Cambio climático: Nación le baja la persiana y el desmarque golpea a las provincias
La cartera de Ambiente está acéfala y se retira el financiamiento para programas federales que ahora recaen en los gobernadores.
Las recientes renuncias de Fernando Brom a la subsecretaría de Ambiente de Nación y la de Antonio José Mauad al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) dejan virtualmente desguarnecidas dos áreas sensibles en el país que ya venían golpeadas por el desfinanciamiento, el recorte de personal y el desinterés oficial por sostenerlas.
No se trataría, sin embargo, de dimisiones coincidentes o casuales (algo frecuente en la administración libertaria), sino de una ratificación en los hechos de ignorar en forma definida la cuestión climática y ambiental.
Todo parece indicar que hay ya una molestia evidente en el gobierno por tener que ocuparse de organismos que no recaudan o estimulan inversiones y que, en todo caso, las que deberían ocuparse de tal minucia son, una vez más, las provincias con sus propios recursos y presupuestos.
En el caso de la Subsecretaría de Ambiente, Brom pasó por el cargo con más penas que gloria. Desde su asunción en 2025, su gestión estuvo marcada por severos achiques presupuestarios y ajustes en la estructura del organismo, entre ellos la eliminación de la Dirección de Cambio Climático, que era sostenida mayormente con fondos internacionales.
Falta de idoneidad
Desde sus primeras declaraciones, Brom reconoció que no era un especialista en temas ambientales (venía del ámbito empresarial) sostuvo que su rol estaría centrado en la gestión, la articulación de políticas con las provincias y la supuesta búsqueda de consensos.
Sin embargo, las organizaciones ambientales le cuestionan al exfuncionario que, mientras fue subsecretario, no presentó un Plan Nacional Ambiental, no impulsó una nueva estrategia nacional de conservación de la biodiversidad, no lanzó programas federales de restauración de ecosistemas, ni promovió políticas públicas de gran alcance para enfrentar la crisis climática.
Tampoco, argumentan, se anunciaron reformas orientadas a fortalecer la protección de los bosques nativos, mejorar los sistemas de prevención de incendios forestales o ampliar las herramientas de adaptación frente a eventos climáticos extremos.
En esa línea, en su Informe Ambiental 2026, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) advirtió que, desde que asumió, el actual gobierno nacional hizo de su “negacionismo climático” una suerte de bandera.
FARN remarcó que, en materia ambiental, “la degradación institucional ha sido significativa”. Y recuerda que el Ministerio de Ambiente, luego de haber sido reducido al rango de subsecretaría, su presupuesto registró un recorte real del 79,4% en relación con los fondos ejecutados en 2023. En 2025, añade, el ajuste se profundizó: la Subsecretaría de Ambiente presentó una caída real del 80,8% respecto de 2023.
Para 2026, en caso de ejecutarse la totalidad de los fondos previstos, se proyecta una reducción real del 79,6% en comparación con 2023, remarca FARN.
Además, advierte que, tras la reforma de la Ley de Glaciares, se profundizó una “tendencia orientada a transferir facultades a las provincias, en una aparente estrategia de desplazamiento de responsabilidades que, por mandato constitucional, corresponden al Estado nacional”.
Investigadores, especialistas, organizaciones ambientales y distintos sectores académicos señalaron que la Subsecretaría perdió protagonismo dentro del Gobierno y dejó de ocupar un lugar central en debates relacionados con incendios forestales, biodiversidad, cambio climático, recursos naturales y ordenamiento territorial.
Por ahora no se sabe quién ocupará el puesto vacante en este organismo y eventualmente cuál será el rumbo a seguir: un golpe de timón; o, por el contrario, la continuidad de un declino ambiental que no deja de acentuarse.
Tensión en la meteorología oficial
En cuanto a la salida de Mauad al SMN, su dimisión ocurrió en el marco de una creciente tensión entre las autoridades nacionales y los trabajadores del SMN, quienes alertaron sobre un proceso de debilitamiento de la estructura técnica y operativa.
El panorama en este organismo es similar al de Ambiente, con la particularidad que su función es producir información científica para prevenir riesgos y tomar decisiones frente a fenómenos naturales.
Sus sistemas de alerta, por ejemplo, permiten anticipar tormentas severas, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, nevadas extremas, sequías y fenómenos asociados al cambio climático.
La información y datos que elabora el SMN son utilizados por organismos de emergencia, gobiernos provinciales y municipales, productores agropecuarios, aeropuertos, fuerzas de seguridad y sectores energéticos.
La ausencia de políticas públicas en ambos organismos no solamente se evidencia con sostenidos recortes presupuestarios y despidos de personal, sino en una postura de minimizar su importancia para la seguridad y protección del patrimonio ambiental pese a las innumerables evidencias científicas que aconsejan lo opuesto.
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