La caída (en un solo día) de dos sesiones en Diputados rompió todos los cálculos que tenían los bloques del oficialismo y la oposición para terminar el año. Ambas se derrumbaron el jueves pasado. La primera fracasó a partir de la decisión de Juntos por el Cambio de dejar sin quórum la ratificación de Cecilia Moreau al frente del recinto, como represalia a su decisión de dejar sin efecto las designaciones de los cuatro representantes de la cámara en el Consejo de la Magistratura. El cuerpo no quedó acéfalo. Sus autoridades seguirán en funciones gracias al artículo 37 del reglamento interno, pero la demostración de fuerza opositora llegó como un vuelto por los consejeros en suspenso y logró frustrar la preparatoria que esperaba Moreau para concluir con el interinato de cuatro meses que comenzó a principios de agosto, cuando fue elegida para reemplazar a Sergio Massa, que había aceptado conducir el Ministerio de Economía que Martín Guzmán dejó vacante un mes antes.
En la elección de agosto los representantes de JxC se abstuvieron de respaldarla como una forma de restarle legitimidad. La predisposición inicial para la preparatoria de este 1° de diciembre era respaldarla, pero todo cambió apenas resolvió dejar sin efecto la resolución que había firmado el 17 de noviembre. Ese día ratificó las designaciones para el Consejo de la Magistratura de Vanesa Siley (FdT) en representación de la primera minoría; de Álvaro González (PRO) como consejero de la segunda minoría y de la radical Roxana Reyes por la tercera. En el oficialismo aseguran que Moreau anuló esa resolución para cumplir con el fallo del juez contencioso administrativo Martín Cormick, que consideró que Reyes no pude jurar. Lo hizo amparado en el mismo argumento que utilizó la Corte Suprema dos semanas antes para considerar que el senador oficialista, Martín Doñate, no podía jurar por la tercera minoría del Senado y que en su lugar debía hacerlo el cordobés Luis Juez, del Frente PRO. El máximo tribunal consideró que el bloque del FdT en la Cámara Alta había cometido un ardid en abril cuando se desdobló en dos espacios y dejó al PRO como cuarta minoría. Por esos mismos días, en Diputados, el presidente del bloque del FdT, Germán Martínez, había impulsado la misma argumentación para advertir que Reyes no podía pretender la tercera minoría, porque compartía con González la misma fuerza.
Según el diputado radical Mario Negri, que conduce el bloque de la UCR, Cormick salió fuera de los plazos a responder el amparo. Aunque el planteo había sido iniciado por Martínez, en calidad de jefe de la bancada oficialista, fue Moreau la que pidió este lunes la apelación del fallo. En ese mismo momento suspendió la resolución que había firmado el 17 de noviembre. Así comenzó a originarse el desquite que JxC puso a prueba el jueves. Los socios de la coalición opositora no sólo planearon dejar sin cuórum la preparatoria para reelegir a Moreau. Fueron más allá de lo pactado, porque oficialistas y opositores habían acordado realizar una segunda sesión ese mismo día, independientemente de lo que pudiera suceder en la preparatoria. Sin embargo pasó todo lo contrario: cuando naufragó la primera sesión y el oficialismo se reunió en minoría para asegurar la continuidad de Moreau por el artículo 37, en JxC se lanzaron a evitar la concreción de la segunda. Entre otros temas incluía la creación de ocho universidades nacionales. Luego de una hora y media de demora para realizarla, el FdT logró superar la ausencia de JxC con los aportes de las cuatro bancas del interbloque Provincias Unidas, las ocho del interbloque Federal y las cuatro de la izquierda trotskista.
Apenas comenzó ese round, bajaron las autoridades de JxC para advertir a grito pelado que la sesión era nula. Los alaridos se extendieron por más de una hora, con momentos de alta tensión, mientras la presidenta de la comisión de Educación, Blanca Osuna, se esforzaba por mantener la palabra en medio de los alaridos. Los integrantes de JxC no sólo gritaron. También golpearon las bancas con furia y se agolparon frente al estrado que ocupaba Moreau para enrostrarle sus críticas. La diputada buscó ordenar el debate sin éxito. Ante las agresiones un grupo de diputadas oficialistas se concentró en el centro del recinto, delante de la titular del cuerpo, para defenderla. Al grito de “¡violentos, violentos, violentos!” comenzó el pico máximo de tensión. Ninguno de los testigos mintió cuando contó que algunos legisladores y legisladoras casi se van a las manos.
JxC plantea redoblar la apuesta a partir de este lunes. Si Moreau no reabre la negociación por la designación de los consejeros, la idea del interbloque opositor es ir más allá de esta semana y frenar el funcionamiento legislativo hasta el año que viene.
Fue el preludio del tiro del final para esa sesión. El encargado de dispararlo fue el diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, que mocionó levantar la sesión cuando había transcurrido más de una hora de gritos, insultos y chicanas. En ese momento Moreau habilitó la votación y quedó en evidencia que no había cuórum, porque los diputados que habían decidido quedarse finalmente cambiaron de opinión. Los aludidos consideran que la titular del cuerpo cometió un error en la conducción de la sesión, pero la ausencia de cuórum fue el último despeñadero para una sesión que todos recordarán por su nivel de virulencia.
Desde entonces los puentes quedaron rotos y la tensión no ha bajado. El interbloque de JxC plantea redoblar la apuesta a partir de este lunes. Será la continuidad de la estrategia que definieron el martes pasado. Si Moreau no reabre la negociación por la designación de los consejeros, la idea del interbloque opositor es ir más allá de esta semana y frenar el funcionamiento legislativo hasta el año que viene. El mismo jueves del escándalo había comenzado la extensión del período de sesiones ordinarias que dispuso el presidente Alberto Fernández hasta el 30 de diciembre.
En JxC quieren otra sesión preparatoria para esta semana, con el único objetivo de continuar el desgaste de Moreau. La decisión depende de ella y no aceptará el pedido. Al mismo tiempo, un grupo de integrantes del FdT, encabezados por Mara Brawer, reclama la expulsión del titular del bloque macrista, Cristian Ritondo, por las agresiones y gestos obscenos que le dedicó a Moreau. Para contrarrestar, el interbloque de JxC pedirá lo mismo, con el objetivo de castigar a legisladores oficialistas como Rodolfo Tailhade.
Nada parece encaminarse, aunque el bloque del FdT buscará retomar los puentes para evitar que Diputados siga paralizado durante todo diciembre. Si no hay cambios, quedarán varados proyectos clave, como una nueva moratoria previsional y la reforma de la legislación penal para perseguir el lavado de dinero. La idea del oficialismo es salir del atolladero, pero algunos de sus integrantes también consideran que es inviable retomar la agenda de diciembre, especialmente a partir de este martes, cuando se conocerá la sentencia del Tribunal Oral Federal 2, sobre las presuntas irregularidades cometidas en Vialidad Nacional.
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