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La Mañana Javier Milei

Así era Javier Milei: el "Peluca" previo a la figura política que se transformó en el presidente electo

Con una impronta más propia de una estrella de la web que de un político, el presidente electo fue cultivando a sus seguidores a paso firme.

Javier Milei fue muchas otras personas antes de ser el presidente electo. Fue un niño ávido de interés por el fútbol. Fue un adolescente cuya curiosidad fue captada por "la tablita cambiaria" de Martínez de Hoz y decidió meterse de lleno en la economía. Fue un joven que hizo una pasantía fallida en el Banco Central, experiencia que con el tiempo se convertiría en una herida que aún hoy conserva abierta. Fue un docente universitario que no supo manejar los modos y debió dejar su puesto. Fue empleado de Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios más grandes del país. Y, luego de todo eso, fue una estrella en ascendencia. Su "consagración" llegó con la web. No porque fuera una figura nativa, claro; sino por los recortes de sus intervenciones en programas televisivos.

Javier Milei fue muchos otros "Javier Milei" antes de ser el presidente electo. Fue una persona que fluctuó constantemente en sus intereses. Fue un dirigente que supo elogiar a quienes hoy critica y criticar a quienes hoy elogia. Nada que lo aleje de lo humano, por cierto: hay que ver cuántos podemos resistir un archivo cada uno de nosotros. Fue también un hábil declarante, que encontró el nicho en su modo de expresarse y captó un sector de la sociedad que no podía poner en palabras su descontento. Fue político aún cuando desconfiaba de la política.

El perfil de Javier no se construyó de un día para otro. Nadie que hubiera visto a aquel joven que atajaba en las inferiores de Chacarita Juniors podría haber pensado que, décadas después, sería un economista a punto de asumir el mando del país como presidente. Nadie que lo hubiera visto como pasante en el BCRA, siendo el único de aquella camada que no logró la extensión de contrato, creería que iba a ser quien decidiera el futuro del Banco desde el Poder Ejecutivo.

Para comprender la impronta que hoy posee La Libertad Avanza, y por qué ese Milei irascible y a veces hasta altanero causó tanto impacto en la juventud, es necesario retroceder un tiempo. Y no necesariamente a la niñez o la adolescencia. De hecho, alcanza con remontarse una década atrás.

El primer video subido a YouTube con "Javier Milei" como título, allá por septiembre de 2014:

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A mediados de 2013, Javier Milei comenzaba a tomar cierta notoriedad en el ámbito de los medios de comunicación. Sin embargo, sus participaciones se limitaban a escuetas columnas de opinión en algunos diarios como La Nación, El Cronista o Infobae. Pero había algo en su forma de encarar algunas explicaciones que parecía sugerir un potencial para adaptarse a otros medios. Y entre aquellas primeras experiencias gráficas y los contactos que le daba ser asesor de Eurnekian en Corporación América, llegó la primera gran chance, un tanto de casualidad y un tanto por destino.

La historia cuenta que el primer encuentro fue casual, en una parrilla de Palermo que quedaba a metros de América TV. El medio televisivo estaba cerca de la Corporación América, y los trabajadores de ambos lugares solían comer en la zona. Allí, Javier Milei se cruzó con Alejandro Fantino, quien rápidamente quedó cautivado por la forma de ser del libertario. Allí llegó la primera invitación a Animales Sueltos, y fue el despegue.

Para la historia quedarán anécdotas como las que más de una vez contaron productores de aquel programa respecto a cómo debían pedirle a Milei que se calme durante los cortes, luego de pelearse a los gritos o insultar a invitados. Y si Animales Sueltos fue el despegue, Intratables fue sin dudas el trampolín decisivo.

A medida que fue ganando espacio en los medios, pasó de ser una opinión ocasional a invitado recurrente, y luego se acomodó como panelista. Al mismo tiempo, recortes de sus videos empezaron a viralizarse en redes sociales y en YouTube, y su fama creció exponencialmente. El libertario sabía captar algo más, un público joven, que se encontraba a la deriva dañado por un gobierno macrista de flojo desempeño y los albores de un "albertismo" que sería un fracaso.

En 2021 llegó el quiebre. Decidió ingresar al mundo de la política con La Libertad Avanza, una especie de alianza con otras fuerzas libertarias. Acompañado por Victoria Villarruel y Ramiro Marra (quien ya era conocido por sus participaciones financieras en YouTube, y que conoció a Milei como su profesor en la universidad), Milei pasó de ser "el Peluca", como lo conocían sus seguidores, a convertirse en un candidato serio dentro del panorama político nacional. Las legislativas fueron su primera gran prueba, y las pasó con éxito.

