensión y grosor. El valor estimado de la mercadería asciende a $6.260.000.
Cabe destacar, al verificar que los productos no contaban con documentación respaldatoria suficiente, se presume que habrían sido importados de manera irregular. En ese marco, el personal de la Aduana secuestró la totalidad de los caños de acuerdo a lo que establecen los artículos 985 y 987 del Código Aduanero.
Asimismo, la Aduana dio comienzo a una investigación a fin de determinar si se configuró el delito de contrabando —o en su defecto, de encubrimiento de contrabando— en los términos del artículo 872 del Código Aduanero.
Cocaína líquida rumbo a Nueva Zelanda
A su vez, la Aduana desarticuló un intento de contrabando de más de 3 kg de cocaína que iba rumbo a Nueva Zelanda: la sustancia se encontraba dentro de un envío postal en forma líquida, impregnada en ropa y camuflada dentro de un frasco de edulcorante.
Agentes especializados de la Dirección General de Aduanas acudieron a inspeccionar la encomienda luego que la empresa DHL diera una alerta. A partir de los parámetros de riesgo aportados por el organismo, la firma logística había separado 3 envíos sospechosos en su predio de Mataderos.
Un binomio de guía y can aduanero realizó un control no intrusivo sobre las cajas y, en efecto, frente a una de ellas, el can de la Aduana exhibió un comportamiento compatible con la presencia de estupefacientes. En ese marco, con la debida autorización judicial, el personal del organismo procedió a su inspección exhaustiva.
Cuando los agentes de la Aduana abrieron el paquete, algunos detalles de sus contenidos llamaron su atención: había ropa con un peso que parecía excesivo y un frasco de edulcorante con una sustancia líquida en su interior. El personal aduanero decidió realizar sendos narcotests sobre las mercaderías, que dieron positivo de cocaína en ambos casos.
El subsiguiente análisis de los especialistas en narcóticos de la Aduana determinó que el envío llevaba nada menos que 3.430 gramos de la mencionada sustancia ilítica. Aunque en la Argentina esa cantidad de droga puede comercializarse en USD 51.450, su valor asciende a USD 686.000 en el país al que iba dirigida, Nueva Zelanda —un aumento de más del 1200%.
Por orden del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N2, a cargo del Dr. Pablo Yadarola, la Aduana secuestró los estupefacientes. Por su parte, el magistrado ordenó continuar con la investigación.
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