Anécdotas de su primera visita a Alejandro Fantino, por el canal "amigo" de LLA, BreakPoint:

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Planteando un modelo "antipolítico", sus primeras declaraciones por aquellas épocas ya mencionaban a "la casta" como los grandes enemigos. Su propuesta era disruptiva: un outsider que venía a "destruir todo", que ya hablaba hace tiempo de su odio al Banco Central, y que era un personaje excéntrico. Por caso, en 2018 protagonizaba una obra de teatro llamada "El consultorio de Milei", con dirección de Nito Artaza.

Su creciente relevancia lo llevó incluso a aparecer cada vez más en los diversos ámbitos de opinión. La revista Noticias lo consideró la 4° persona más influyente del país en su listado del 2021, cuando solo dos años atrás había aparecido en el puesto 27, y antes ni siquiera figuraba.

Toda esa exposición lo llevó a ser muy denostado por quienes no adhieren a su ideología y sus formas, pero sobre todo a ser adorado por sus seguidores, quienes lo toman casi como una guía espiritual. Javier Milei fue siempre un buen economista, pero sus propios colegas aseguran que el personaje le ganó al teórico, y que con los años se fue alejando cada vez más de ese mundo para crear un personaje. Mal no le fue, digamos.

Su propuesta captó a una juventud desmovilizada, que no lograba ser seducida por ninguna fuerza política. Jóvenes que señalaban la "corrupción kirchnerista", que apuntaban contra "el zurdaje y el progresismo", que aseguraban no querer "más de lo mismo"... en definitiva, una enorme masa de gente que no tenía donde volcar su enojo con la situación política. Y en ese contexto, Milei se constituyó en el vehículo perfecto: alguien que viene de afuera, que les dice "yo soy uno de ustedes, no nos van a robar más".

Sin pelos en la lengua, Milei no tuvo problema en pegarle a todos a lo largo de estos años. Le pegó al kirchnerismo, le pegó a la izquierda, le pegó a Juntos por el Cambio. Le pegó por igual a Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Sergio Massa, Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Raúl Alfonsín... No le quedó una figura política por cruzar.

Para los canales, Milei era rating asegurado. Aquí, en el programa de Guido Kaczka imitando a Leonardo Favio:

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En los últimos días, muchos medios analizaron los movimientos de ajedrez que se suceden dentro de LLA, en los que no termina de quedar claro si es el rey o si es simplemente un alfil más de un poder superior. Quienes creen que el conductor es Mauricio Macri aseguran que se lo ve desorientado. Sin embargo, quienes creen que todo está en la cabeza de Milei, mencionan la palabra "pragmatismo". Pragmatismo, por ejemplo, para pactar con un PRO al que había criticado en decenas de oportunidades.

Si de ser pragmático se trata, ya tuvo antecedentes. Años atrás aparecía acompañado por López Murphy, quien lo llevaba a su lado a distintos programas y presentaciones de libros. Sin embargo, a medida que Milei fue adoptando una postura cada vez más irascible, López Murphy le soltó la mano. En aquel momento alegó que "nunca" había visto ese tipo de expresiones en el movimiento liberal, del que él supo ser referente.

Fue pragmático también con su camino. De un medio a otro, de una plataforma a otra, de una propuesta a otra. Con un equipo reducido, empezó a sumar piezas estratégicamente pensadas. Un ejemplo es Santiago Luis Oria, el cineasta que en aquellos albores de LLA se sumó para crear algunas piezas que se viralizaron rápidamente a modo de película.

Milei se vendió a si mismo como un antipolítica. A los gritos en los canales de televisión, rompiendo una piñata del Banco Central en el teatro, discutiendo en los paneles e insultando en YouTube a los demás partidos. Aseguró que no venía de un partido tradicional, sino que eran un movimiento libre. En aquellos primeros movimientos, nada presagiaba el avance del partido a un movimiento casi dogmático como el que hoy maneja.

Supo medir el termómetro social como pocos han hecho, siendo quizás Mauricio Macri uno de los grandes exponentes. Y así fue construyendo su camino hacia el éxito. Pocos hubieran imaginado allá por 2013 que aquel invitado ocasional a los programas podía ser más que un medio para capturar rating. Los medios fueron, sin duda, grandes propulsores de su imagen.

Con paciencia, Milei construyó el personaje perfecto para canalizar el enojo social. Solo una década después, pasó de su primera invitación a Animales Sueltos a ser el presidente electo. Antes de ser Javier Milei, supo ser "el Peluca", un polémico personaje que parecía imposible de domar con el micrófono en la mano. Hoy, a la distancia, cambiaron muchas cosas en torno a su partido; pero algo se mantiene inalterable: su potencial para adaptarse a cualquier escenario.

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